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Full text of "Ensayos De Una Pluma"

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THE LATIN AMERICAN CÍOLLECTION 

°f 

THE LIBRARY ' , 

THE UNIVERSITY OF TEXAS At AUSTIN 



THE SIMON LUCUIX 
RIO DE LA PLATA LIBRARY 
Purchased 

1963 

BX 

'111 

5(11 


LATIN AMERICAN COLLECTION 







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ARTICULOS Y DISCURSOS 

/ 

DEL 

DOCTOR MARIANO SOLER 



MONTEVIDEO 


t\Tip. de “El Mensajero del Pueblo” Buenos Abes esquine Misioi 

' 1877 


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L. BOOKBIN 


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Ñame of LIBRARY OF THE UNIVERSITY 

Library OF TEXAS AT AUSTIN Dei fc PREP 


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EíiSAYOS DE UNA 
PLUMA 


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-A.Ü'VBItTElTOIA 


Algunos amigos pidiéronme publicase en forma 
de folleto algunos de mis escritos, aun de los ya 
publicados en los diarios, por ser éstos como hojas 
que se lleva y arrebata el viento. 

Por mas que valgan muy poca cosa, accedo gus¬ 
toso; porque siempre me ha sido grato agradar á 
los'amigos. 

Pensando qué nombre darles se me ocurrió el 
de Ensayos de una pluma y lo acogí porque no son 
otra cosa. 

Como católico y oriental los dedico á la obra de 
regeneración de mi pátria querida: la amo mucho, 
inmensamente para que no sea éste mi primer 
pensamiento. Valen muy poca cosa, lo repito, mas 
para mí todo lo merece nuestra pátria augusta y 
nuestra sublime religión. 


M. Soler. 


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DiSCin IIUGIRU 

EN LA SOLEMNE APERTURA 

DEL 

CLUB CATOLICO 


La libertad de conciencia 
I. 

limo, señor; señores: 

Hay un hecho en la Historia, grande para la fi¬ 
losofía y grande para la civilización, el hecho gi¬ 
gantesco de haber sido siempre la juventud la es¬ 
peranza mas bella de la /religión y de la pátria. 
Guando en determinadas épocas se hizo necesaria 
la regeneración religiosa y la regeneración social; 
cuando génios inmortales soñaron en la felicidad 
de los pueblos, la Iglesia y el Estado pusieron sus 
ojos en las generaciones nacientes para realizar 
esas empresas gigantescas y esas grandes trans¬ 
formaciones sociales de que nos dá cuenta la his- 
• toria en páginas de oro. Por eso fué cuidado pre¬ 
dilecto del catolicismo levantar al lado de cada 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


templo una escuela, y la Universidad en el seno 
de cada gran metrópoli. Por eso los sábios legisla¬ 
dores de Grecia y los soberbios señores de Roma 
creyeron que ni Grecia hubiera sido la sábia na¬ 
ción, ni Roma la señora del mundo si la direc¬ 
ción de la juventud no era su primer empeño; y 
el éxito mas brillante coronó su grande pensa¬ 
miento como lo atestigua la historia. 

En la época actual se siente la necesidad de una 
regeneración, la vuelta de la sociedad al seno del 
catolicismo, de la civilización á los elementos que 
la inspiraron con timbres mas gloriosos para la 
humanidad; y ya eil todo el orbe cristiano la ju¬ 
ventud está realizando con altísima misión y con 
eterna gloria esa benéfica empresa: testigo son los 
Círculos y Asociaciones de jóvenes católicos que 
el génio restaurador hace popular como por en¬ 
canto en Europa, sobre todo y también en la vir¬ 
gen América. Invocando la libertad, se ha levan¬ 
tado en masa contra la opresión de un mentido li¬ 
beralismo que pretendia sofocar su actividad, ha 
jurado reaccionar en pró de la verdadera civiliza¬ 
ción y progreso de los pueblos y medir sus fuerzas 
y disputar sus títulos á cualquier enemigo que se 
le presente; Y la República Oriental no hará eco 
á ese movimiento'? Sí, señores, nuestra jóven Re¬ 
pública mecida por el catolicismo en la cuna de la 
civilización aunque trabajada mas tarde por dele¬ 
téreas influencias venidas de allende los mares ba¬ 
jo el manto filosófico, ha sentido también esa ne¬ 
cesidad y empieza á moverse en sentido reacciona¬ 
rio hácia la verdadera fuente de civilización y pro¬ 
greso. Por eso es, jóvenes católicos, que en este 


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ENSAYOS DB UNA PLUMA 


7 


momento me cabe el honor y la gratísima satisfac¬ 
ción de daros en nombre de la civilización y de la 
pátria los mas sentidos parabienes y hacer los mas 
fervientes votos para que vuestro noble empeño se 
vea coronado con laureles inmarcesibles. La Aso¬ 
ciación católica que vais á inaugurar solemne¬ 
mente jurando la defensa y conservación de los 
intereses mas sagrados del hombre, ornará vues¬ 
tras sienes con lauros de sublime gloria y recaba¬ 
reis del cielo mil bendiciones y de la sociedad 
aplausos sin cuento porque será de ópimos frutos 
para los intereses católicos y para los intereses so¬ 
ciales de la pátria querida. 

Noble pensamiento, regeneradora empresa, 
aurora brillante de dias mas felices: el sombrío 
horizonte velado con las densas nubes de una pro¬ 
paganda aterradora que amenaza destruir el edi¬ 
ficio social y religioso levantado á costa de diez y 
nueve siglos de colosales esfuerzos, os advirtió del 
inminente peligro, y con fé católica y con leal 
amor á la verdadera ciencia buscásteis un asilo 
sagrado para no ser víctimas y perecer arrebatados 
por los impetuosos torbellinos de esa fatídica tor¬ 
menta que anunciándose en el horizonte social 
con celajes precursores del huracán parece querer 
arrebatar en pos de sí todas las instituciones reli¬ 
giosas y sociales que son el fundamento eterno del 
orden, de la civilización y del progreso. 

El instinto católico os llevó á implorar la pro¬ 
tección de nuestro dignísimo Prelado, representan¬ 
te de esa religión augusta que siempre ha sido la 
tabla de salvación en los naufragios de la huma¬ 
nidad y la gloriosa conducta del carro de la civili- 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


zacion. Y vuestro paso fué muy acertado; porque 
su decidido apoyo y el patriotismo de los demás 
señores que á él se adunaron, hicieron que vues¬ 
tro pensamiento y vuestra mocion se convirtiese 
en una feliz realidad. 

Mil plácemes, jóvenes católicos, cordiales víto¬ 
res y aplausos á aquellos de entre vosotros que tu-, 
visteis la gloria de tan feliz iniciativa!... .Mas, 
quién os inspiró el adunaros en asociación? Un no¬ 
ble y generoso sentimiento. Visteis hajada la dig¬ 
nidad y grandeza del nombre cristiano por una 
propaganda innoble que usa del sarcasmo y del 
ridículo para ofrecerle ante la sociedad como oscu¬ 
rantista, fanático y retrógrado: visteis ultrajado 
el mas imprescriptible de vuestros derechos, com¬ 
prometida la mas rica y hermosa joya de la coro¬ 
na de honor que ciñe la frente del católico, la pre¬ 
ciosa libertad de su conciencia, ese privilegio 
inestimable, de no seguir otra inspiración ni obe¬ 
decer otra autoridad en el órden religioso, que las 
prescripciones y autoridad del mismo Dios. 

II 


Una filosofía de bastardos y espúreos principios 
con inaudita y briosa altivez equiparó la razón hu¬ 
mana con la fuente de toda razón, con la razón di¬ 
vina, y concluye con el lema no sé si mas sacrile¬ 
go en religión que anti-racional en filosofía de que 
la rason es independiente de toda regla superior; que 
todos los cultos son igualmente dignos de la Divinidad, 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 9 

como si el Ser Supremo no tuviese derechos sobre 
la humanidad, como si el error ocupase igual ran¬ 
go que la verdad. La propaganda fundada en tan 
absurda aberración cundió; satura la atmósfera so¬ 
cial, se infiltra y mina las instituciones y envene¬ 
na todas las clases. EL instinto dé la propia con- 
sérvacion de la sociedad, como el amor innato de 
la vida en los individuos, rechazaría indignado el 
tósigo que les lleva la muerte de la libertad; pero 
este tósigo se le ofrece envuelto en gayo ramillete 
de encantadoras flores y pomposas adulaciones, 
la tiranía con el manto de la libertad; y el indife¬ 
rentismo se levantó contra la libertad de concien¬ 
cia, y el racionalismo proclamando el mentido 
culto de la razón contra ios derechos de Dios; es¬ 
tableció como dogma la tiranía, el despotismo de 
la conciencia humana prostituida ante el capricho 
de la razón individual. 

No, señores, si la libertad de conciencia ha de 
ennoblecer y dignificar al hombre, si ha de ser un 
don divino bajado de los cielos ha de consistir en 
aquella inmunidad inviolable por la cual no depende 
él hombre en el conocimiento de las verdades sa¬ 
gradas, ni en la observancia de la ley divina, ni 
de la razón ni del capricho de los hombres, sino 
solo de Dios. Y si los católicos escuchan la voz de 
la Iglesia es por que en ella está representado el 
mismo Dios según aquellas credenciales divinas 
que le diera el Hombre-Dios: “Quien á vosotros 
oye, á mí me oye:” palabras que encierran la altí¬ 
sima dignidad del cristiano sometido á la autori¬ 
dad divina de la Iglesia. Para el católico, señores, 
me enorgullezco en repetirlo, ni el genio mas su. 

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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


blime, ni la ciencia mas brillante, ni la autoridad 
mas subida dan al entendimiento la luz que ha 
menester en las cosas divinas, ningup hombre en 
razón de ser hombre tiene el magisterio de las 
verdades celestiales, ni la soberanía espiritual en 
sus semejantes: el católico camina sobre la tierra 
guiado por su Dios; en cosas divinas no hay mas 
que un solo maestro, fuente única de revelación y 
dechado perfectísimo de justicia, santidad y per¬ 
fección, norma sublime de las acciones humanas, 
única bajo cuya sumisión se dignifica él hombre: 
y por eso el seguirla es el uso mas bello y fecundo 
de la libertad que poseemos para hacer obras dig¬ 
nas, á la par, de Dios y del hombre. 

Ahora bien, esta adhesión libre y generosa á la 
religión revelada por la verdad infinita es la ver¬ 
dadera libertad de conciencia; porque libra al hom¬ 
bre del yugo del error y aun de todo peligro de 
engaño en las cosas del Orden divino y sobrenatu¬ 
ral; pues es evidente que habiendo hablado Dios 
no puede consistir la libertad religiosa en la inde¬ 
pendencia de la razón del dogma y de la verdad 
reveladas, si no en que nadie pueda, impedirnos la 
práctica de los deberes religiosos. Ni se ha de con¬ 
fundir, señores, esta preciosa libertad con la facul¬ 
tad física que tiene el hombre de resistir á la voz 
de Dios y faltar á sus deberes; esto evidentemente 
no es la libertad, sino su imperfección por la cual 
muchas veces venimos á caer con lamentable de¬ 
gradación de nuestra dignidad en la esclavitud del 
error y del vicio. La libertad verdadera, legítima, 
conforme con los designios de la sabiduría increa¬ 
da, es aquella en virtud de la cual el espíritu está 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


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libre de las sombras del error y á la manera del 
águila que remonta libremente su vuelb por el 
aire, el desplegar sus hermosas álas por las regio¬ 
nes del bien y de la verdad; á no ser que los espí¬ 
ritus fuertes lleven su osadía hasta negar que nues¬ 
tra inteligencia fué creada para recrearse con los 
encantos de lo verdadero y la libertad para ase¬ 
mejarse al mismo Dios queriendo el bien y la vir¬ 
tud. Esto es libertad, señores y nada mas; los que 
la ponen en la carencia de toda regla, ó en la eman¬ 
cipación de toda verdad y ley divina no logran 
destruir el vínculo sagrado de la religión sin con¬ 
traer un yugo ominoso formado por la razón in¬ 
dividual ó por la tiranía humana. 

Y contad que solo en la Iglesia católica puede 
existir la libertad de conciencia como quiera que 
la verdad es la que libra realmente los espíritus 
que la siguen del despotismo del error; y solo la 
iglesia católica posee los títulos magníficos de la 
soberanía que Dios le ha conferido en el órden 
moral, la infalibilidad que no tiene la razón indi¬ 
vidual, excelencia divina, emanación de Dios y 
única respetable para imponer á los espíritus pre¬ 
ceptos siempre justos y máximas de perfección 
sobrehumana. Solo el católico es libre en su con¬ 
ciencia, porque no obedece mas que á su Dios ni 
hay poder humano que sea parte para arrebatar 
la libertad de que goza el hombre en el seno de la 
Iglesia, iluminado con el credo católico, inaltera¬ 
ble como la verdad eterna que contiene é inacce¬ 
sible á los extravíos de la razón humana. Ni mu¬ 
cho menos consiste la libertad externa en hacer 


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12 ENSATO! DE UNA PLUMA 

cada uno de las cosas que quiera, aunque sean 
malas, porque entonces Dios no seria libre, puesto 
que no puede hacer el mal: esto mas bien que 
libertad seria licencia y con semejante principio 
ninguna ley ni humana, ni divina seria obligato¬ 
ria. Sabéis en qué consiste el dogma sagrado de 
libertad ? en que ninguna fuerza pueda impedir¬ 
nos el obrar conforme á los principios eternos de 
justicia ymoralidad naturales ó revelados. Los ti¬ 
ranos filósofos y los déspotas coronados nos-qui¬ 
sieron imponer el culto de la razón privada y á 
nuestros mayores el de los dioses impuros de la 
idolatría; pero ese despotismo solo ha servido 
para demostrar la incontrastable fuerza y mages- 
tad de la conciencia católica y para hacer reflejar 
en la frente de los mártires la divina aureola del 
verdadero heroismo: nó, el católico jamás doblará 
la rodilla ante una prostituta como la moral inde¬ 
pendiente, la religión llamada irónicamente pura 
la dobló ante la diosa razón en los templos profa¬ 
nados de París en la época infausta en que se 
inauguró pomposamente el libre pensamiento. Los 
católicos acatamos el espíritu filosófico en la acep¬ 
ción racional de esta palabra significando la in¬ 
vestigación respetuosa de las verdades y dé los 
fundamentos de la fé por las luces naturales 
de la razón, porque sin esta investigación nuestra 
fé ni seria posible, ni ilustrada: el católico es emi¬ 
nentemente racional pero no racionalista y por 
eso creemos de conformidad con la razón y la fi¬ 
losofía, que la libertad como el derecho y como 
la virtud vienen de Dios, quien ciertamente no 
ha concedido al hombre la libertad moral de ul 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 13 

trajarle con un culto capricho ni de violar la ley 
en que quiere ser adorado. 

III 


Si es delito y oscurantismo querer que la liber¬ 
tad se mueva magestuosamente en la esfera divi¬ 
na. del bien y de la verdad, aceptemos gustosos el 
pasar por retrógrados y fanáticos ante el tribunal 
del racionalismo: el proclamar la libertad de in¬ 
juriar á la divinidad lo mismo que el de rendirle 
justo homenage es una degradación, es un sarcas¬ 
mo, es una necedad que no tiene cabida en ningún 
espíritu filosófico. El error y el vicio no tienen 
derecho á la libertad: con mucha filosofía, dijo un 
ilustre publicista, que el error ha nacido sin dere¬ 
cho, vive sin derecho y morirá sin derecho: y si 
el príncipe de los oradores romanos, el filósofo de 
Roma pudo decir que la libertad civil consistía en 
la esclavitud á las leyes justas, me será lícito aña¬ 
dir que la libertad religiosa es la sumisión al Ser 
Supremo, como la libertad científica es la esclavi¬ 
tud á la verdad. Esta generosa sumisión es libre y 
eminentemente libre, todo lo demas es ominoso 
libertinage del que huye el católico como amaes¬ 
trado en escuela mas sublime, no queriendo respi¬ 
rar libertad sino en la atmósfera divina de la vir¬ 
tud, de la verdad y del bien. Hé aquí, señores, 
porqué el catolicismo es 4a mas noble filosofía, y 
el perfeccionamiento mas sublime de la inteligen¬ 
cia. y voluntad humanas, revelándose al génio que 


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14 ENSAYOS DE UNA PLUMA 

le estudia con caractéres tan grandes y tan bellos 
que lo encanta y arrebata. 

Así lo habéis pensado también vosotros, jóvenes 
católicos, y determináisteis formar un centro de 
reunión donde ilustrando vuestras creencias con el 
estudio de las verdades mas importantes de las 
ciencias filosóficas en sus relaciones con la Reli¬ 
gión, podáis defender científicamente la libertad 
de vuestra conciencia católica y los dogmas au¬ 
gustos y doctrinas regenadoras del catolicismo. 

Y si vuestro empeño es nobilísimo, mas aun es 
necesario para que os coloquéis en aptitudes de 
defenderos de esos desleales ataques, plágio ridí¬ 
culo del fanatismo anti-religioso de Voltaire, 
Rousseau y de todos los Enciclopedistas; como tam¬ 
bién para propagar victoriosa y brillantemente en 
nombre de la libertad las doctrinas católicas que 
ennoblecen al género humano. 

Plegue al cielo que lo modesto de vuestro co¬ 
mienzo no sirva para que desfallezcáis; pero sabed 
que así han tenido principio las grandes institu¬ 
ciones y ni es de esperarlo de vuestra parte por¬ 
que los nobles sentimientos que os movieron á 
formar esta institución os pone á cubierto de lo 
que es ajeno de la juventud valerosa, del pusiláni¬ 
me desaliento. Y sí, desde ahora debeis saber que 
todos los que acometen empresas semejantes de¬ 
ben esperar de parte de la incredulidad los tiros 
de la sátira y el sarcasmo; inónstruos mas altivos 
que esos espíritus fuertes prosiguiendo inalterables 
en vuestro generoso empeño que las sátiras y los 
sarcasmos pasan por debajo de los corazones ge¬ 
nerosos que son invulnerables. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


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Abroquelaos con una fé ardiente en el porvenir, 
con una unión inquebrantable, con un amor in¬ 
tenso por la verdadera ilustración y con una en¬ 
carnizada guerra jurada al egoísmo que es la peor 
gangrena para el espíritu de corporación. Jurad 
ser unidos, jurad trabajar en pro de los intereses 
sociales y religiosos de nuestra patria amada; 
proponeos proclamar paladinamente vuestros de¬ 
rechos, la augusta libertad de vuestra conciencia 
católica y manteneros en vuestro empeño á costa 
de cualesquiera sacrificios, que la fé y el sacrificio 
son las dos álas que en raudo vuelo conducen el 
hombre al término feliz de las mas árduas em¬ 
presas. 

He dicho. 


1 


* 


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La enseritinza miélica 


i 


La historia del catolicismo es la historia de lá 
civilización de los pueblos. 

Por eso si en todo tiempo para honra de la hu¬ 
manidad y en pró de la civilización, ha sido no 
solo útil sino necesaria la propaganda católica he¬ 
cha científicamente en nuestra patria, es además 
un deber, una necesidad constitucional. 

Los verdaderos padres de la pátria, esos héroes 
primeros que nos legaron la libertad y la inde¬ 
pendencia nacional, eran eminentemente católicos 
y consignaron en nuestro Pacto fundamental el 
catolicismo como religión del Estado. 

Para los hijos, pues, de esa pátria indepen¬ 
diente y libre que meció en su cuna la religión 
católica, era un deber sagrado, siquiera por respe¬ 
to á la memoria gloriosa y veneranda de nuestros 
libertadores, sostener el brillo, defender los fueros 
y propagar los principios civilizadores de aquella 
religión que entre sus lauros de gloria, cuenta los 
merecidos por haber civilizado la jóven América. 

Pero fatalmente por influencias espúreas este 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


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punto el mas vital para las instituciones sociales 
ha sido menospreciado por los hombres públicos y 
hasta en los sentimientos nacionales con desdoro 
de nuestra carta constitucional y de la civiliza¬ 
ción. La religión católica, madre de nuestras liber¬ 
tades políticas y sociales é inspiradora de nues¬ 
tros fueros, se vé proscrita en las aulas del Estado 
y* violada la Constitución qne juraron nuestros 
mayores; y la gran: mayoría de los hijos de Mayo 
tiranizada en su conciencia, desconocidos sus de¬ 
rechos religiosos, insultada en sus creencias y con¬ 
fiada al sarcasmo y ai desprecio. Este es un hecho 
que es fuerza consignarlo por mas doloroso que 
sea. 


II 


En presencia de tamaña injusticia ¿qué debía¬ 
mos hacer los católicos que reconocemos por pa¬ 
dres á los mártires de la civilización de los pue¬ 
blos y á los que implantaron el árbol de la liber¬ 
tad en nuestra pátria querida? Defendernos con 
lealtad,abroquelarnos con el escudo de la libertad 
de enseñanza y propaganda. Por eso hemos orga¬ 
nizado una Asociación con el nombre de “Club 
Católico” donde la juventud estudió las ciencias 
en sus relaciones con la religión y se adiestre en 
la defensa de sus creencias, de su dignidad y de 
sus derechos de católicos; haciendo éco de este 

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18 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


modo al movimiento católico que en las naciones 
civilizadas está tomando grandes creces y camina 
á pasos agigantados con honra de la civilización 
y del progreso. 

Mas ahora cúmplenos también participar á los 
católicos la instalación de un Establecimiento de 
enseñanza superior con el nombre de Liceo Uni¬ 
versitario , donde se respete y propague el princi¬ 
pio religioso, necesidad primera y fundamental de 
toda nación que quiera marchar con gloria por las 
vias de esa civilización y de ese progreso que dig¬ 
nifican la humanidad. 

Ofrecemos, pues, á la juventud católica, esto es, 
á la gran mayoría de la nación, un asilo donde se 
cultiven las ciencias y se tutele la libertad de sus 
creencias en la enseñanza superior y elemental. 
Libertad! fué el grito sagrado que salvó nuestra 
pátria amada y ¡libertad de enseñanza! será tam¬ 
bién el lema con que salvaremos nuestras creen¬ 
cias de la tiranía y autoritarismo con que se las 
quiere arrancar de la conciencia é. instituciones 
de nuestro suelo privilegiado. Seria un sarcasmo 
que en un pueblo libre solo se negase la libertad 
para el catolicismo; para el catolicismo á quien de¬ 
bemos nuestra gloriosa civilización. 

Para que conste al público el espíritu que infor¬ 
ma este instituto de educación y de las garantías 
que ofrece á los católicos, vamos á trascribir el 
artículo fundamental de los Estatutos que regirán 
en el “Liceo Universitario.” 

Hélo aquí: 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


19 


“ El objeto fundamental de este Establecimien¬ 
to es tutelar la libertad de conciencia de la juven¬ 
tud católica contra los sistemas y doctrinas hete¬ 
rodoxas, garantizando una enseñanza católica para 
a quellos individuos que profesando libremente 
las doctrinas, instituciones y civilización basadas 
en el credo católico no quieran ser traicionados en 
sus creencias y convicciones por las doctrinas y 
sistemas arbitrarios de cualquier dogmatizador. 

“ Este Establecimiento, por tanto, en nombre 
de la libertad de enseñanza se ha fundado para 
aquellos individuos que se glorían y tienen á altí¬ 
sima honra el profesar paladinamente y propagar 
para honra de su pátria y del progreso, la civili¬ 
zación y las doctrinas benéficias y regeneradoras 
del catolicismo. Su escudo es y será el derecho 
imprescriptible de tutelar la libertad de la con¬ 
ciencia católica, el de la difusión de las luces y el 
de mantener pura en el seno de nuestra sociedad 
una institución eminentemente civilizadora, cual 
es el catolicismo. 

“ En una palabra, así como la escuela raciona¬ 
lista proclama el derecho de profesar y propagar 
el racionalismo bajo sus múltiples manifestaciones, 
como la institución ó doctrina de progreso y civi¬ 
lización, también á los católicos, debe asistir el 
derecho de creer que el catolicismo, como lo ates¬ 
tiguan diez y nueve siglos de gloria y civilización, 
es la única institución que según el dictámen y 
criterio de la imparcial razón y los designios del 
autor de la humanidad debe ser el fundamento, la 


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20 


ENSAYOS DE UNA HiÜMA 


antorcha y la norma del progreso y civilización 
que dignifiquen las sociedades humanas. Por con¬ 
siguiente es indisputable que asiste á los católicos 
el precioso é innegable derecho de fundar para sus 
correligionarios Establecimientos de enseñanza su¬ 
perior como el “Liceo Universitario” que manten¬ 
ga, propague y garantice sus convicciones y doc¬ 
trinas.” 


Así lo hemos escrito, así lo prometemos y espe¬ 
ramos que la ley y la opinión pública de un pueblo 
libre aplaudirá, y respetará nuestro pensamiento 
y nuestra institución. 


III 


Sin embargo, aunque vivimos en tiempos de tan¬ 
ta tolerancia, quizás, al proclamar en nuestros Es¬ 
tatutos la enseñanza religiosa, algunos de nuestros 
tolerantes nos quisiera honrar eomo de costumbre 
con el mote favorito aunque rancio y trivial de fa¬ 
náticos; pero nuestra respuesta seria muy óbvia: al 
formar nuestros estatutos nos hemos creído libres 
en nombre de esa libertad de opinión y pensa¬ 
miento que tan alto se proclama, para tomar en 
cuenta el dictámen de sábios eminentes, esto es,. 
que la religión es la primera necesidad social, es la ba¬ 
se de la civilización y del progreso y el fundamen¬ 
to de la moralidad de los pueblos, gloria primera 


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ENSAYOS DE UNA PLOMA 


21 


de toda nación civilizada. Hé aquí sinó esos dictᬠ
menes: 

Habla primero el inmortal Platón, el oráculo 
de la Grecia y en el libro 2 de la Rep. dicta como 
dogma político-social, “que en toda República bien 
ordenada el primer cuidado debe ser establecer en 
ella lá verdadera religión,” porque “la verdadera 
religión es el fundamento en que estriba el Esta¬ 
do” lib. 4 de Leg. 

Y ya que en nuestra pátria esto se descuida te¬ 
nemos derecho á procurar el remedio de este mal 
y la pátria nos lo agradecerá. 

Plutarco (vida de Pirro) demostraba no poder 
existir sociedad sin religión y los que amamos la pᬠ
tria, amamos la religión, querernos que se cultive 
en su provecho. 

El gran Sócrates decía: “pueblos, sed virtuosos 
y sereis libres” pero como no hay virtud sin reli¬ 
gión queremos que el árbol de la libertad germi¬ 
ne con la sávia benéfica del principio religioso. 

Las grandes facultades del alma, dijo el célebre 
Bolingbroke, intachable de fanatismo (The Works, 
t. 4), y los medios de instrucción nos hanr sido da¬ 
dos en mayor escala que á los demás animales 
para ponernos en estado de cumplir los gloriosos 
fines de nuestro destino del cual sin duda alguna 
es la religión- el principal objeto , y en esto consiste la 
dignidad de nuestra especie y superioridad sobre todos 
los demás.” 

Y bien, si la religión es el principal objeto de 
nuestro glorioso destino; si las facultades y medios 
de instrucción nos han sido dados para cumplirla 
y en ello consiste la dignidad y superioridad hu- 


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22 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 

mana, es deber nuestro y un deber glorioso y alta¬ 
mente progresista cultivar esta religión que es 
causa de nuestra dignidad y grandeza. 

Y el irrecusable Rousseau (Emil t. 3) ¿no ha 
proclamado una verdad que merecia ser grabada 
con letras de oro contra las leyes é instituciones 
ateas y contra lqs que pretendían ser suficiente 
la filosofía para la marcha del progreso é inútil la 
religión? 

Y en fin, al instalar un Establecimiento de en¬ 
señanza superior y elemental no hemos querido 
incurrir en la triste nota de execración con que el 
mismo Maquiavelo (lili. 1 del Discurso) tacha á 
los que destruyen ó desprecian la religión en sus 
relaciones con la civilización y el progreso, lla¬ 
mándoles hombres infames y detestables , enemigos de 
los reinos y de las repúblicas , de las letras y de todas 
las artes que honran al género humano y contribuyen á 
su prosperidad, porque como dice en otro lugar “la 
RELIGION ES LA CAUSA DE LA GRANDEZA DE LOS ES¬ 
TADOS.” 

Y nosotros no hemos querido que la patria un 
dia nos llame también enemigos de las letras y de 
los intereses sociales, ni queremos despreciar la 
causa de la grandeza de los Estados. 

Por tanto nos pareció poco laudable, anti-social 
y retrógada esa educación atea, amiga solo y géí- 
men de las pasiones humanas y creimos un deber 
de educacionistas católicos oir la voz de la Iglesia, 
el dictámen de los sábios y la voluntad de la gran 
mayoría de la nación al señalar un puesto en 
nuestro programa al estudio importantísimo de la 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


28 


religión en sus relaciones con el progreso y la ci¬ 
vilización y los intereses político-sociales. 

Por lo demás prometemos actividad y esmero 
por nuestra parte, pero también reclamamos de 
los amantes de la buena educación su apoyo y sim¬ 
patías y cooperación en los padres de familia: así 
todos mereceremos bien de la pátria, de la religión 
y del progreso. 


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El movimiento católico . 


i. 


Señores: 

Si evocada de su tumba la sombra de Voltaire 
recuperase la palabra, preguntaría azorado á las 
sociedades presentes: “¿Y vive aun el Catolicismo'? 
¿Aun no ha muerto?” Y al contemplarle vigoroso 
y brillante, irritado tornaría á recostarse sobre su 
frió sepulcro, exclamando: “Oid, pueblos, el Cato¬ 
licismo es invencible.” 

Porque, señores, aun no ha pasado un siglo des¬ 
de que el Volterianismo se atrevió á proferir esta 
blasfemia histórica: “Ya se fué el Catolicismo: mo¬ 
rirá después de veinte años." Y el Catolicismo no 
ha muerto: animado de gérmenes fecundos, osten¬ 
ta presagios ciertos de una existencia dorada y de 
un brillante porvenir. Es un coloso levantado en 
medio de los pueblos por mano omnipotente, y 
cuenta sus victorias por el número de sus comba¬ 
res: diez y nueve siglos cubren su nevada frente y 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


25 


desde las catacumbas subió al trono de los Césares 
cuyas iras desarmó con el martirio y la Cruz.' 

Gloria es su nombre y en la lucha es invenci¬ 
ble: así lo escribió la historia en los fastos de la 
humanidad. 

Mas el filosofismo, señores, quiso también tener 
sus oráculos sibilinos y los filósofos racionalistas 
de la última centuria en tono semi-profético dije¬ 
ron á los pueblos: El catolicismo carcomido ya 
tambalea en su misma basa: sonó la hora en que 
será depuesto y en adelante no será mas que una 
petrificación del pensamiento, un fósil moral y una 
fábula de los tiempos. Hasta se llegó, señores, á 
pronunciar de antemano, con solemnidad filosófi¬ 
ca la oración fúnebre sobre el féretro imaginario 
de sus restos colosales, y se dijo con satírico re¬ 
medo : paz á su turnia! * 

Y con vítores entusiastas lo proclamó así el in¬ 
fausto ochenta y nueve; pero la historia, ese maes¬ 
tro infalible de la verdad vino á dar un solemne 
mentís á tan arrogantes profecías. El catolicismo 
no bajó á la tumba: en la lucha es invencible. 

Recordáis, señores, aquella noche tenebrosa, el 
siglo de Voltaire, con que la impiedad cubrió la 
tierra? Fué presagio de luz. De súbito empezó á 
asomar sobre el horizonte de los pueblos una reac¬ 
ción eminentemente religiosa. 

Benjamín Constant al notar los primeros brillos 
de la vuelta de las sociedades hácia el catolicis¬ 
mo decia: “La revolución del siglo XVIII era el 
triunfo de la filosofía incrédula: por eso la incre¬ 
dulidad en todas las naciones religiosas fué alta¬ 
mente profesada y recibida del modo mas favora- 

4 


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26 


ENSAYO» DE UNA PLUMA 


ble. Diez lastros pasaron ya y examínese con 
atención el estado en que nos hallamos.... Por 
doquiera no se observa mas que agitación miste¬ 
riosa, deseo de creer” 

Y se vió mas, señores, se admiró la increduli¬ 
dad al contemplar esa propaganda gigantesca en 
favor de los principios regeneradores del catolicis¬ 
mo y el filosofismo volteriano es hoy un oprobio y 
mira lastimado la deserción de sus mas forzosos 
satélites avergonzados de mantenerse bajo la ban¬ 
dera de la incredulidad. 

Quién no penetra el espanto disimulado que 
causa á sus enemigos el movimiento católico des¬ 
plegado en Francia, Italia, España, Portugal, Bél¬ 
gica, Austria, hasta en la misma Alemania, en Po¬ 
lonia, en Irlanda y sus grandes progresos-en In¬ 
glaterra y en los Estados Unidos. 

¿No es notoria la energía con que resiste á esas 
luchas hipócritas, enconadas y perseverantes del 
racionalismo liberal? 

A pesar de la deslealtad con que se le persigue, 
heróico sostiene sus derechos ora con enérgicas 
protestas en la tribuna y en la prensa ora ante los 
parlamentos y los tribunales aun cuando se vea 
obligado á arrostrar mil arbitrariedades de parte 
de los que abusan del poder en nombre de la li¬ 
bertad para oprimir la Iglesia. 

¿No veis como defiende sus dogmas sagrados 
con grande aparato de saber y elocuencia en los 
principales centros científicos del mundo civiliza¬ 
do contando entre sus discípulos nombres esclare¬ 
cidos que son el honor de las ciencias? 


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ENSAYOS DE UNA FDOMA 


27 


¿No es brillante la gloria con que se cubre al 
propagar los institutos de beneficencia, la buena 
enseñanza, la creación de periódicos ortodoxos, de 
publicaciones morales? al desplegar vivísima acti¬ 
vidad en las misiones de Oriente y de Occidente, 
resarciendo con harta abundancia sus pérdidas de 
otras partes: al difundir de nuevo en distintas re¬ 
giones los institutos religiosos á despecho de esas 
luchas desleales levantadas por la intolerancia 
liberal? 

¿No veis cómo se ostenta en públicas manifesta¬ 
ciones victoreando al gran Pió, heróico defensor 
de la libertad de las conciencias y eterna salva¬ 
guardia de la moral y fé de los pueblos? 

Y esos nuevos y redoblados bríos del Pontífice 
perseguido, que con heroísmo apostólico levanta 
mas alto su voz augusta y á pesar de estar aherro¬ 
jado con pérfidas cadenas, se vé lo que jamás se 
contempló, ser adorado por los pueblos que van á 
deponer á sus piés en magestuosas y pacíficas pe¬ 
regrinaciones el óbolo de la caridad y la protesta 
de adhesión filial despreciando las iras de los ene¬ 
migos de la fé? 

No es colosal ese movimiento católico de los 
pueblos? Hay vínculo social que agite tanto las 
naciones? Dónde encuentra émulo su actividad? 
Quién le opondrá resistencias con esperanzas de 
la victoria? 

Echad una mirada, señores, por el universo* 
contemplad al catolicismo y decid después si no es 
brillante su marcha. 


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28 


ENSAYOS DE DNA PLUMA 


Y qué ha resultado de todo esto 1 ? Progreso ca¬ 
tólico en un ludo; enervación de las fuerzas anti¬ 
católicas en otro; descrédito de la filosofía incré¬ 
dula entre los sábios; tendencias á la polémica ra¬ 
cional; nuevo apostolado que se improvisa sin sa¬ 
ber cómo, aún en el seno de las naciones apóstatas 
y conversiones maravillosas de génios superiores 
están anunciando lo que ha dicho el historiador 
Alzog: “Que después de largos y tristes extravíos 
los pueblos vuelven sus miradas llenos de remor¬ 
dimiento hácia la cruz victoriosa buscando reme¬ 
dio á los males de la sociedad y á las perturbacio¬ 
nes políticas.” 


II 


Son muy notorios, señores, los esfuerzos del ra¬ 
cionalismo en afirmar que ese movimiento es efí¬ 
mero y que será sofocado y ahogado por el pro¬ 
greso humanitario. Pero quién será parte parar 
sofocar la vida y detener la marcha de una reli¬ 
gión que ha sido y es la fuente del verdadero pro¬ 
greso y de la verdadera civilización de los pueblos? 

Y sinó ¿quién ha tenido génios mas brillantes 
que el catolicismo y más benéficos? ¿Quién como 
él sacó las sociedades de la barbarie y degrada¬ 
ción en que se hallaban sumergidas? ¿Quién tras- 


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ENSAYOS DE ÜNA PLUMA 


29 


mitió á la posteridad lo que poseemos de la anti¬ 
gua civilización 1 ? ¿Quién fomentó y alentó el 
estudio de las ciencias? ¿Quién dió sublime inspi¬ 
ración á las artes liberales? Quién pobló la Europa 
de eternos monumentos? ¿Quién como los Pontífi¬ 
ces en dias de opresión y llanto para la humanidad 
tuvo valor para anatematizar los potentados que 
oprimian á los pueblos con ominoso despotismo? 
¿Quién implantó en el mundo las instituciones de 
caridad y beneficencia? ¿Quién suavizó las costum¬ 
bres y dió al derecho esos principios sagrados de 
libertad, igualdad y fraternidad universal? ¿Quién 
como él hizo el sacrificio de su propia sangre para 
civilizar á los pueblos? ¿Quién dignificó la muger 
y redimió al esclavo, quién implantó en la tierra 
ésa virtud del cielo que se llama virginidad? 
¿Quién inspiró esa abnegación base de las órdenes 
religiosas y heroísmo permanente de la debilidad 
humana? 

¿Cómo no ha de propagarse, pues, y ganar las 
simpatías de la humanidad una religión que tiene 
en sus rituales bendiciones para los que gobiernan 
con justicia los pueblos, bendiciones para el ho¬ 
gar doméstico, bendiciones para la virginidad, 
bendiciones para el que auxilia la horfandad, ben¬ 
diciones para los hospicios de caridad, bendicio¬ 
nes para el que enseña á leer al ciego, hablar al 
sordo-mudo; bendiciones en fin para los telégrafos, 
bendiciones para los ferro-carriles, bendiciones 
para los vapores, bendiciones para toda institución 
benéfica y moralizadora. Y tiene anatemas tam¬ 
bién, pero solamente para esa civilización epicú¬ 
rea y atea y para ese progreso materialista y sen- 


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30 


ENSAYOS DE UNA PLOMA 


sual que después de corromper á los pueblos les 
precipita á dolorosa ruina. 


III 


Hé aquí, señores, lo que es el catolicismo como 
lo describe la historia; y religión tan augusta y 
sublime ¿podrá faltar un dia de la faz de la tierra 1 ? 
¿puede permanecer inmoble? No; porque ese dia 
seria el último de la humanidad: y por eso germi¬ 
na, crece, progresa aun en medio de las mas crue¬ 
les persecuciones como lo hizo en tiempo de los 
Nerones y Dioclecianos y lo hace hoy mismo á 
despecho de las iras de una filosofía incrédula y de 
un mentido progreso. 

Sí, Sres., el movimiento católico es ya poderoso 
y no hay fuerza humana capaz de resistirlo. No 
creo exagerar si afirmo que la vuelta de las socie¬ 
dades hácia el catolicismo ha sonado ya en el cro¬ 
nómetro social. Obsérvese sinó la tendencia de los 
espíritus mas distinguidos de nuestra época ¡qué 
diferente es á la del siglo pasado! Léase algunas 
de esas obras que de vez en cuando aparecen des¬ 
pertando la curiosidad y causando Una profunda 
sensación capaz de corregir las preocupaciones 
mas arraigadas contra el catolicismo. Véase cómo 
vienen á reforzar las pruebas de la revelación di- 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


31 


vina tantas investigaciones y descubrimientos de 
los sábios y á consagrar una laudable tendencia á 
unir las ramas desgajadas del árbol de las ciencias 
que no crecerá lozano y frondoso sino como el plᬠ
tano colocado en la corriente de las aguas purísi¬ 
mas y cristalinas del catolicismo. 


IV. 


Hé aquí, Sres.,el estado del catolicismo descrip- 
to á grandes rasgos; progresa y es el porvenir de 
la civilización. Por suerte para nuestra pátria pro¬ 
gresa también en su seno: veo nuevos horizontes 
mas anchurosos y risueños y nuestro naciente 
Club que ha hecho éco al movimiento católico de 
allende los mares ha tenido el honor de enarbolar 
el estandarte del catolicismo para invitar á la ju¬ 
ventud pátria y á los amigos sinceros de la ilus¬ 
tración y del progreso á aprender á elevarse sobre 
esas preocupaciones juglares y ese espíritu seudo- 
filosófico abiertamente hostil á la civilización ca¬ 
tólica tan compatible con el progreso humanitario 
y la regeneración social á que debemcs aspirar to¬ 
dos los que sinceramente amamos el bien de nues¬ 
tra pátria amada. 

Nuestro credo es el credo católico; nuestro le¬ 
ma religión y ciencia y nuestra divisa progreso y 
civilización. 


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82 ENSAYOS DE UNA PLUMA 

Esta empresa Sres., ha acometido nuestra na¬ 
ciente Institución, que la pátria un dia coronará 
de gloria y bendecirá con gratísimos recuerdos, 
como el mundo civilizado bendice el dia en que 
el catolicismo le meció en la cuna de la civiliza¬ 
ción. 


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El Pontificado y la civilización 


Señores: 

Cuando un dia quise compulsar las páginas de 
la historia para interrogar á los pueblos quién ha¬ 
bía implantado en su seno el árbol magestuoso de 
la civilización, mi alma se arrobó y cobró mi co¬ 
razón dulcísimas simpatías, que aun hoy hacen 
latir mi pecho sublimemente impresionado. 

Contemplaba estático, una institución, diez y 
nueve veces secular y cubierta su nevada frente 
de trofeos eternos, porque sola y sin rival, condu¬ 
cía las naciones, con paso agigantado tras el car¬ 
ro augusto de la civilización y progreso humani¬ 
tarios. 

Esta institución sublime y gigantesca es el 
Pontificado. 

Y era, señores, en sus principios un simple pes¬ 
cador; mas este pescador de la Judea, depone sus 
redes y toma el camino de Roma. 

¿Y qué misión lleva ese hombre humilde? ¿qué 
pretende hacer en la ciudad de los dioses y de los 
reyes? 

5 


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34 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


Pretende nada ménos que la regeneración del ór- 
den social. Ya 4 echar por tierra la civilización 
pagana esclava, ominosa y sibarita; va á tomar 
por asalto la orgallosa señora del mundo; 4 depo¬ 
ner á los Césares de su trono, á arrojar á Júpiter 
de sus templos y 4 legar 4 la humanidad una ci¬ 
vilización que cubrirú de honor y do gloria los 
pueblos ántes esclavos y marcados infamemente 
con el sello del despotismo cesáreo y de la degra¬ 
dación moral. 

Esta misión sublime, señores, lleva el primer 
Pontífice, y cuenta la historia que para realizarla 
sólo llevaba un cayado y la cruz. 

Llega 4 la soberbia Roma; los tiranos se niegan 
4 reconocer sus credenciales; pelean furibundos 
por defender su despotismo y Pedro baja 4 las ca¬ 
tacumbas: mas cuando sale de ellas en la persona 
de Silvestre, los Césares le ceden su trono; desapa¬ 
recen del Capitolio los tiranos del mundo y el 
Pontificado levanta otro trono mas augusto en el 
Vaticano, desde donde legaron al mundo la civili¬ 
zación, cuya aurora contemplaron cuarenta gene¬ 
raciones. 

Entónces escribió en sus páginas la historia que 
la gloria del Pontificado no tiene rival y que su 
victoria ha eclipsado la de los Alejandros y Leó¬ 
nidas, Césares, Pompeyos y Napoleones, porque 
regeneró la sociedad sin ejércitos, sin que sangre 
humana afeara su pabellón,ni enlutara sus trofeos 
el crespón de la batalla. 

Por eso, señores, ante el justiciero tribunal de 
la historia, el Pontificado es la institución mas be- 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 35 

néfica y la gloría mas brillante de los pueblos. Él 
abolió ese degradante paganismo de las naciones, 
que caen al otro lado de la Cruz; él domó la bar¬ 
barie de los pueblos que demolieron el coloso ro¬ 
mano; él derribó el despotismo europeo; trozó las 
cadenas de la esclavitud, emancipo y dignificó la 
mujer, proclamó la santa igualdad, entronizó la 
moralidad, suavizó las costumbres, protegió las 
ciencias, asilándolas en el santuario, creó las uni¬ 
versidades y fundó las naciones que hoy se glorian 
de civilizadas. ¡Cuántos lauros embellecen la tiara 
Pontifical! 

Causa indignación, señores, cuando en presencia 
de los hechos históricos, se apellida al Pontificado 
enemigo de la civilización. 

¿No fueron los Pontífices los autores gloriosos 
de esas empresas colosales llamadas cruzadas, en 
que la Europa entera se trasladó á las regiones del 
Asia, para impedir que los turcos seljúcidas, con 
su terrible sultán invadiese las naciones cristianas? 
¿No fué Inocencio III,el promulgador de la cruza¬ 
da española contra los Almohades, coronada por 
la victoria de las Navas de Tolosa; y Pió V el au¬ 
tor de la cruzada y victoria de Lepanto donde su¬ 
cumbió el brillo de la media luna? 

Y es sabido, señores, que á estos tres hechos fa¬ 
mosos debe la Europa no ser bárbara y musulma¬ 
na, y que no nos contemplemos como en Oriente, 
degradados por la esclavitud del despotismo y la 
barbárie. 

Parece que la historia, esa sublime antorcha de 
la verdad, se empeñó en describir gráficamente la 


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36 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


gloria mas brillante de Pontificado; porque, seño¬ 
res, solo allí donde influyeron inmediata y podero¬ 
samente los Pontífices, Francia, Italia, Inglaterra, 
Países Bajos, Austria, Alemania y España florece 
la civilización; donde no continuó su benéfico in¬ 
flujo los pueblos son semi-bárbaros, y donde jamás 
influyó el Vaticano la barbárie continúa dominan¬ 
do hace cuarenta siglos. 

Gloriosa coincidencia que mide cual un baróme¬ 
tro la civilización de los pueblos, por la acción de 
los Pontífices y que basta por sí sola para probar 
que la civilización, es el patrimonio que el Ponti¬ 
ficado legó á la humanidad!.... 

Y cómo nó, señores, si la historia proclama,que 
sólo él tuvo valor y energía para anatematizar el 
despotismo y rendir la barbárie germánica; que él 
hizo triunfar el derecho sobre la fuerza con la tre¬ 
gua de Dios ; que sólo él y jamás la filosofía, envió 
misioneros á las naciones bárbaras para hacerlas 
cristianas y con el cristianismo civilizarlas; que 
sólo él vigiló por la pureza de costumbres, legan¬ 
do al mundo civilizado, esa moral pública, floron 
el mas bello que corona de gloria y hermosea las 
instituciones y la vida de los pueblos. 

Dice la historia que el Pontificado, condenó el 
duelo, la tortura y demás instituciones judiciales 
de importación bárbara; que dotó el derecho civil 
y criminal como advierte Troplong, de esa justicia 
y suavidad no conocida en los pueblos antiguos; 
que implantó con sus concilios ecuménicos las 
asambleas generales, barrera eterna, contra el 
despotismo; que transformó las sociedades con la 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


37 


fraternidad universal; que enjendró en las nacio¬ 
nes el espíritu de humanidad y beneficencia, pro¬ 
moviendo la creación de esos hospicios orfanotro¬ 
fios y hospitales, asilos de la humanidad doliente 
que tanto dignifican hoy á los pueblos cultos; que 
propago las luces y promovió el renacimiento de 
las letras y de las ciencias, erigiendo y reglamen¬ 
tando las universidades; que proclamó el reinado 
de la inteligencia prefiriendo á la nobleza de al¬ 
curnia y á las riquezas la virtud y el talento para 
el desempeño de los mas sublimes puestos, aún 
cuando se encontrasen en un esclavo ó un plebe¬ 
yo; que los pontífices influyeron tan magnífica¬ 
mente en el progreso de las letras y de las cien¬ 
cias que el siglo para ellas mas brillante se lla¬ 
mó de León X; que hasta el comercio y la indus¬ 
tria les debe su primer aurora en la época de las 
cruzadas. Y últimamente, señores, porque seria 
interminable, dice por fin la historia y lo proclama 
bien alto, que el Pontificado sacó el mundo de la 
barbarie en que yacía y le meció por largos siglos 
en la aurora de la civilización hasta conducirle al 
apogeo de su gloria. Más, señores, no puede hacer 
una institución por la santa causa de la humani¬ 
dad y de la civilización. 

Y héaquí por qué cansa compasión, (irá cierta 
porción de juventud, por otra parte sedienta de 
progreso, sentenciar á los católicos, como partida¬ 
rios det oscurantismo y sumamente retrógrados! 
¡Ah! si leyeran mejor la historia. . . . Pero, con¬ 
suela el contemplar, cómo las preocupaciones de 
la época, van declinando entre los sabios y muy 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


cercano el día en que la crítica imparcial demos¬ 
trará brillantemente, que los anales del Pontifica¬ 
do son los fastos de la civilización. 

Yo bien sé, señores, que la inmensa influencia 
de los Pontífices, cuando el mundo pasó al domi¬ 
nio de la Cruz, ha hecho concebir los juicios mas 
erróneos á los historiadores y críticos de todos los 
partidos: sin embargo para honra de la filosofía de 
la historia, la influencia y prodigiosa actividad de 
los Soberanos Pontífices, cuando la sociedad se 
hallaba sumergida en la barbárie han sido digna é 
imparcialmente apreciadas por autores inteligen¬ 
tes y libres de ese cúmulo de preocupaciones con¬ 
tra el Pontificado y el catolicismo, que agobian 
los espíritus irónicamente llamados fuertes y des¬ 
preocupados. 

Esos críticos severos han demostrado que el 
clero y sobre todo el Papado, eran los únicos que 
tenian la superioridad moral necesaria, para lle¬ 
nar en el mundo el papel sagrado y civilizador de 
hiediadores; y fuera del Pontificado, no existia otra 
autoridad que fuese capaz de desempeñar tan su¬ 
blime misión. 

t 

El edificio social, señores, se habia derrumbado 
á los recios golpes de la barbárie y no existia otra 
mano que pudiera levantarle; y el Pontificado tu¬ 
vo la gloria de prestar á los pueblos tan benéfico y 
humanitario servicio. Podrá tan sublime inter¬ 
vención reputarse como un crimen de lesa na¬ 
ción'? 

¡Ah! señores, fortalecidos los Papas con su pro¬ 
pia misión, se opusieron esforzadamente álas pa- 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


39 


siones y costumbres bárbaras de los pueblos, y 
protestaron sublimemente contra los vicios de los 
reyes y su tiranía, sin temer su cólera arrogante. 
Y esta conducta fué sublime en los Pontífices por¬ 
que salvó la sociedad y está escrito con caractéres 
dorados en la historia porque engendró la civili¬ 
zación. 

Intervinieron los Papas cual soberanos de la 
cristiandad en la marcha de las sociedades y esto 
no fué absolutismo, señores, fué una suerte inmen¬ 
sa para las naciones. Y fué una suerte inmensa 
porque su espíritu conciliador, su misión pacífica, 
sin ejércitos y únicamente por medios morales, 
que son los mas dignos para dirigir la marcha de 
la humanidad, les inspiraron necesariamente en 
política, ideas grandes y generosas que no podia 
concebir ni la nobleza de aquellos tiempos, ni el 
pueblo de aquella época, á no ser que se crea que 
naciones ignorantes y semi-bárbaras, podían regir 
dignamente sus destinos. 

Colocados los Pontífices entre los grandes man¬ 
datarios y el pueblo, tenian que temerlo todo de 
los primeros y nada del último, que los miraban 
como á sus defensores naturales y lo eran en efec¬ 
to en pró de sus derechos. 

Una cosa, señores, ha escandalizado á los histo¬ 
riadores racionalistas, el alto arbitramento de los 
Papas; pero la voz unánime de los pueblos procla¬ 
mó y bendijo el uso bienhechor que de él hicieron 
durante la infancia de las naciones. 

Señores, cuando los Pontífices excomulgaban á 
un rey, y sobre todo Cuando hacían comparecer 


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40 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


ante la Santa Sede á los emperadores, para que 
diesen cuenta de su conducta arbitraria y tiránica, 
hacían uso de un poder que no les pertenecía por 
institución divina, pero que les daba su inmensa 
influencia moral y el consentimiento unánime de 
los pueblos, título sagrado de soberanía, para que 
fuesen los grandes tutelares de sus derechos, de su 
libertad y de su dignidad humana. 

E hicieron con subida gloria para el Pontificado 
un gran servicio á la sociedad porque dieron gol¬ 
pes mortales al despotismo é indujeron á los reyes 
á respetar como sagrados los derechos individua¬ 
les y á ser mas circunspectos ante una autoridad 
que era un fuero para los príncipes y una égida 
para los pueblos. 

En sus anatemas contra el despotismo no deja¬ 
ron de mezclar nunca con sus quejas particulares 
la voz de las naciones oprimidas, y los intereses 
de la dignidad humana. 

Sabéis, señores, cuál era el exordio ordinario de 
los fallos pontificios en las contiendas con los reyes 
y emperadores? 

“Hemos sabido, decían, que el emperador Enri¬ 
que, Federico, Othon.... está oprimiendo á sus 
pueblos y por lo tanto los deponemos.”— 

Lenguaje sublime que repi’esenta el defensor de 
los pueblos, y que solo ha dignificado la autoridad 
pontificia, á la que debemos no ser tiranizados 
aun por el despotismo cesáreo. Y no fue esta con¬ 
ducta de los Papas la salvación de los pueblos en 
el órden social? La historia justiciera le rinde ho¬ 
menaje de eterna gratitud. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


41 


Decidme, Sres.; si en medio de Europa se ele¬ 
vase nn tribunal que juzgase en nombre de Dios y 
de la justicia; previniese las revoluciones y las 
guerras; decidiese las contiendas civiles é interna¬ 
cionales, destituyendo así el intervento de la fuer¬ 
za armada, para decidir del derecho ¿quién duda 
que se le proclamaría, como el apogeo de la per¬ 
fección social, como la obra maestra de la política, 
como el non plus ultra del derecho internacional? 
¿No es este el sueño dorado de la actual diplo¬ 
macia? 

Pues bien, la institución que estuvo muy cerca 
de realizar esta gloria, fué el Pontificado que no la 
logró, para desgracia de los pueblos y del progreso 
social. 

Y no creáis Sres., que lo digo á fuer de católico. 
El inmortal filósofo Leibnitz, aunque protestante, 
afirmó que solo los Papas, hubieran así labrado la 
felicidad de las naciones civilizadas, hecho inque¬ 
brantable el órden social é internacional y dismi¬ 
nuido prodigiosamente las guerras sociales, rémora 
la mas funesta para la civilización y progreso. So¬ 
lo así triunfaría definitivamente el derecho sobre 
la fuerza bruta del cañón, que hoy es el único que 
decide las contiendas civiles y sociales, con men¬ 
gua de la civilización. 

Yed, pues Sres., cómo el Pontificado bajo todos 
sus aspectos, ha dignificado la humanidad y con¬ 
tribuido poderosamente á la civilización y progre¬ 
so de los pueblos. 

Por eso los pueblos y la historia bendicen su 
institución como la mas benéfica y gloriosa de 
cuantas hayan dorado los fastos sociales, porque á 

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42 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


ella deben su civilización las naciones que hoy se 
contemplan coronadas con tan bello y hermoso 
floron. 

Hé aquí justificada la elección de las glorias del 
Pontificado, en la persona de Pió IX para solem¬ 
nizar por vez primera el aniversario de nuestro 
naciente Club. Sus fines son trabajar ardientemen¬ 
te por la civilización y progreso de nuestra querida 
pátria. Y ¿cOmo no habíamos de tributar nuestro 
primer homenaje a la institución que condujo glo¬ 
riosa las naciones á esa civilización y progreso, 
que hoy dignifican la humanidad? 

Sres., hemos jurado ante lasáras de nuestra pᬠ
tria amada, dignificarla por las vías progresistas y 
civilizadoras, y mientras este fuego sagrado infla¬ 
me nuestros pechos patriotas nos gloriarémos de 
amar entrañablemente el Catolicismo , nos vereis 
proclamar altamente la Cruz y el Pontificado, por¬ 
que así proclamamos la civilización y el progreso. 

Hé dicho. 


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Un llamado á loa católicos 


Es un hecho innegable y glórioso para el Cato¬ 
licismo: “La Nación Oriental es católica por civili¬ 
zación y católica por gratitud,” Sus fastos primeros 
unen con lazos dorados la suerte y glorias de la 
pátria con los beneficios de la religión. 

Y sin embargo es fuerza confesarlo: ¿quién no 
vé la dignidad dé los católicos ultrajada, tiraniza¬ 
da su conciencia, vilipendiada su religión sacro¬ 
santa, y, lo que causa mayor pena, esa juventud 
lozana, hambrienta de saber sin encontrar, con 
rarísimas excepciones, un asilo sagrado donde al 
par de las ciencias se enseñen, ilustren y respeten 
sus creencias, su religión divina?.... 

Pues ¿quién ignora que en nuestra sociedad, 
merced á espúreas y á las veces esplotádoras in¬ 
fluencias, la fé religiosa, ese reflejo divino que en¬ 
noblece la dignidad humana, que como afirma la 
historia dé vida á las instituciones sociales y hace 
marchar al hombre coronado de gloria en la reali¬ 
zación de sus mas augustos destinos; quién ignora, 
repetimos, que el cristianismo á quien , por confe- 


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44 


ENSAYOS DE DEA PLUMA 


sion del irrecusable Rousseau, todo lo debemos, arto», 
ciencias , agricultura , bellas artes y civilización , es hoy 
objeto del sarcasmo entre esos que se llaman ilus¬ 
trados, espíritus fuertes y despreocupados por mas 
que den compasión al considerar su ignorancia 
histórico-filosófica sobre el catolicismo? 

¿Quién no oye entre esos semi-sábios á la der - 
niére tachar sus dogmas sublimes de mitos y para¬ 
dojas y basta ridiculizar el culto católico, del cual 
sin embargo confésó el incrédulo Rousseau, que la 
sublimidad de su moral , la inmortalidad de sus benefi¬ 
cios, la belleza de sus pompas eran suficientes para 
probar que es el culto mas divino y mas puro que jamás 
ha habido entre los hombres? 

¿Quién no contempla con rubor ultrajada cual 
un vano prejuicio y un resabio de fanatismo la re¬ 
ligión católica, esa gloria purísima de Dios y de la 
humanidad, hasta señalarla como el enemigo jura¬ 
do del progreso y de la civilización, cuando en su 
corona de gloria tiene por lauro mas puro é inmar¬ 
cesible haber inspirado toda institución progre¬ 
sista y civilizadora? Y es tan espantoso este fana¬ 
tismo anticatólico, tan intolerante y soez; ha 
tomado proporciones y creces tan colosales que la 
ignorancia le ha hecho de moda entre imberbes é 
iliteratos y ha llegado hasta el punto de que el 
mas rudo artesano, el mas estúpido mozo de cordel 
se creen civilizados por faltar al respeto á un sa¬ 
cerdote; y consideran subida honra tener labia 
para insultar soezmente las creencias católicas. 

Y como si esto no bastase, por una tristísima 
desgracia para nuestra pátria, la libertad de im¬ 
prenta y de pensamiento se ha encargado de cor- 


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BHftATOS »S¡ UNA PLUMA 


48 


romper la amable, inteligente y cera juventud 
ridiculizando y ultrajando la religión y sus mas 
bellas instituciones en los periódicos, en las nove¬ 
las, eü las obras magistrales, en la cátedra, en la 
tribuna^ en las reuniones literarias y hasta en los 
cales y bodegas!!.... - 

Ah pobre pátria querida! Ah, padres de familia! 
Sí esta es la atmósfera que respira la juventud en 
la vida social de todos los dias y en todos momen¬ 
tos y á veces hasta en el hogar doméstico ¿podrá 
dejar de impregnarse esa juventud tan fácil de 
asimilarse cuanto le rodea, oye y palpa incauta- 
mente 1 ? No es poco ménos qde sobrehumano que la 
débil razón de un jóven se sobreponga á' tanto cú¬ 
mulo de preocupaciones sobre todo cuando en 
nuestros dias so pretexto de no tiranizar la con¬ 
ciencia del jóven se proclama á voz en grito no 
deber hablarse de religión durante la enseñanza 
preparatoria hasta la edad en que el desarrollo de 
las pasiones rechaza todo precepto moral y reli¬ 
gioso. 

¿No sucumbirá esa razón, ese criterio juvenil 
rendido y abrumado por tan colosal pesadumbre 
de aberraciones, de sofismas, de sarcasmos y pre¬ 
juicios 1 ? Sí, infaliblemente naufraga, como lo ates¬ 
tigua una dolorosa experiencia; la razón de un 
jóven que no esté altamente cimentada sobre la 
roca indestructible de una vastísima erudición his- 
tórico-filosófica, muere sofocada por el sofisma. 

Pero hay mas aun: consideremos sinó los vicios 
y escollos que rodean la actual enseñanza con hon¬ 
rosas pero raras excepciones. 


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46 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


Quiere un jóven seguir una carrera cualquiera, 
entra en los colegios de actualidad y ¿qué encuen¬ 
tra 1 ? Hablo siempre en sentido católico y con hon¬ 
rosas salvedades; encuentra catedráticos que tienen 
á gala (por convicción ó interés, lo ignoro) ser 
fanáticos adoradores del indiferentismo ó raciona¬ 
lismo incrédulo: desechar toda autoridad hasta la 
divina (porque á Dios se le ha negado hasta la 
posibilidad de hablar al hombre); corromper la fi¬ 
losofía, el derecho y la historia para desacreditar 
con negras calumnias la religión, sus dogmas fun¬ 
damentales y benéficas instituciones. Encuentra 
textos que publicó de intento el espíritu antireli¬ 
gioso para que el incauto discípulo crea que el ca¬ 
tolicismo es oscurantista, fanático y antisocial; 
encuentra, en fin, compañeros de aula que blaso¬ 
nan de espíritus independientes y despreocupados 
que miran con desden y desprecio al jóven que no 
ha tenido la desgracia de apostatar, pues hoy dia 
es dogma que ser ilustrado es sinónimo de incrédu¬ 
lo y católico de retrógrado; y por eso se observa 
que cualquier petimetre, ignorantísimo en ciencia 
de religión, se las echa de doctor magno precisa¬ 
mente en dicterios contra una religión que solo 
conoce al través del prisma de preocupaciones tri¬ 
viales leídas en folletos, en novelas ó diarios que 
la conciencia pública maldice como aborto de mal 
gusto y peor filosofía. 

Y bien, católicos, bajo esta enorme presión, bajo 
esta poderosa, abrumadora influencia ¿podrá, re¬ 
petimos, la juventud católica permanecer pura y 
creyente? No se malograrán los débiles gérmenes 
de fé y de moral que ha depositado un padre de 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


47 


familia en un corazón infantil? Se desvanecerán 
como los tiernos años de la infancia. 

Imbuidos, apénas pisen los umbrales de la cien¬ 
cia, en magistrales preocupaciones contra la reli¬ 
gión, amamantados constantemente en la escuela 
de la incredulidad, falseados los principios de las 
ciencias filosóficas y sociales, no pueden por largo 
tiempo los jóvenes resistir al contagio de las opi¬ 
niones de la moda volterianas y racionalistas, bajo 
pena de pasar por retrógrados y oscurantistas, 
mote poderosísimo para subyugar y tiranizar el 
espíritu presuntuoso de un novel aprendiz en el 
templo de las ciencias; porque en su edad inex¬ 
perta, sin la energía necesaria un sarcasmo los 
aterra, un desprecio los desconcierta, una sátira 
los confunde, el epiteto favorito de retrógrados los 
asfixia de vergüenza, el dictado de fanáticos los 
hace enmudecer. Y esta táctica predilecta de la 
propaganda anticatólica ha obtenido mas reclutas 
para el racionalismo que el sofisma mas brillante 
de Rousseau ó de Yoltaire. Dígase sino'es esta la 
ciencia magna de todo erudito á la violeta, enemi¬ 
go del catolicismo? 

¿Y con este contingente puede extrañarse que la 
juventud sea anticatólica por ignorancia pura; pu¬ 
rísima en ciencias religiosas? ¿Puede extrañarse que 
la juventud que hoy frecuenta las aulas,lo primero 
que ha aprendido (siempre con honrosas salveda¬ 
des) ó es á ser indiferente por falta de ilustración 
y convicciones religiosas, ó á profesar un despre¬ 
cio positivo al catolicismo á causa de las preocu¬ 
paciones de la moda, ó le ha declarado guerra 
abierta por un fanatismo de incredulidad llevado 


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ENSAYOS de una plüjta 


á un exceso de intolerancia qde raya en maneras 
de malísima educación? 

¡Qué lastimoso es el estado de esos jóvenes 
amodernados que tienen horror á cuanto huele á 
catolicismo!.... Para ellos religión es fanatismo; 
culto! groseras supersticiones; piedad! refinada hi- 
pocresía; prescripciones de la Iglesia! inquisición, 
ultraje á la dignidad humana; ministros del altar! 
religiosos!-un sarcasmo al siglo de las luces; moral! 
la llamada por antifrásis independiente , & lo sumo; 
templos! monumentos del fanatismo y misticismo 
que se debe profanar con paseos y faltas de respe¬ 
to que no se tolerarían en el mas infeliz teatrillo 
de los arrabales de París ó de la mahometana 
Stambul; y en fin el timbre infausto y harto ran¬ 
cio de espíritus fuertes y libre-pensadores , lema anti- 
frástico que hoy significa pensar á todos vientos 
ménos como los católicos; es para ellos la única 
grandeza del ser racional y la apoteosis de la 
razón. 

Hé aquí el mas honroso patrimonio de la edu¬ 
cación antireligiosa: hé aquí el doloroso estado de 
muchísimos jóvenes que se creen sin embargo el 
non plus ultra de la civilización. 

Pero ¿no habrá un remedio, una tabla salvadora 
que libre la inteligente y lozana juventud del nau¬ 
fragio que la amenaza? ¿Cómo se salvará la con¬ 
ciencia de la juventud católica? ¿Cómo esquivará 
la tiranía de una enseñanza heterodoxa, anticató¬ 
lica é indiferente? Poniendo en ejecución el dere¬ 
cho precioso é indisputable de levantar para la 
juventud á pesar de toda intolerancia, Establecí, 
mientos de educación donde á la p ar de las cien. 


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/f fjN^08D^TOAPLOTU ^49 

,, <pjas yde las letras se enseñe y defienda el catoli¬ 
cismo; cpmo la institución inas sublime en moral, 

\ mas inmortal por sus beneficios y mas benemérita 
para la civilización. La humanidad y la juventud 
‘ aína, idólatra el progreso, la ilustración y la civili¬ 
zación y ¿dónde habrá un carro, una antorcha, úna 
palanca que conduzca, ilumine y 'muéva ébn mas 
gloria ía humanidad á la meta de sus pitísimos 
destinos'como el catolicismo! 

$j;' ,debemos conducir la juventud á ese templo 
; de las ciéncias donde entré las divinidades que 
adore sea la primera la religión del Ho nbre-Dios, 
que entonces la regeneración social la labrará con 
sus propias manos la misma juventud que ha sido 
n 'sieinpré la esperanza mas bella de todas las grán- 
'^és*empresas que glorificáronla humanidad! 

Sí; la historia lo dice: en todo tiempo cuando un 
& tildo ha sentido Iá apremiadora necesidad ' de 
acrecentar el brillo dé'sú gloria, ó cuando en de¬ 
terminada época échase de ver cualquier rémora 
paralizando la carrera dé los progresivos adelan¬ 
tos, las generaciones adultas fijan süs ojos en el 
porvenir y piden auxilio a las generaciones que 
, empiezan; y entonces la esperanza vuela y va á 
resplandecer y fulgurar én las frentes lozanas de 
la juventud que colocada siempre á la vanguardia 
de la humanidad arranca para la restauración de 
. manos de la Providencia la prodigiosa y mágica 
fuerza de la incontrastable ejecución. 

. No hay pues que desmayar por la suerte de la 
juventud oriental: es muy inclinad V á lo 1 grande y 
á lo sublime: ella' misma sé alzara gloriosa y con 
una ilustrada pero sana educación que la ponga 

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ENSAYOS DE UN A PLUMA 


en aptitudes de defenderse contra los desleales 
ataques de la incredulidad, conservará intactas sus 
creencias, propagará victoriosamente las doctrinas 
regeneradoras del catolicismo y defenderá con 
brillantez y orgullo su dignidad ultrajada y la li¬ 
bertad de su conciencia hoy tiranizada por injustos 
dogmatizadores. El catolicismo triunfa con la luz 
y la ciencia: “Estoy convencido , decia J. J. Rous¬ 
seau, de que el catolicismo saldrá triunfante de la 
terrible prueba.... porque sostiene perfectamente 
el examen de la razón; y cuanto más se le sondea más 
grandeza se descubre en él” Y la juventud entre 
nosotros incrédula es ignorantísima en estudios 
profundos sobre la religión hasta el punto de igno¬ 
rar el simple catecismo; y así debe ser porque co¬ 
mo afirma Bacon '•'■poca ciencia nos aleja de la religión 
y la mucha nos aproxima.” ¡Qué extraño que haya 
tantos jóvenes apóstatas!.. .. 

La religión en la enseñanza es una necesidad 
de la época; así lo proclamaba Víctor Hugo en la 
Asamblea francesa hablando de la instrucción pú¬ 
blica: "La enseñanza religiosa es mas necesaria hoy 
que lo ha sido nunca. A medida que el hombre se des - 
arrolla, mas debe creer.... Quiero, pues , sinceramen¬ 
te, diré más, quiero ardientemente la enseñanza reli¬ 
giosa;” y el tribuno Diderot habia dicho: "la 
religión ha de ser la primera lección y la lección de to¬ 
dos los dias” y Víctor Hugo vuelve á decir: “mere¬ 
cen SER ARRASTRADOS ANTE LOS TRIBUNALES TODOS 
LOS PADRES QUE HACEN INSTRUIR SUS HIJOS DONDE SE 
DESCUIDA Ó SE COMBATE LA RELIGION.” ¡Padres! 
apreuded esta lección: ¡jóvenes! mirad á dónde 
Vais. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 51 

El Colegio Pió de Villa Colon y el Liceo Univer¬ 
sitario, ambos con amplísimos programas, se han 
instalado para la tutela de la conciencia católica; 
son una,protesta contra la enseñanza atea; y la ge¬ 
nerosa cooperación que han merecido de muchas 
personas respetables y jóvenes de esta capital les 
auguran una existencia de simpatías que se esfor¬ 
zarán en conservar por medio de una esmerada 
educación científica, moral y religiosa. 

Católicos, basta ya de paciencia; ya es tiempo 
de hacer respetar nuestras convicciones, nuestros 
derechos, nuestra religión y nuestra dignidad. An¬ 
te nuestros adversarios invoquemos la libertad que 
ó todos cobija con su manto y en su nombre exi¬ 
jamos de los libre-pensadores, (que á la fuerza nos 
quieren hacer pensar ásu modo), consecuencia con 
sus principios y respeto á los nuestros, pues ¿aca¬ 
so se nos podrá negar el derecho de trabajar por 
esa ilustración, ese progreso y esa civilización que 
según nuestras convicciones dignificarán altamen¬ 
te nuestra patria amada, nuestro progreso y nues¬ 
tra civilización? ¿No tenemos en nuestro pró una 
historia de diez y nueve siglos que es la historia 
de los inmortales beneficios que la humanidad ha 
recibido del catolicismo? Si no es hipocresía la li¬ 
bertad de enseñanza ¿quién tendrá derecho á in¬ 
sultar nuestro empeño en levantar E»tablecimien- 
tos para nuestros correligionarios? Si la igualdad 
civil no es una farsa, no se nos quiera abrumar 
obligándonos ó aceptar una enseñanza anticatólica, 
contraria á nuestro credo religioso, á nuestras con¬ 
vicciones, á nuestra conciencia y á nuestra Cons¬ 
titución. 


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52 ENSAYOS DE UJÍA PLUMA 

Cr^o qué y$;es líegaió eV tno'ménfb ddajifóñdiá?, 
A hacer. re^ét.ar nuestro nombre y nuestro' órédÓ,'' 
á ño. ser qu^ spamos los pArias de la igualdad. 

El lema saeraclb para los católicos eé y sérü 
eternamente. cj.yjuzaciqn y,progreso por el catoli- 
cisunp, Adejmite epn denodado y generosÓ 1 esfuer¬ 
zo! y cuando hayamos 'llegado A elevaríé' móñu- ; 
mentos y trofeos, padie. se atreva. A prbfa'ñarloS' 
porque qo tjen^.derecho y sí tenemos el débéñ sa¬ 
grado de deípndeiinQs,. 

Cétólicp^. ya spr|ó ía hora! Levantaos hobleníeñ-^ 
te en defensa de vuestra libertad y dé vuestros 
derechos!. .... Libertad! Ciencia y Religión! deben 
ser la espada y pl escudo dé nuestra defensa. Seré- 
mos invencibles. 


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IñfliiéHHii 'dél'Cattilicténio en la ilusfraairm • > 
y profpresó científico.' ■ 


DISCURSO PRONUNCIADO CON MOTIVO DE LA 'REAPERTURA 
DEL “CLUB CATÓLICO” EN LA SESION PÚBLICA DEL 
5 DE MARZO DÉ 1876 . 

Réépétables señores; señores socios: ‘ 

Empiezo por reclamar vuestra indulgencia si al 
tener el honor de dirigiros la palabra parece ser 
mi tenia obligado progreso y civilización porelcUtó- 
lirismo y según el catolicismo. Y me habéis de dis-' 
culpar, señores, porque amo tanto el verdadero 
progresó y civilización dé mi pfttria’amada que en 
su pró he jurado consagrar toda mi existencia, to¬ 
das mis fuerzas, todas tnis facultades hasta la últi¬ 
ma palpitación dé mi vida por la propagación del 
catolicismo; porque tengo, señores, profundas, ín¬ 
timas convicciones y el derecho sagrado de reali¬ 
zarlas por todos los medios posibles á mi alcance 
de qué esa institución dignifica' las sociedades y 
las conduce con gloria y honor á la verdadera ci¬ 
vilización,' qúé ; es el destinó y patrimonio sublime 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


del género humano sobre la tierra. Y contad, se¬ 
ñores, que jamás he contemplado en la historia un 
hecho mas gigantesco y glorioso que el catolicismo 
paseando por la faz de la tierra el carro augusto y 
magestuoso del progreso y de la civilización: mi 
alma se ha extasiado ante este sublime espectácu¬ 
lo que igualmente dignifica al catolicismo, y en¬ 
tonces juré por amor á mi patria querida ser obre¬ 
ro incansable de su civilización y progreso en la 
escuela del catolicismo. 

Y hoy mas que nunca me lo habéis de permitir 
pues me cumple la indecible satisfacción de anun¬ 
ciaros, señores socios,que acabo de realizar vuestro 
ensueño dorado, vuestro gran pensamiento, vues¬ 
tra empresa progresista que os ha de coronar con 
lauros inmortales, la instalación de un estableci¬ 
miento de enseñanza superior y elemental, el Liceo 
Universitario basado en los principios católicos y en 
pró de su gloriosa civilización. La patriaos colma¬ 
rá un dia de vítores y aplausos y recabareis de la 
civilización horras y bendiciones sin cuento; y la 
justicia me obliga á dar públicamente un testimo¬ 
nio de eterna gratitud á esos católicos amantes de 
la ilustración y del verdadero progreso que tan 
generosamente contribuyeron con su contingente 
pecuniario y con sus simpatías á levantar ese tem¬ 
plo de la ciencia y de la virtud: ¡Que Dios y la 
pátria escriban sus nombres en el libro de los bien¬ 
hechores de la humanidad!.. .. 

Yo he tenido, amados colegas, el honor de en¬ 
cargarme de esa fundación; me habéis dado esa 
gloria y no hé perdonado esfuerzo, ni fatiga para 
sacaros airoso de la empresa; he hecho cuanto es- 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


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taba á mi alcance y si mas no hice, sabed que no 
me faltó ni empeño, ni entusiasmo, ni corazón, ni 
he renunciado á conducirle hasta su última per¬ 
fección. La modestia no me permite decir sino 
que puse todo mi empeño para colocar este Esta¬ 
blecimiento á la altura de los mejores colegios de 
primera y segunda enseñanza: publiqué sus Esta¬ 
tutos, formé su programa, y el personal de sus 
profesores es recomendable por sus aptitudes cien¬ 
tíficas y sus simpatías por la idea progresista. Lo 
que falte será mi primer cuidado suplirlo; sin em¬ 
bargo, no temo parangonarlo con el mejor estable¬ 
cimiento de la República Oriental y tengo la 
convicción de que el público ilustrado nos hará 
justicia. 

Por lo demás, señores sócios, nuestro Liceo tiene 
el honor de ser una protesta contra la tiranía de 
la enseñanza oficial que se impone á la gran ma¬ 
yoría de los católicos orientales. Se ensalza y se 
proclama la libertad de enseñanza, pero se practi¬ 
ca la tiranía; sí, la tiranía, señores; porque ¿qué es 
ese régimen de enseñanza impuesto á la nación? 
Tiranía de la conciencia católica; y voy á probar¬ 
lo. Las Universidades y establecimientos sosteni¬ 
dos por los gobiernos y municipios han hecho un 
tiránico monopolio de la enseñanza, inclusa nues¬ 
tra Universidad é inclusas nuestras escuelas pú¬ 
blicas: se colocan Rectores, se nombran Catedráti¬ 
cos y en las escuelas se colocan Maestros y se 
colocan dependientes indistintamente católicos, 
protestantes; escépticos, racionalistas ó ateos obli¬ 
gando á las familias católicas a que sus hijos se 
eduquen con maestros que necesariamente han de 


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r-66 

ejercer soí?re 90/},jiispí pujp^.pna Ip^'iencia de]eíé- 
: rea de , sus ertpnens pon vocejones é infundirles 
.. aquellos prejuicios, .aquellas,,preocupaciones que 
ellos profesan contra nuestros (logreas y nuestra 
.. civilización,. sin.que jos padres puedap libremente 
. quitarles sus hijos y encomendarles a .otros maes¬ 
tros católicos de su ejeccjón y sin. que les quede 
medio de preservarlos dql contagio á causa de ése 
monopolio opresivo. de la enseña nza oficial. T esto 
, sin réplica posible, es tiranizar las creencias, con¬ 
vicciones y,principios,de un pueblo católico : esto 
es tiranía dp enseñanza, esto no es libertad., Ted, 
pues, señores,c,ómq al |iind ir un establéoiíTUpnto 
. donde se. respete ej principio católico heñios dado 
un gran paso en pro dé la preciosa libertad .de 
creencia y. de, la enseñanza,para piiestróp, correli¬ 
gionarios, ,para los católicos. prienhijés. 

Pero se ha dicho, señores, por personas malicio¬ 
sas ó quizas ignorantes en ¡a historia de la civili¬ 
zación, que nuestro Colegio será pernicioso sí, la 
patria, ni podrá contribuir ó la" ilustración . y al 
progreso, porque tiene por base el oscurantismo ca¬ 
tólico (según fraseología gacetillera) como si dije¬ 
ran, el catolicismo es enemigo de las luces y de la 
civilización. Voy, pues, a hacerme cargo de seme¬ 
jante calumnia, demostrando con hechos irrecusa¬ 
bles y hojeando la.» páginas mas bellas de la histo- 
ria, que al. catolicismo y solo al catolicismo debe, el 
mundo civilizado la ilustración y el progreso científico 
¿le que tan justamente nos gloriamos. 

Y en efecto, señores, los que presentan al catoli¬ 
cismo como una barrera contra el progreso de .las 
, lt lpces. y qpa. pémora ,pa*a ^piyiljj^op coptyudi- 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


57 


cea evidentemente los testimonios históricos, abu¬ 
san de la credulidad del fanatismo antireligioso 
(porque una dósis y muy grande de fanatismo tie¬ 
nen los enemigos de la Iglesia) y calumnian con 
ingratitud suma la institución mas benemérita pa¬ 
ra la ilustración y progreso de las ciencias, el ca¬ 
tolicismo. Empiezo por transcribir las palabras 
del enciclopedista D’Alambert: “Si nos creemos 
mucho mas ilustrados que los antiguos.... nada es 
mas injusto que hacer A nuestro espíritu el honor 
de las luces que debemos únicamente á la religión 
cristiana.” Y el historiador Duruy en su introduc¬ 
ción á la Edad Media, que no sera sospechoso por 
ser protestante, hizo justicia al catolicismo cuando 
dice: “La Iglesia que salió mutilada, pero radiante 
de las catacumbas y de los anfiteatros romanos, fué 
al encuentro de los barbaros (que son nuestros pro¬ 
genitores). ... trabajó por enseñar la dulzura á 
una sociedad violenta, opuso la igualdad de todos 
los hombres á la gerarquía feudal, la disciplina á 
la turbulencia, la libertad á la servidumbre, el de¬ 
recho á la fuerza bruta.... recogió en sus monas¬ 
terios los mutilados beneficios de la antigua civili¬ 
zación destruida por los bárbaros y los grandes 
doctores que vuelven á enseñar el mundo á pensar, 
los maestros en piedras vivas que dan á la cris¬ 
tiandad sus monumentos mas admirables pertene¬ 
cen á la Iglesia.” Y cuenta que esto lo dice un 
protestante á quién arrancó esta confesión en hon¬ 
ra. del catolicismo la evidencia de los hechos. 

Pero hablando de las luces en particular, no 
bastaría, señores, recordar el siglo del inmortal 
Pontífice León X, superior al de Pericles y lo que 

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BM&It’&SÍ bÉ mA t'WÉÁ 


se bacía en Roma papal guia úniea y antorcha del 
mmide cristiano? Nada diré det sigío* de oro de la 
literatura española eminentemente católica; nada 
de sus divinos Herrera y Rioja; nada de Calderón 
de la Barca, Lope de Vega, Tirso de* Molina, Fray 
Liiis de. Leo», Fray Luis dé Granada, Cervantes, 
Moratines, Lista, etc., etc. 

Nada del siglo de Luis XI-V émulo del de Au¬ 
gusto en bellas artes y literatura, dominado* sin 
embargo por el pensamiento religioso, basta llegar 
bajo la inspiración de la fé & su mas alto grado de 
perfección sin que me detenga en recordar lo® ge¬ 
nios incomparables de Corneille, Raeino, Bbileae, 
La Fontaine, Fenelon, Rosuet, Bburdoloue, Fle- 
chier, Massillon, etc, Nada de los génios de Italia 
católica, el divino Dente, Petrarca, Tasso, Mafíei, 
Volta, efe. Vayamos A Roma, señores, á contem¬ 
plar á Miguel Angel levantando la cúpula de San 
Pedro; a Rafael, pincel divino, pintando las gale¬ 
rías del Vaticano; á Sadoleto y Bembo cardenales 
é ilustres literatos; a Tritino representando la So- 
fbnieba, primera tragedia- del teatro* moderno; á 
Bernardo, bibliotecario del Vaticano publicando 
los anales de Tácito recien descubiertos y compra¬ 
dos por León X, por amor á las letras en la suma 
de quinientos ducados de oro. 

Vayamos á Roma y contemplemos á esté mismo 
Ptratífiee proponiendo ,para difusión de las, tuees, em¬ 
pleo» á los sabios de todas las naciones que fuesen 
á residir en sus estados,y singulares recompensas á 
los que le llevasen manuscritos desconocidos.. . . 
y todo, señores, para progreso de la ilustraoion. 
Rijo el influjo de Papa tan inmortal por todas par- 


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PB*?£p? m ¿JN* 


H 

tas s$ erigían nomo por encanto universidades, co¬ 
legios, imprenta 8 para todos los idiomas ycienoias; 
biblioteca 8 , que se iban enriqueciendo 4 porfía con 
las obras que se publicaban y con los manuscritos 
que se adquirian de nuevo. Las Academias ae mul¬ 
tiplicaban de manera que en Ferrara se encontra¬ 
ban de diez & doce; en Bolonia catorce y en $ena 
diez y seis; y su objeto era la ilustración, enseñar 
las ciencias, las bellas letras, las lenguas sábias, la 
historia y las artes- 

En Bolonia y en Venecia cuidaba una de estas 
Academias del arte mas precioso para la difusión 
de le» luces, la imprenta, la hermosura del papel, 
la fundición de los tipos y la corrección de las 
pruebas: con tan bello ejemplo las capitales y aun 
las ciudades de segundo órden de todos los Estados 
ansiaban con una solicitud estrema y entusiasta 
imitar la Roma papal, su ilustración y la gloria de 
las letras; por eso casi todos ofrecían observatorios 
& los astrónomos, anfiteatros á los anatómicos, jar¬ 
dines de plantas á los naturalistas y colecciones de 
libros, medallas y monumentos antiguos á los lite¬ 
ratos. 

Los progresos de las artes fomentaban el gusto 
de los espectáculos y la magnificencia; y el estudio 
de la historia y de los monumentos griegos y ro¬ 
manos inspiraban ideas de decoro, de buen gusto y 
perfección que no se habían tenido hasta entónces; 
la ilustración y el cultivo de las artes y ciencias 
era ya de moda saliendo del Vaticano, hasta la 
última nación europea. Pues bien, señores, si esto 
es oscurantismo, tinieblas deben ser las luces. 


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60 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


Y no vayais á creer que los sucesores de León 
X dejaron que se extinguiese aquel noble ardor y 
emulación en los trabajos del ingénio y en el em¬ 
puje colosal dado iV las luces. No: los soberanos 
Pontífices de Roma acumulaban y reunian las pre¬ 
ciosas reliquias y monumentos de las pasadas eda¬ 
des; ellos conservaron las insignes obras artísticas 
de Praxiteles y de Fidias, compraron á peso de 
oro las preciosas estátuas de Hércules y de Apolo 
y para conservar las ruinas monumentales las cu¬ 
brieron con el manto de la religión. No contempla- 
ria el mundo civilizado las bellas ruinas de los 
palacios de Adriano, ni del celebrado Panteón, ni 
la gigante columna triunfal de Trajano, ni el anfi¬ 
teatro Flavio ni otros mil preciosos monumentos 
que tuve la suerte de contemplar, si los Pontífices 
como amantes de la ilustración no hubiesen tenido la 
piadosa industria de colocar en ellos estátuas cris¬ 
tianas para hacerlos respetar de la barbárie. Hé 
aquí señores de qué manera eficaz y digna después 
de mil quinientos años protegia la Iglesia sola en 
el mundo las ciencias, las artes y la ilustración, sin 
que su celo se entibiase en ninguna época; pues 
cuando los bárbaros la abrumaron con su fanatis¬ 
mo destructor escondió en los conventos lo que 
hoy orgullosa conserva nuestra civilización de la 
sábia antigüedad; y si en el siglo 8 f el monge Al- 
cuino empezó por enseñar la gramática á Cario 
Magno, en el décimo octavo otro monge industrioso 
encuentra el medio de desarrollar los monumentos 
de Herculano y en el siglo actual fué un eclesiástico 
el que supo inventar la manera de hacer leer á los 
ciegos y de hablar á los sordo-mudos. Y se dirá 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


61 


aun que la religión católica engendra el oscuran¬ 
tismo? ¿Quién podrá aseverarlo sin merecer por la 
historia imparcial la nota de calumniador ó de ig¬ 
norante] Pero aun hay mas, señores, y no lo quiero 
pasar por alto porque hoy es de moda aseverar con 
tono magistral entre los irónicamente ilustrados y 
espíritus fuertes que los sacerdotes son los apóstoles 
del oscurantismo: debeis saber que la mayor parte 
de los descubrimientos que han mudado la faz del 
mundo civilizado en pró de las luces y progreso de 
las artes, ciencias y letras, se ha hecho por ecle¬ 
siásticos por los hombres de sotana. 

A quién se debe, señores, la primera aritmética 
decimal sinó al monge Gerberto, como el álgebra á 
un religioso mendicante? A quién sinó al eclesiás¬ 
tico Gregorio de Saint-Vicent casi todo el sistema 
de New ton? El sistema astronómico del movimiento de 
la tierra ¿no se debe al canónigo Copérnico, y al 
Venerable Beda el descubrimiento de los equinoccios? 
El primer inventor del reloj y del globo celeste , no 
es el citado Gerberto? No es acaso el franciscano 
Rogerio Bacon el inventer de \npólvora, de los lentes 
y globos aereostáticos? No debe á Bades de Celles 
todo su esplendor el magestuoso órgano europeo, y 
la música sus mas divinas armonías á católicos ita¬ 
lianos? No debemos al dominico Spina los anteojos? 
al P. Mañan el microscopio que tanto adelantó la 
historia natural? á los PP. Scheder y Rehita la in¬ 
vención real del telescopio que tan súbito vuelo dió 
á la astronomía; el sacerdote Soumille el termóme¬ 
tro real; las bombas á Galen obispo de Munster, la 
brújula al diácono Flavio? Y para terminar, seño¬ 
res, esos descubrimientos magnos cuya aplicación 


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$8 rasónos w wa 

ba bocho inmortal nuestro siglo ¿A quienes los de¬ 
bemos? No fué el sacerdote Ohappe el inventor 
del telégrafos el religioso Eicon el que dió la pri- 
mera idea de la aplicación de los vapores por mar 
y por tierra, como el clérigo Scheffer uno de los 
tres que se creen inventores de la imprenta, sin 
que al ménos se pueda negar que Gutteraberg fué 
católico 1 ? Y boy mismo no está asombrando la Eu- 
ropa con sus descubrimientos astronómicos el cé¬ 
lebre P. Secchi? 

Y la creación de escuelas, señores, no se debe 
al clero católico A pesar de ser el corifeo del osear an¬ 
ídenlo? No es innegable que San Juan evangelista 
desde el primer siglo las estableció en Efeso, como 
San Policarpo en Esmirna y San Marcos en Ale¬ 
jandría y do quiera que pudieron los obispos del 
catolicismo 1 ? No es evidente en la historia que ca¬ 
si todas las escuelas, colegios y universidades del 
mundo fueron fundadas por Papas, Cardenales ú 
Obispos y que sus maestros eran ó sacerdotes ó re¬ 
ligiosos, viéndose desde el segundo ó tercer siglo 
escuelas y bibliotecas al lado de las iglesias sobre 
todo catedrales? 

Y esa que hoy se llama conquista del siglo de 
las luces, la instalación de escuelas gratuitas , no fué 
sancionada siglos há por la Iglesia católica en el 
sexto concilio general de Constantinopla, en dos 
cánones que mandan establecer escuelas gratuitas 
hasta en los pequeños lugares y en las aldeas al 
cuidado y cargo de los sacerdotes? Ah! que si ,el 
género humano, como hacen los ilustrados á la 
violeta, se mostrase ingrato á tan inmensos bene¬ 
ficios, merecería que en justo castigo la Pcoviden- 


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BH»¿L*6sf aa t»¿ nm& 


cía estampase en su frente el selles ignominioso dé 
la barbarie de que le libró 1 él catolicismo y cubrie¬ 
se con el negro manto de tas tinieblas la faz de la 
tierra; pero vive Dios, señores, que la historia im- 
pa retal y los grande» sábios tributan un eterno- 
agradecimiento ó esa religión bendita que en el 
lábaro de la cruz traía los rayos luminosos de una 
radiante civilización y una brillantísima eultura 
para dignificar la humanidad y conducirla al apo 1 - 
geo de la gloria y del honor. 

Iba á terminar, señores,, pero os creo asaz in¬ 
dulgentes para que me permitáis aun deshacer 
una calumnia muy de moda y una injusticia suma. 
Se dice que “el progreso de las artes y ciencias se 
debe al protestantismo. 

Mas en primer lugar lo que llevo referido hasta 
el siglo XV es imposible que se deba á la preten¬ 
dida y antifrástica Reforma, pues aun no habia 
nacido el fraile apóstata Lutero. 

Péro descendiendo á particularidades , en cuan¬ 
to al estudio de las lenguas sabias, el latín, el grie¬ 
go, el hebreo, el caldeo y el árabe, las cultivaban 
los católicos sin necesidad de la escuela protestan¬ 
te: testigos son Nebrija, Erasmo, Luis Vives, Lo¬ 
renzo Valla, Leonardo Aretino, el Cardenal Bem¬ 
bo, Sadoleto, Pugge, Melchor Cano y otros innu¬ 
merables; y medio siglo áutes de la aparición de 
la infausta reforma, las enseñaban Tiferro, Reu- 
clin, Wessel y mucho antes Pico de la Mirándola. 

Y ya desde principios del siglo XIV, el Papa 
Clemente V, habia mandado enseñar públicamen¬ 
te el griego, el hebreo, el caldeo y el árabe en 


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64 ENSAYOS DE UNA PLUMA 

Roma, París, Oxford, Bolonia y, Salamanca, cen¬ 
tros de la ilustración europea. 

Además el desarrollo del entendimiento huma¬ 
no por medio de la creación de grandes centros de 
enseñanza, desde donde se difundían los rayos del 
saber en todas direcciones, nada debe al protestan¬ 
tismo, absolutamente nada y voy á apelar á las 
fechas para que no se crea sobre mi sola palabra: 
la mayor parte de las universidades de Europa, 
aun las que hoy dia son protestantes, las fundó el 
catolicismo ántes de nacer el Apóstata aletnan : la 
de Oxford lo fué en 895; la de Salamanca en 1200; 
la de Cambridge en 1280; la de Praga en 1858; la 
de Viena en 1365; la de Ingolstad en 1372; la de 
Leipsick en 1408; la de Lovaina en 1408; la de 
Basilea en 1469; la de Alcalá en 1517; sin necesi¬ 
dad de recordar la antigüedad de las de Paris, Bo¬ 
lonia, Ferrara y otras muchas de alto nombre. 

Acaso en lo que atañe al movimiento filosófico 
deberemos algo al Protestantismo! De ningún mo¬ 
do, señores, pues en lo que tiene de mas libre, bri¬ 
llante y atrevido no tuvo por cierto su origen en 
Alemania; no la tuvo-en Suiza, ni ménos en In¬ 
glaterra. Y sabéis dónde, señores! en la católica 
Francia. Descartes que enarboló el estandarte de- 
la nueva época, desterrando la autoridad de Aris- . 
tóteles en las escuelas é impulsando el adelanto 
, de la filosofía con grandísima gloria, ni era aleman, 
ni era protestante, era francés y eminentemente 
católico y lo mismo la mayor parte de sus mas 
aventajados discípulos. 

Fué Francia, señores, la que en todo tiempo ca¬ 
minó á la vanguardia de la civilización y desde 


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EKSáTOS DE UNA PLUMA 


65 

fines del. siglo XVI, fué el centro del movimiento 
filosófico, y á pesar del férvido y audaz desarro* 
lio de la filosofía entre los católicos en aquella 
época todas las naciones protestantes estaban 
asáz atrasadas en estos estudios. 

Y en cuanto á esa bella conquista de los siglos 
modernos que ha sublimado é impulsado el estu¬ 
dio protundo de todas las ciencias, la filosofía de 
la historia, precursora de la filosofía de todas las 
ciencias ¿debe algo al protestantismo? Na'da, ab¬ 
solutamente nada, y solo reconoce por verdadero 
fundador & un Obispo católico, al inmortal Bossuet, 
autor del famoso Discurso sobre la historia universal , 
que nadie aun, ha podido ni siquiera remedar. 

“Bien se puede preguntar,” dice á este propósi¬ 
to el sábio Bal mes, “a los fautores del protestan¬ 
tismo, si el vuelo de águila del insigne Obispo de 
Maux, se resiente de las pretendidas trabas de la 
religión católica, cuando al echar una ojeada sobre 

el origen y destino de la humanidad.sobre 

las revoluciones de oriente y occidente, traza con 
tan sublime maestría, el camino seguido por la 
providencia.” 

En cuanto al movimiento y progresos literarios 
no hay para qué decirlo, Inglaterra y Alemania 
andaban muy rezagadas en muchos géneros de li¬ 
teratura, y si en estos últimos tiempos procuraron 
suplir la falta tuvieron que humillarse y tomar 
por modelo á los escritores italianos y españoles 
á pesar de estar sujetos al oscurantismo católico los 
primeros y á las hogueras de la inquisición los otros. 
Y quién ignora, dice el conde de Chateaubriand, 
que según todas las probabilidades Shakspeareera 

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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


católico; que Milton imitó evidentemente algunas 
partea de los poemas de Saint-Avite y Masenius; 
que Klopstock tomó lo principal de las creencias 
romanas; que Goette y Schiller encontraron de 
nuevo su génio tratando objetos católicosl 

Ni siquiera, señores, se puede preciar el protes¬ 
tantismo de que la civilización le deba el génio de 
los viajes, de los grandes descubrimientos y del 
comercio; éste habia tomado colosales creces y un 
maravilloso impulso por la empresa siete veces 
secular de las Cruzadas y los grandes descubri¬ 
mientos los habia hecho ya el catolicismo; Marco 
Polo habia recorrido las Islas del Océano índico; 
Vasco de Gama habia dado la vuelta al Cabo de 
Buena Esperanza y Colon habia hecho el descu¬ 
brimiento magno de la jóven y dilatada América; 
y ántes que la Inglaterra y la Holanda formasen 
sus decantadas flotas, las naves de Portugal, de 
España, de Venecia, de Amalfi y de Génova sur¬ 
caban los mares de Oriente y Occidente llevando 
el comercio y la civilización á todas partes. Que 
si algunos adelantos han sido contemporáneos al 
protestantismo, seria palmario sofisma el atribuír¬ 
selos: es que seguia la civilización el impulso dado 
por el siglo de León X. Lo que trajo el protestan¬ 
tismo fué retardar dos siglos la actual civilización, 
con sus sangrientas é interminables guerras de 
Religión que desolaron la Inglaterra, la Francia y 
Alemania, con fanatismo atroz y sobre todo oca¬ 
sionó el protestantismo al adelanto moral de los 
pueblos un mal inmenso, la servidumbre política 
de las conciencias: no quiso obedecer al sucesor de 
San Pedro é hizo Pontífices á los reyes: Victoria 


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67 


ENSAYOS DE UNA PLUMA - 

lo es hoy en Inglaterra como Guillermo y Bis- 
mark el tirano de las conciencias de Alemania. 

En fin, señores, imploro de nuevo vuestra indul¬ 
gencia para que me permitáis tocar la última ob¬ 
jeción que es de la escuela raciqnalista. Bien sa¬ 
béis que se repite hasta el fastidio y sin saber quizá 
lo que se dice, qué un establecimiento de enseñan¬ 
za católico-científica no puede ser foco de ilustra¬ 
ción porque debe respetar la fé y la fe degrada la 1 
razón obligándola á creer lo que no comprende; pero 
aquí hay un sofisma muy grosero porque se con¬ 
funde la certeza de la existencia de una cosa con 
el conocimiento de su esencia. Yo puedo estar 
cierto, señores, de la existencia de mi alma por 
mas que no comprenda su influjo sobre mi cuerpo; 
¿y qué racionalista no está obligado á admitir la 
existencia de la luz y sin embargo cuál de ellos 
habrá podido conocer su esencial Al ménos la 
ciencia lo ignora. 

La fé del católico es eminentemente racional: 
Él cree y está obligado á creer como todo ser ra¬ 
cional, necesariamente verdadero, aunque no lo 
comprenda, lo que Dios ha revelado porque es 
eminentemente absurdo el suponer ó que Dios se 
ha engañado ó que pueda engañarnos. 

La religión católica jamás dice al hombre que 
crea lo que se opone á la razón ilustrada. La mis¬ 
ma religión presenta á la inteligencia todo el 
aparato de sus pruebas irrefragables y de sus in¬ 
victas demostraciones á fin de que la sumisión á la 
fé sea racional y tenga el apoyo de las investiga¬ 
ciones que la razón exije para su convicción. Ella 
respeta los derechos del sábio, los derechos de no 


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68 


BNSAY08 3>B OTA FLCKA 


dar crédito á los prejuicios y á los Sofismas, y por 
eso nos instruye en el deber de apoyar' nuestras 
creencias sobre la base de multiplicadas é incon¬ 
cusas pruebas sobre la existencia de la revelación, 
de esa revelación reina de las verdades, que cuen¬ 
ta ya seis mil años de repetidas victorias y que 
sentada desde el dia de su nacimiento en un carro 
triunfal con una antorcha en la mano ha atravesa¬ 
do los'siglos y las edades disipando las nebulosas 
teorías que degradaban la humanidad é iluminan¬ 
do las regiones del saber y pasando por encima do 
los escombros soberbios de esos sistemas y errores 
filosóficos que han sido y son el ludibrio de la im¬ 
parcial y recta razón. 

Si aun se dijera que al ménós la fé corta el vue¬ 
lo de la razón yo respondería con el sábio Balines: 
“La filosofía no muere ni se debilita por estar & 
la sombra de la religión, ántes bien se vivifica y 
fortalece; el espíritu nada pierde de su brío, ántes 
vuela con mas osadía y soltura cuando está Seguro 
que no se puede extraviar. Al que quiere ser filó¬ 
sofo sin abandonar la religión, se le imponeu con¬ 
diciones, es verdad; pero ¡qué condiciones tan feli¬ 
ces! no ser ateo, ni materialista, no ser fatalista, 
no negar la moral, no negar la , inmortalidad del 
alma. ¿Y es por ventura ofuscar la razón el prohi¬ 
birle que empiece por sumirse en el caos negando 
& Dios'? ¿Es degradar el espíritu, el vedarle que se 
niegue á sí mismo confundiéndose con la materia'? 
¿Es afear el alma precisarla á admitir una cosa 
tan bella como el órden moral? ¿Es esclavizar al 
hombre el imponerle la obligación de reconocer 
su inmortalidad? Dichosa obligación la que nos 


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SV&átYQ& ISB BHA BfitDtt. 




preserva de ser ateos y de confundirnos con los 
brutos.” Ésta esclavitud la amamos los católicos y 
la amaremos eternamente porque asidos de sus 
cadenas recordamos que son esas cadenas de oro 
con que la tierra está ligada al trono del Eterno y 
el estar unido á su Dios no es degradación para 
los cristianos. 

Y cómo ha de serlo*? Hombres insignes, radian¬ 
tes con la magnífica aureola que ciñeron con unᬠ
nime aplauso de todos los países civilizados, San 
Agustín, San Anselmo, el Angel de las escuelas, 
Dante, Petrarca, Tasso, Descartes, Bossuet, Fene- 
lon, Cervantes, Herrera, Chateaubriand, Balmes, 
Donoso Cortés, Sechi etc., resplandecen en las 
filas de los católicos. 

Luego es insípida calumnia el atribuir á la reli¬ 
gión tendencias á esclavizar y oscurecer la razón, 
porque, en expresión del sábio Balmes, lo que ha 
nacido del seno de la luz no puede producir las 
tinieblas y al decir de Bouseau “sostiene perfec¬ 
tamente el examen de la razón y cuanto mas se 
la sondea mas grandeza se descubre en ella.” 

En fin, señores, hemos levantado para los católi¬ 
cos orientales un Establecimiento donde al par de 
una educación científica y literaria se enseña la 
moral y la religión, porque como ha dicho Mr. 
Cousin la alianza de la verdadera religión y de la 
verdadera filosofía es, á la vez que natural, nece¬ 
saria para el mejor servicio de la humanidad.... 
“Separar la religión de la filosofía ha sido siempre 
la pretensión de los talentos mezquinos, esclusivos y 
fanáticos .” Y por último, señores, así lo hemos 
hecho porque como decía el filósofo que aca- 


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INSATOS OS UNA PLUMA 




bo de invocar en su carta á Pió IX, “en el tiempo y 
propagación del cristianismo es en lo que cifro mis es¬ 
peranzas para el porvenir de la humanidad” y en él 
las ciframos también nosotros para el porvenir de 
nuestra patria querida. 

He dicho. 


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Alocución inaugural en la apertura del 2 o curto del 
Liceo Universitario (1877*) 


Jóvenes estudiantes: 


Ante/todo el saludo del amigo que deseaba 
vuestro retorno como un jardín mústio desea la 
vuelta de la primavera. Me congratulo de que ha¬ 
yáis tomado el descanso que requerían vuestras 
pasadas fatigas para tener nuevos bríos con que 
recomenzar vuestras tareas escolares. 

Al abrirse el 2° curso, con el pecho henchido de 
( gratísimos recuerdos, no puedo ménos de dirigiros 
una palabra de entusiasmo y de gratitud. 

De gratitud primero, porque aún conservo las 
dulcísimas emociones que esperimentó mi alma en 
los brillantes examenes con que honrásteis el Es¬ 
tablecimiento y mi Dirección y con que os coro- 
násteis de gloria inmarcesible en el primer ensa¬ 
yo literario en la aurora aún de vuestra existencia 
escolar. 


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72 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


En ese momento, amigos queridos, os cobré du¬ 
plicadas simpatías. 

Siempre la juventud habia ocupado en mi pecho 
un lugar muy distinguido, siempre la amé, siempre 
.fué mis ensueños dorados; y tanto es así que 
allá en lo íntimo de todos mis pensamientos y de 
todas mis aspiraciones'cual sombra amorosa de un 
ideal simpático, resonaba de continuo el nombre 
dorado fe juventud] y mi pecho se inflamaba y pal¬ 
pitaba mi corazón, se enardecía mi mente y en- 
tónces de todas mis voliciones resultó una volun¬ 
tad y de todas mis ideas nació una idea y de todas 
mis pasiones se levantó una sola pasión, una pa¬ 
sión dominante, una idea predilecta, una voluntad 
acariciada. Las miré y esa idea era la simpática 
juventud y aquella voluntad beneficar la juventud y 
aquella pasión amar la juventud. 

Cuando así pensaba, sentía y quería mi alma, 
por una combinación dichosa me vi rodeado de 
amada juventud. Mis mas fuertes simpatías se 
encontraron con su objeto, su bello ideal, y me 
consideré feliz porque ya podía beneficar la juven¬ 
tud, ya podía amarla. La amé é hice cuanto pudie¬ 
ron mis débiles esfuerzos en su pró. Pero la ju¬ 
ventud es muy grata, muy generosa; pronto me 
contemplé correspondido; y entónces juró mi alma 
y juró mi corazón profesarle eterno amor é inde¬ 
lebles y duplicadas simpatías. Vuestra conducta 
escolar y vuestros brillantes exámenes son las 
prendas con que duplicasteis mis cordiales sim¬ 
patías. 

Jóvenes amados, yo no puedo ábrir mi pecho 
para mostraros mi corazón, pero si hiciérais la 


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ensayos de una pluha 


73 


auptosia encontraríais en él grabado vuestro nom¬ 
bre. Yo amé la juventud por instinto y después 
aprendí á amarla en la historia. Cuando por vez 
primera empecé á compulsar sus páginas para sa¬ 
ber cómo se habian realizado las grandes trans¬ 
formaciones sociales; cómo algunos pueblos habian 
dado pasos agigantados en el camino de la civili¬ 
zación y cómo otras naciones habian logrado sacu¬ 
dir el yugo de ominosas instituciones, la degrada¬ 
ción y tinieblas en 'que se hallaban sumergidas, 
encpntré con grata sorpresa que todo eso lo había 
realizado la dorada juventud, siempre á la vanguar¬ 
dia de las grandes empresas, siempre dispuesta á 
lo grande y sublime. 

Por eso cuando en determinadas épocas de tran¬ 
sición sienten las sociedades la imperiosa necesi¬ 
dad de cambiar el órden de cosas aspirando á 
grandes y urgentes reformas, luego al punto ponen 
su mirada en la generación que se levanta, por 
que si reconocen en la venerada ancianidad la 
prudencia y el acierto tienen la experiencia his¬ 
tórica de que solo en la juventud cuando es bien 
dirigida se encuentra la poderosa palanca con que 
se empuja las naciones hácia la realización y eje¬ 
cución de las grandes transformaciones. La juven¬ 
tud ilustrada es la esperanza de los pueblos y el 
instrumento providencial de las mejoras sociales, 
del progreso y de la civilización. 

Por eso, como es para mi muy caro el progreso 
y civilización de mi patria querida, amo y grande¬ 
mente la juventud y su educación. Mi gloria ma- 

10 ' 


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74 


ENSAYOS DB ÚNA PBtfSA 


yor íbera que al término de nú existencia se colo¬ 
case por inscripción de mi epitafio: “Amando la. 
juventud mereció bien de la patria, de su civiliza¬ 
ción y progreso.” Este seria él non plus ultra de 
todas mis aspiraciones. 

Jóvenes compatriotas!.... Guando consecuente 
con los instintos de mí corazón sofié en el hien dé 
nuestra patria amada y vi su postración social y 
moral, quise indagar su causa y me pareció' qué 
era la deficiencia en la educación; observé la ju¬ 
ventud patria y su inteligencia me pareció preeoz 
y robusta, su voluntad entusiasta y su espíritu 
adornado de grandísimas simpatías por toda insti¬ 
tución progresista y benéfica; entónces juré guerra 
eterna á la ignorancia y á esa ilustración atea y 
epicúrea que es la muerte de las sociedades y con¬ 
sagrar mi vida y mi existencia á la verdadera 
educación de la juventud oriental. 

Y cuál no sería mi contento cuando al llegar de 
luengas tierras donde había ido á mendigar la 
ciencia me encontré con una juventud entusiasta 
que tenia hambre y sed de ilustración y que ella 
misma pedia ardorosamente saciarla? Entónces no 
titubeé y con su concurso,pues debo confesarlo para 
su honor y prez, levantamos un establecimiento- 
de primera y segunda enseñanza que no tuviese & 
mengua parangonarse con los mejores de Europa. 

Sí, amigos queridos, el Liceo Universitario, es 
debido Á la iniciativa de la juventud católica, es 
vuestra obra y es vuestra honra,porque es laprimera 


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m WM. PÍ-PMA 


75 


de esta clase Que emprendió la jmentv4 oriental. 11$- 
cibidpor ello mil Víctores y aplausos de todos los 
amantes del progreso y de la ilustración. Y por¬ 
que hicisteis que su primer ensayo fuese brillante 
y le conquistasteis altísima reputación en el pri¬ 
mer albor de sfi existencia, por ello os he quedado 
eternamente agradecido, pues supisteis correspon¬ 
der á mis débiles esfuerzos y.á mis esperanzas ,ep 
la fuerza.de voluntad deunajuventud resuelta y 
entusiasta. 

Pero s^bed, jóvenes amados, que si es vuestra 
obra el Liceo Universitario, está en vuestro honor 
el conservar su buen nombre; mis fuerzas son muy 
débiles y á vosotros toca cooperar en grande esca¬ 
la: cuando lo permita el grado de vuestra ilustra¬ 
ción de entre vosotros mismos deben salir los que 
han de regentear sus cátedras, que serán un pues¬ 
to de honor, pues el Liceo no es un establecimiento 
de especulación sino de propaganda desinteresada 
de la buena educación. 

Para el curso que vais á comenzar os auguro un 
porvenir brillante y concibo triunfos sin ejemplo; 
quien supo coronarse de laureles cuando aun no 
estaba acostumbrado á la ciencia; qué victorias no 
obtendrá,adiestrado ya en la palestra literaria y 
científica! Emprended, pues, con denuedo el curso 
que vá á comenzar. 

Por el honor de vuestro nombre, por el brillo de 
vuestra patria y la gloria de vuestro Liceo, redo¬ 
blad vuestros brios. Un atleta que no consigue 


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76 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


nuevos triunfos pierde la gloria adquirida: os cu¬ 
briríais de oprobio si en el presente curso no salís 
tan airosos como en el anterior. 

Mirad, amigos queridos, que honráis vuestra pa¬ 
tria cooperando á la obra de regeneración social 
por medio de la buena educación y de la ciencia. 
Acaso vuestro pecho no es generoso? Acaso no 
teneis palpitaciones simpáticas por el progreso de 
vuestra pátria? Sí, yo espero de vosotros asiduidad 
y entusiasmo en los estudios; que si queréis ser 
sábios, sed esclavos de la ciencia y os coronareis 
de gloria. Queréis ser libres y verdaderos ciuda¬ 
danos? sed amantes de la virtud y del órden, 
como dice un sábio, y honrareis vuestra patria. 

Una postrer palabra y es para recomendaros la 
honra del Establecimiento. Para iodo estudiante 
digno el honor y buen nombre de su Colegio le 
es tan caro y sagrado como el honor y buen nom¬ 
bre de sus padres. Esta es la ley del estudiante 
honrado; pero para abogar por la honra del Liceo 
existe una razón de correspondencia pues creo ha¬ 
ber probado que sé trataros con honra y delicade¬ 
za, que sé respetar vuestra dignidad y gobernaros 
por el único medio que es dirigible el ser racional, 
la conciencia del deber, pues el que no lo sea, 
no es digno de este Liceo'y desde ya le invito 
á dimitir su plaza de estudiante. 

Por eso os recomiendo encarecidamente la pun¬ 
tualidad á las aulas, el órden interno, la observan¬ 
cia de los Estatutos y prevenciones reglamenta- 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 77 

rías y que recordéis que al pisar en el Estableci¬ 
miento estáis en un templo de la ciencia. 

' Queda, pues, inaugurado el curso del presente 
año y os auguro para él ópimos resultados y bri¬ 
llantísimos exámenes, estos son mis votos, jóvenes 
amados, que airosos cumpliréis con el entusiasmo 
y fé que os caracteriza. 

He dicho. 

Marzo 15 de 1877 


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IMPORTANCIA DE LA EDUCACION 


Discurso inaugural en la apertura de los exámenes 
del “Liceo Universitario•” 

1877 


Señores: 

Cuando el Club Católico apénas se mecía en su 
gloriosa cuna, concibió una idea grande y benéfica: 
meditó un establecimiento de primera y segunda 
enseñanza, y fué el primero que levantaron los 
hijos de esta pátria. 

Se me honró con su dirección, y al aceptarla 
comprendí que iba á trabajar en la mas grande, 
en la mas colosal, en la mas fecunda y en la mas 
sólida de todas las obras de que se honra el espíri¬ 
tu humano: en la obra augusta de la educación. 

Señores: Voy á permitirme haceros mi profe¬ 
sión de fé acerca del apostolado sublime que creo 
desempeña la educación en el destino de las so¬ 
ciedades. 

Existe una palabra famosa que ha adquirido en 
la humanidad un ascendiente soberano y un impe-. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 79 

rio absoluto y que repiten en nuestros dias todos 
los ecos del mundo: esta palabra que es al mismo 
tiempo la aspiración mas sublime, es el progreso. 
El progreso, señores, que se lleva hoy dia no solo 
las simpatías sino también los homenages y 
las adoraciones de los pueblos; y con sobrada razón 
porque ese afan de ir tras el infinito, caminar há- 
cia la perfección física, moral é intelectual, no es 
otra cosa que ir tras el progreso y esto es lo mas 
legítimo que hay en la vida humana; es la pasión 
de los magnánimos, es la ambición de los genero* 
sos, es la misión perpétua del catolicismo y la mas 
noble vocación del hombre. • 

Pero jamás, ni en la historia antigua, ni en la 
historia moderna la palabra progreso habia obteni¬ 
do en las naciones un ascendiente tan sublime y un 
doiñinio tan universal como en el siglo XIX. En 
nuestros dias el santo y seña de las ideas, de las 
pasiones y de las voluntades es este: él progreso. 
Pero así como el hombre en medio de las ideas, 
las pasiones y las resoluciones que dirigen su vida 
■llega á concentrar sus ideas en una idea, sus pa¬ 
siones en una pasión y sus voluntades en una vo¬ 
luntad, lo mismo hace la sociedad en un siglo: del 
fondo de todas sus ideas, de todas sus pasiones y 
de todas sus resoluciones sale una idea, una pasión, 
una voluntad soberana, atrayente é imperiosa. Y 
todo esto que forma el ídolo y la pasión del siglo 
es el progreso que representa la universalidad de 
la actividad y del pensamiento contemporáneo. 

Yo bien sé, señores, que mas de una vez ha re¬ 
sonado esta palabra en la historia y que el cristia¬ 
nismo diez y nueve siglos hace ha hecho germinar 


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80 


ENSATOS DE UNA PLUMA 


su idea en el mundo conduciendo el carro de la ci¬ 
vilización; pero lo que es verdaderamente propio 
de nuestro siglo es el reinado universal de esta 
idea en el mundo de las inteligencias. Para conven¬ 
cernos de ello no hay mas que profundizar en todos 
sentidos las doctrinas y las filosofías de este tiempo 
y hallaremos en el fondo una misma idea que con¬ 
centra todas las doctrinas, que se sitetizan en la 
idea del progreso, punto culminante en donde 
todos los sistemas mas encontrados se concentran 
en una brillante unidad. Y no hay que extrañarlo 
porque al mismo tiempo que fascina con sus he¬ 
chizos todas las inteligencias y ejerce sobre los 
corazones un imperio soberano con el atractivo de 
lo desconocido y las seducciones del porvenir, se 
halla también por su naturaleza en perfecta cor¬ 
respondencia con los mas sublimes instintos del 
alma humana. 

Su nombre es tan simpático por corresponder á 
todas las armonías que resuenan en nuestro espí¬ 
ritu, que basta pronunciarlo para hacer vibrar en 
los corazones las fibras generosas; cuando las na¬ 
ciones lo oyen, todo lo mas grande, mas noble y 
mas elevado que hay en ellas, se despierta para 
responderle; las generaciones corren por sí mismas 
tras la seducción que las arrastra y el pueblo si¬ 
gue tras él con solo oir su nombre. Es, pues, el 
progreso, el porvenir, el desiderátum, y el ensueño 
dorado del siglo XIX 

Yo no pretendo, señores, deciros en qué consis¬ 
te el progreso, ni cuál es su ley, su principio y su 
fin: solo he consignado que es la idea,la voluntad y 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


.81 


hasta la pasión de la época y busco su taller y su 
medio de realización. 

Señores, es preciso reconocerlo: la humanidad 
yendo tras el progreso puede extraviarse y lo que 
es fatal á ella no es el progreso mismo, sino la 
manera con que busca el progreso. El pensar 
siempre en él, el clamar por él, el ir tras él es su 
necesidad; pero el llegar á él ó no dar con él es su 
libertad; porque, la humanidad lleva su destino en 
la mano de su libertad; libertad terrible con la 
cual el hombre puede escoger su grandeza, su pro¬ 
greso, ó su decadencia y su ruina. 

Por tanto, señores, si no queremos caer en 
aquellos abismos de donde los pueblos salen á du¬ 
ras penas, demos á esta aspiración humana que 
clama por el progreso, el medio que le conduzca 
airosa á su suerte; este medio es la educación, ta¬ 
ller y palanca al mismo tiempo de civilización y 
progreso. 

Se pronuncia á menudo y con mucho ruido esta 
palabra: ¡civilización! Estas dos palabras: progreso 
y civilización , son como los dos écos de la voz que 
llena hoy dia toda la tierra’ ¿Pero, cómo pensáis 
que germina la verdadera civilización'! Si diéra¬ 
mos oido á muchos hombres de nuestra época, fas¬ 
cinados por los resplandores del desarrollo mate¬ 
rial, casi creeríamos que el pueblo mas civilizado 
es aquel que tiene mas y mejor que todos los otros 
pueblos, caminos de hierro, barcos de vapor, alum¬ 
brados á gas, telégrafos eléctricos, palacios de la 
industria: el pueblo que tiene la bolsa mas célebre, 
el banco mas rico, el numerario mas pesado, el ca¬ 
li 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


82 

pital mas elevado, el comercio mas activo, oañones 
rayados y ametralladoras para hacer respetar su 
pabellón» el pueblo, en fin, que puede ostentar un 
lujo de trajes, de festines, de goces, de muebles y 
habitaciones, ignorado de todos Iob otros pueblos. 

Pero nada mas falso: todo esto puede ser 
un adorno, una decoración, un aderezo de la 
civilización, pero no es la civilización misma: la 
civilización de un pueblo es la educación. Los talle¬ 
res de la civilización y del progreso son los esta¬ 
blecimientos de enseñanza y los apóstoles de la 
educación son los apóstoles mas beneméritos de 
la civilización pues que esta sale de aquella co¬ 
mo la planta de su raíz, como la flor de su tallo. 
La civilización, señores, es producto natural y 
efecto inmediato de la educación hasta el punto 
de confundirse con ella, pues al fin y al cabo la 
educación tiene por objeto la perfección huma¬ 
na, el cultivo del espíritu y el engrandecimiento 
del hombre. Haced sino la prueba de desarrollar 
y agrandar todo un niño escepto estas dos cosas: 
el alma y el corazón y haréis un bárbaro en minia¬ 
tura; desarrollad también en un pueblo todas las 
fuerzas físicas ménos el alma y el corazón y vivirá 
en la barbárie; barbárie vestida de seda y en car¬ 
roza dorada, barbárie que tendrá telégrafos, blin¬ 
dados y cañones Krupp; que tendrá en fin palacios 
en vez da chozas; pero siempre barbárie. 

Señores, la civilización y el progreso tiene tem¬ 
plos y tiene palacios, pero esos palacios y esos 
templos son los templos donde se rinde culto á la 
diosa educación y esos alcázares augustos donde se 






ENSAYOS DB UNA PLUMA 


88 


tributa homenaje á las luces y á la moral. T ¡ay! 
de los pueblos que no los tengan! Qué importa que 
el hombre lleve un vestido mas fino, que tenga 
alimentos mas delicados, muebles mas pulidos y 
una habitación mas espléndida si en sí mismo no 
es mas pulido, mas fino, mas delicado, mas moral 
é inteligente? Civilizado en el exterior será mas 
bárbaro en el interior. Qué es sino un hombre su¬ 
mergido en las magnificencias de la industria si 
ignora su destino y desconoce su grandeza? Un 
magnífico bárbaro. Y qué falta á este bárbaro 
magnífico para que sea civilizado? Que humilde 
yaya á ocupar los bancos de la escuela; que depon¬ 
ga su barbárie vestida de seda orando en ese tem¬ 
plo donde se venera una diosa que tiene escrito en 
su frente: “yo soy la educación .” 

Por eso, señores, jamás los antiguos filósofos in¬ 
tentaron dirigir los destinos de los pueblos sin 
fundar su política en la educación: por eso el cato¬ 
licismo cuando vino á regenerar las naciones y 
suavizar la barbárie se apoderó de la educación: 
por eso los mas gi'andes génios que estudiaron 
profundamente la humanidad proclamaron que es 
tan poderosa su influencia en la civilización que 
el gran filósofo Leibnitz decia: “poned en mis ma¬ 
nos la educación y yo cambiaré la faz del mundo.” 

Por eso vemos que el sueño dorado de esos pue* 
blos que caminan á la vanguardia de la civilización» 
el problema favorito de sus mas profundas discu¬ 
siones y el pan cotidiano de sus hijos es la educa¬ 
ción, porque si el progreso es la aspiración de la 
humanidad, la educación es el primer deber de los 


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84 ENSAYOS DE UNA PLUMA 

pueblos: cuando esta languidece aquellos sufren 
retroceso, y donde está floreciente caminan á pa¬ 
sos agigantados. 

Propagad la educación y civilizareis los pueblos; 
suprimid la educación y tendréis la barbárie y en 
pos de ella la ignorancia que es el mayor mal pa¬ 
ra la humanidad: el hombre ignora entónces su 
grandeza, desconoce sus deberes y derechos sagra¬ 
dos no sabe sino abusar de sus facultades; aja la 
libertad y oscurece la inteligencia: no eleva sus 
aspiraciones de sobre la tierra y es incapaz de 
esos sacrificios heróicos que conducen las socieda¬ 
des al apogeo de su gloria. 

Nada mas, señores, necesito decir para manifes¬ 
tar las relaciones íntimas de la educación con la 
civilización y el progreso; nada mas para dejar 
sentado que los establecimientos de enseñanza son 
los focos mas radiantes de civilización, como su 
mejor garantía y su palanca mas poderosa; nada 
mas para evidenciar la importancia de los actos 
literarios, de esas justas científicas y torneos aca¬ 
démicos que llamamos exámenes donde brilla la 
juventud como la mas!bella esperanza del porve¬ 
nir de los pueblos. 

Por eso saludo con entusiastas vítores y aplau" 
sos ese amor y esa protección decidida tanto po¬ 
pular como gubernativa que se está dispensando á 
la educación en nuestra patria amada, porque ese 
proceder altamente honroso es síntoma clarísimo 
de que el pueblo oriental ama la civilización y el 
progreso. 

Nosotros por vez primera nos vamos á mezclar 


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ENSATOS DE UNA PLUMA 


85 


en esas lizas científicas: nuestro programa no está 
completo aun, será obra de tiempo, pero bien sa¬ 
béis que ápénas contamos con un año de existen¬ 
cia: es el primer ensayo y no tenemos las preten¬ 
siones de coronarnos de gloria ni de salir airosos; 
humildes principios requieren las grandes empre¬ 
sas. Reclamamos por tanto vuestra indulgencia y 
vuestras simpatías, que es propio de corazones 
generosos el dispensarlas cuando la obra es patrió¬ 
tica y su comienzo humilde. 

Yo no puedo terminar, señores, sin agradecer al 
apreciable Dr. D. Plácido Ellauri y demás señores 
estraños al Establecimiento que se han dignado 
formar parte de la Mesa examinadora en las diver¬ 
sas materias del programa, la honra que nos han 
dispensado; é interpreto su caballerosa deferencia 
como prenda de su generosa cooperación á toda 
institución progresista y benemérita de las luces. 
Gracias, en fin, públicas y cordiales, tributo á mis 
apreciables comprofesores que con noble abnega¬ 
ción han cooperado al esplendor del Estableci¬ 
miento. 

Y por lo que á mi persona atañe, señores, solo 
debo deciros que dos cosas simpatizan profunda¬ 
mente con mi alma: educación y juventud: ellas for¬ 
marán el lema de mi vida y de mis esfuerzos: yo 
les he jurado amor y cariño y al aceptar la direc¬ 
ción de este Liceo no he hecho mas que obedecer 
á los sentimientos mas gratos que esperimenta mi 
alma y he creido también que de este modo sera 
útil aunque en ínfima escala al suelo que me dió la 


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ENSAYOS DB UNA PLUMA 


existencia y rendirle un humilde tributo de mi 
sincero patriotismo. 

Señores: he terminado y declaro inaugurados los 
exámenes del Liceo Universitario. 

Hé dicho. 

26 de Diciembre de 1876. 


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NECESIDAD DEL CULTO RELIGIOSO 
Y SUS RELACIONES 

CON LA CIVILIZACION DE LOS PUEBLOS 


Discurso inaugural del templo d& Reduelo. 


“Elegí locurn istum mihi in 
domum.” He elegido este lu¬ 
gar para raí habitación. 
Palabra» de Jeherí al rey Salomón. 

(2.« paralip. 7.) 


limo. Soñor, Señores: 

Un templo es la augusta mansión del Altísimo 
sobre la tierra y el símbolo sagrado y magestuoso 
de la mas bella y feliz necesidad del género huma¬ 
no, que es vivir cerca de su Dios y necesitar de 
las inspiraciones del cielo para el logro de sus al¬ 
tísimos destinos, la conservación de su dignidad y 
el esplendor de su civilización. Por eso no ha 
existido sobre la tierra nación alguna que no baya 
tenido su Dios, ni pueblo que no haya rendido 
culto público á la divinidad. 

Todas las aspiraciones de la gran familia hu¬ 
mana iban y fueron siempre como encaminadas 


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ENSATOS DE UNA PLUMA 


hácia los cielos en busca de la protección divina 
en su marcha providencial y augusta al través de 
los siglos y de las generaciones; y dejaron á su 
paso esos gigantescos edificios dedicados al Dios 
Optimo Máximo, que son la espresion mas gran¬ 
diosa y sublime de ese sentimiento religioso que con 
lazos dorados y suavísimos une la tierra al cielo y 
la criatura á su Criador. 

No podemos, Sres., vivir vida racional y digna 
de la naturaleza humana sin tener cerca de nos¬ 
otros el altar ó el templo morada y como trono 
augustísimo de Dios: el corazón del hombre á quién 
no puede saciar criatura alguna ni aspiración ter¬ 
rena, palpita siempre inquieto por encontrar á su 
Dios y jamás se satisface y tranquiliza si no le 
tiene cerca de sí; el alma humana como hecha á 
imágen y semejanza de la divinidad y como pre¬ 
destinada á las mansiones eternas no puede vivir 
ni siquiera respirar en la esfera de su grandeza 
fuera de ese océano de vida que enjendra la virtud, 
la inmortalidad y la gloria. 

Pues bien, esta exigencia innata del corazón hu¬ 
mano junto con el sentimiento de la magestad de 
Dios ha poblado la tierra de numerosísimos tem¬ 
plos do quiera que el hombre no ha llegado á de¬ 
gradarse: este es un hecho universal sin mas es- 
cepcion que las tribus nómadas y errantes, porque 
la historia atestigua que la civilización de los 
pueblos está en razón directa del número y mag¬ 
nificencia de sus templos como para indicar que el 
culto religioso es la base del verdadero ■progreso y de la 
verdadera civilización. 


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ENSAYOS de una pluma 


89 


Así sin duda alguna lo habéis comprendido vo¬ 
sotros, pueblo católico, é inspirados en el mas 
noble de I 03 sentimientos y en prenda de vuestra 
religiosidad habéis erigido este magnífico y sun¬ 
tuoso templo al culto del Dios verdadero. Por ello 
os doy mil plácemes y sentidos parabienes en 
nombre de la religión augusta de Jesucristo; en 
nombre de la pátria y en nombre de la civilización;' 
y por tan feliz acontecimiento os invito á tributar 
las mas rendidas gracias á la protección del Altí¬ 
simo y después os pido con un férvido y pió sufragio 
un grato recuerdo para esa alma generosa que os 
dió lainicitiva; un voto de gratitud á vuestro celo¬ 
so y dignísimo párroco y eterno reconocimiento á 
los generosos esfuerzos de los Señores de la Comi¬ 
sión Directiva que con actividad sin ejemplo y 
asiduidad heróiea y cristiana en el mas brevísimo 
término han realizado y colmado los votos vivísi¬ 
mos de este religioso vecindario. 

Mas sobre todo habéis de dar gracias al Señor 
con toda la efusión de vuestra alma por haber lle¬ 
gado el dia feliz en que se abre al culto público la 
Iglesia donde han de resonar los himnos que en 
homenage consagrareis á Dios; desde donde han 
de subir hácia el trono del altísimo vuestras públi¬ 
cas plegarias; donde aprendereis la sublime cien¬ 
cia de salvación eterna: y donde en fin, señores, se 
enseña á los pueblos la verdadera civilización ; porque 
focos de civilización y nobilísima civilización han 
sido y serán siempre las iglesias católicas, repre¬ 
sentación augusta de las doctrinas benéficas y re¬ 
generadoras del catolicismo. 

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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


Y cuál no debejser, señores, vuestro cristiano y 
entusiasta regocijo, en tan augusta solemnidad? no 
debeis acaso divinamente emular los transportes y 
los solemnísimos festejos de Israel en la dedicación 
del templo mas grandioso y magnífico que por vez 
primera contempló la tierra consagrado al Dios 
verdadero? Sí, vuestro contento y vuestra alegría 
»debe ser tan superior á la del pueblo escogido como 
la realidad es superior á la sombra, como el sol á 
sus destellos, como el tipo á su figura, puesto que 
nuestro Dios honra con su presencia real y divina 
nuestros templos y altares mientras que en el an¬ 
tiguo Tabernáculo y en el antiguo Templo solo 
posaba la sombra de la magestad divina: por eso 
he creído mas propias para dichas de Duestras 
iglesias las palabras que á Salomón dijera el Señor 
al terminarse la construcción del templo de Jeru- 
salem: “ He elegido este lugar para mi habitación: 
elegí locum isturn rnihi in domum.” Y hé aquí porque 
los católicos podemos afirmar con mas zazon que 
Israel y con altísima gloria de nuestras generacio¬ 
nes que no existe sobre la tierra nación, ni pueblo 
tan grande y glorioso que tenga á su Dios tan pró¬ 
ximo y cercano como nosotros, y que no han exis¬ 
tido ni existirán en el mundo templos mas augus¬ 
tos que nuestras iglesias, como quiera que son real 
y verdaderamente la mansión del Dios vivo que se 
dignó trasladar su trono sobre nuestros altares para 
residir en ellos hasta la consumación de los siglos, 
según su divina promesa, velado bajo las especies 
sagradas de la augustísima Eucaristía. Por esto es, 
Sres., que el espíritu humano dilatado, engrande¬ 
cido, divinizado por tan sublimes y arrebatadoras 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


91 


creencias ha debido reflejarlas de una manera 
grandiosa en el simbolismo augusto de sus tem¬ 
plos, espresion material de la majestad de Dios, y 
pedir á las bellas artes imágenes y pompas dignas 
de la sublimidad de sus creencias. Magnifico refle¬ 
jo de esa luz divina que ilumina á todo hombre 
que viene á este mundo, el culto cristiano debió 
superar á todos los demás cultos como el pensa¬ 
miento cristiano es superior á cualquier otro pen¬ 
samiento. Testigo son esos templos soberbios y 
esas sublimes basílicas con que el catolicismo ha 
honrado el mundo civilizado y que son la imágen 
mas colosal de la grandeza de Dios porqué descue¬ 
llan en lo mas alto de las ciudades entre los al¬ 
bergues del hombre como sobre la mimbre humil¬ 
de descuella en bosque humbroso el cedro secular 
del Líbano. 

Pues bien, Sres., vosotros inspirados en esa re¬ 
ligión divina que tenemos la dicha de profesar ha¬ 
béis alzado un magnífico templo y os habéis coro¬ 
nado de gloria eterna y merecido bien de Dios y 
de la sociedad porque habéis erigido un santuario 
al Dios verdadero y un monumento á la civiliza¬ 
ción. Por eso he elegidp para tema de mi modesto 
discurso la necesidad del culto religioso y sus relacio¬ 
nes con la civilización , sobre todo bajo la influencia del 
catolicismo. —Hé aquí todo mi pensamiento. 

Mas convencido, Sres., de mi debilidad é insu¬ 
ficiencia y á fuer de orador cristiano debo implorar 
los auxilios divinos; por eso reclamo de vuestra 
piedad me ayudéis á invocar la augustísima madre 
de Dios y vuestra especial protectora para obte- 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


$2 

ner por su poderosísimo medio lasgraqias y pro¬ 
tección divina que para este momento necesito 
saludándola con las divinas palabras del ángel 
mensajero: 


AVE MARIA. 


“ Elegí locura istum mihi 
in domum : he elegido este 
lugar para mi habitación.” 

Palabras del Señor 1. o. 

Es la inmensidad el trono augusto sobre el cuftl 
descansa la majestad de Dios.—Por eso con su 
sabiduría infinita, con su potencia ilimitada y con 
su esencia simplicísima está presente en todo lugar 
y cubre con el manto de su gloria toda la faz de 
la tierra. Sin embargo donde se digna manifestar 
con signos especiales su presencia y dispensa de 
un modo particular sus beneficios allí se dice que 
habita, aquella se llama la casa del Señor. Por eso 
decimos que Dios tiene su morada en los cielos 
porque allí se manifiesta á los ángeles y á los san¬ 
tos en todo el esplendor de su gloria. Y acaso no 
está escrito que el mismo Dios-anduvo caminando 
sobre las aguas de la creación y en el jardin ■ del 
Edén? Que mandó á Moisés le fabricase un Taber¬ 
náculo y que aceptó la dedicación hecha por Salo¬ 
món del' célebre Templo de Jerusalem haciendo 
sensible su presencia por medio de una nube mis¬ 
teriosa que velaba el santuario para manifestar que 
allí y no en otra parte aceptaba los timeamas y 


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8SWQS DE TJN4. PÍ-D^A 

los sacrifioioa 4e la antigua Ley, el pollo publico 
de la nación predilecta? 

Condenar por tanto y proscribir indistintamente 
todo culto extprjpr y público para reducir toda la 
religión á no sé que adoración puramente interna 
del espíritu y del corazón sería contra la ordena¬ 
ción de pipe y enría desconocer á un mismo tiom- 

1 )0 la uaturalez¡a sensible y entusiasta del hombre, 
a autoridad respetable de todos los siglos y. las 
primeras necesidades de la sociedad. Es cierto que 
ae lps pensamientos del espíritu y de los sentimien¬ 
tos del corazón dependen la verdadera dignidad de 
hombre y el mérito de los homenajes que se tribu 
tan á la Divinidad; pero tamhien es cierto que el 
hombre no es espíritu puro, sino que ha recibido 
de su aptor sentidos y órganos externos para la 
manifestación de sus sentimientos y concepciones: 
y porqué no deberá hacer á su Dios homenaje 
completo de todo su ser, es decir de su cuerpo lo 
mismo que de su alma que ha recibido igualmente 
de la bondad divina? Podrá el hombre estar pene¬ 
trado de respeto y de amor hacia su Dios y com¬ 
primir las palpitaciones mas sagradas del corazón 
sin manifestarlas exteriormente y sin invitar á sus 
semejantes á lo ménos con su ejemplo á alabar ál 
Dios bondadoso que ama y adora en el santuario 
de su conciencia? Sí, esta es una necesidad ingé¬ 
nita que se funda en la misma naturaleza del 
hombre: levantamos monumentos á los héreos: 
guardamos con respeto la memoria de los bienhe¬ 
chores del linage humano, conservamos con amor 
y ternura cuanto nos recuerda un padre, un amigo 

y ¿no manifestaremos exteriormente el amor, el 

\ 


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94 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


agradecimiento, la adoración que tributamos á. 
Dios en nuestro corazón por ser nuestro criador, 
nuestro padre, nuestro primer bienhechor, nuestro 
todo en quien nos movemos,respiramos y vivimos? 

T apelando á la razón universal, ¿ha habido 
acaso algún pueblo que se haya limitado al culto 
interior sin haber expresado su religión con sím¬ 
bolos sensibles, con altares, cánticos sagrados y 
con templos? y dónde ha habido un legislador que 
haya proyectado civilizar y gobernar sin religión 
los pueblos? Solamente á algunos espíritus incré¬ 
dulos de los tiempos modernos estaba reservada la 
estravagancia de mirar todo culto externo como 
una superstición inútil y ridicula. Pero semejante 
sistema sobre ser sacrilego en religión, es antira¬ 
cional en filosofía y por esb pasó ya como una qui¬ 
mera utópica, a,unque desgraciadamente pasara 
como aquellas plagas destructoras que dejan tras 
sí grandísimos estragos; por eso insistiré sobre este 
punto. 

Los derechos de Dios, Sres., son imprescripti¬ 
bles y sagrados y la divinidad tiene derecho para 
exigir del hombre la clase de culto que debe ren¬ 
dirle á fuer de su dominio absoluto y á título de su 
majestad soberana. Pues bien, los católicos tene¬ 
mos la dicha incomparable de poseer ese código 
divino y ser depositarios de la palabra y voluntad 
de Dios y por tanto de no estar sujetos á error en 
la manera de rendir culto á la divinidad; por esto 
no hay pueblo mas feliz sobre la tierra que el ca¬ 
tólico pues que estamos infaliblemente seguros en cuan¬ 
to á las verdades mas importantes para la humanidad , 
las verdades religiosas, y estamos exentos de ser 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


95 


víctimas del capricho filosófico y libres de la su¬ 
perstición y fanatismo común á todas las demás 
religiones, como quiera que la Iglesia es la única 
depositaría de la palabra revelada; y esta Iglesia, 
Sres., con autoridad infalible ordena el culto ex¬ 
terno bajo la sanción divina de aquellas palabras 
del Hombre Dios: quién á vosotros oye á mi 
oye y quién os desprecia á mí desprecia:” Qui 
vos audit audit, qui vos spernit me spernit. 
Esto nos dice la fé, la palabra del mismo Dios. 

Mas la incredulidad de nuestros dias ha querido 
escudarse con el manto filosófico; y contra el sen¬ 
tido común de todos los pueblos civilizados ha 
dicho con arrogancia: “los templos son inútiles, 
son ridículos; el único templo digno del Criador es 
el universo donde campea la magnificencia de su 
gloria; la majestad del Altísimo no puede estar li¬ 
mitada á un recinto material; doquiera estamos 
en su presencia y desde todas partes puede escu¬ 
char nuestras súplicas y aceptar nuestros homena- 
ges:” esto dice; pero yo no sé, Sres., quien aquí se 
disputa la palma si el ridículo ó el sarcasmo hecho 
al sentido común. Es cierto que la divinidad no 
necesita templos para sí misma, como no necesita 
de nuestras plegarias; es cierto que no son los lu¬ 
gares los que santifican á los hombres: todo esto lo 
sabemos y sabemos mas, sabemos que la divinidad 
no necesita del hombre; pero somos nosotros los 
que necesitamos de Dios, es nuestra obligación 
rendirle homenajes y necesitamos de estos sitios 
especialmente consagrados al culto de la divinidad 
ya sea para auxiliar nuestra flaqueza, ya para fa¬ 
cilitarnos los medios' de dirigirle oraciones mas 


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ENSAYOS DE UNA PLOMA 


96 

fervorosas y meritorias, ya psirá Ofrecerle todos 
unidos homenajes mas solemnes y presentarnos 
como hijos de una misma familia en presencia de 
tíuestro padre común, y en fin para que no se ex¬ 
tinga entre los hombres el espíritu religioso, por¬ 
que nuestros templos son la encarnación del culto 
católico como J. C. es la encarnación de la Sabidu¬ 
ría increada;y sus revelaciones sublimes sé hubieran 
de súbito desvanecido si confiadas á un libro ó 
relegadas á las vaporosas regiones del pensamien¬ 
to individual no se hubieran encarnado en la pa¬ 
labra viviente de los pastores y en las formas ani¬ 
madas del culto público, del templo. 

Pero hay mas; la institución de los templos es la 
mas benéfica para la moralidad y civilización de los 
pueblos , es su escuela mas sublime: ved sino cómo 
en los dias consagrados al Señor se abre un aula 
popular, inmensa; entónces abandona el artesano 
su taller, el labrador sus enseres, el obrero sus ins¬ 
trumentos y el letrado suspende sus estudios y 
los ancianos, los jóvenes, los ricos, los pobres, to¬ 
dos acuden al sitio consagrado á Dios: y qué re¬ 
sulta? Que la sociedad representada en todas sus 
clases vá á recibir lecciones no oidas en otra parte 
de moralidad y civilización; allí se desarrolla y 
propaga el espíritu benéfico de fraternidad y so¬ 
ciabilidad, se dulcifican las costumbres, se suavizan 
los hombres mas rústicos; y los dias consagrados á 
los ejercicios públicos de la Religión son los mas 
preciosos de todos parala pátria y para la huma¬ 
nidad. 

Qué bello espectáculo el que presenta el pueblo 
reunido en los templos al rededor de la cátedra de 


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EÚSAYOS DE ÚNA PLUMA 


97 


la Verdad! Allí encuentra el niño las primeras ins¬ 
piraciones de la sana doctrina y de las verdades 
mas sublimes y el adulto una sólida enseñanza so¬ 
bre los destinos de su porvenir, su dignidad y 
grandeza: allí se combaten todos los vicios y se en¬ 
señan todas las virtudes: allí aprende el pobre á 
ser resignado y el rico á ser compasivo; el ancia¬ 
no á santificar el resto de una vida que ya le va 
faltando y el jóven á desconfiar de las ilusiones de 
su edad; allí no se alaba ni aprecia sino lo bueno 
y lo honesto, lo que forma buenos padres, buenos 
hijos y buenos ciudadanos; lo que mantiene la paz 
doméstica y social y hace florecer las buenas cos¬ 
tumbres en las familias y en los pueblos, floron el 
mas bello de toda civilización; alli, en fin, resuena 
eternamente la palabra de Dios enseñando la jus¬ 
ticia y el deber y los destinos de la humanidad 
sobre la tierra: y lo que es mas, esas lecciones su¬ 
blimes se graban en los ánimos y se trasmiten por 
una misteriosa encarnación de padres á hijos hasta 
introducirse en las chozas mas solitarias y entre 
esa gran mayoría que no puede frecuentar ni los 
liceos ni las aulas porque debe ganar el pan de ca¬ 
da dia con el sudor de su frente: y el humilde pas¬ 
tor del pueblo mas insignificante hace con la sen¬ 
cillez de su palabra mayor número de verdaderos 
sabios que jamás consiguieron hacer los filósofos 
de la Grecia con toda la pompa de sus pórticos y 
el esplendor de sus academias porque no tenian 
ese código divino que poseemos los católicos para 
trasmitirlo eternamente á todas las generaciones. 

Por eso, Sres., un pueblo sin religión, como des¬ 
graciadamente lo atestigua la-historia, muy pronto 

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98 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


retrocede al estado salvaje: de nada valen sin re¬ 
ligión el precario progreso de las luces, de las cien¬ 
cias y de las artes, porque hemos aprendido á la 
luz de la historia para nunca olvidarlo que la cul¬ 
tura sin las buenas costumbres , el ingenio y el talento 
sin religión , lejos de ser el sosten de los Estados causan 
su ruina y llegan á ser mas funestos que la mas estúpi¬ 
da ignorancia. Qué vale esa civilización que no 
tiene por cimiento al mismo Dios y por pedestal el 
principio religioso? Las naciones degeneran en la 
mas espantosa corrupción y después vienen á ser ' 
borradas de la faz de la tierra por la ira de Dios. 
Ahí están esos imperios gigantescos que mayores 
no contempló la historia, el de los Asirios, Griegos 
y Romanos y de ellos qué nos quedan sino tristes 
recuerdos, memorias funerarias y una terrible 
lección?.... acabaron por rendirse á su enorme 
pesadumbre cuando Babilonia, Roma y Atenas no 
tuvieron mas que irrisión para sus divinidades, es¬ 
to es, cuando perdieron el sentimiento religioso. 

{¡jj Por eso es que vemos escrito en las instituciones 
políticas de todas las naciones que la religión es el 
único fundamento estable de la sociedad. Y qué 
nos dice sino el testimonio de los hombres mas 
grandes que ha tenido el mundo, mas versados en 
la verdadera política y mas hábiles en el arte de 
civilizar y gobernar los pueblos? Abranse las obras 
de los filósofos mas eminentes que honraron las cé¬ 
lebres escuelas de Roma y Atenas y todos de con¬ 
suno afirman con Plutarco que mas fácil seria alear 
un edificio en el aire , que un Estado sin religión y menos 
difícil edificar una ciudad sin suelo que sin culto reli¬ 
gioso. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


99 


Y esos hombres eminentes que aparecieron sobre 
la tierra para dictar leyes á la humanidad, esos 
sábios legisladores de las naciones civilizadas pen¬ 
saron acaso que podría fundarse una sociedad sin 
religión'? No: jamás; creyeron que la primer piedra 
fundamental de una nación era el culto religioso 
este fué el pensamiento de Solon en Atenas, de Li¬ 
curgo en Lacedemonia, de Seleuco entre los Lo- 
crios y de Numa en la antigua Roma; este el pen¬ 
samiento de Dracon, Arquitas, Platón, Minos, 
Pitágoras, Coronda, Mida, Confusio; Amasis, Osi- 
rides, Manco-Capac y otros sábios fundadores de 
imperios y repúblicas; y nadie ignora que Numa 
empezó haciendo á Roma la ciudad sagrada para 
que fuese después la ciudad eterna. 

Pero consultemos el instinto de todos los pueblos 
al través de todos los siglos. Se ha visto acaso fi¬ 
gurando en el catálogo de las naciones civilizadas 
á algún pueblo sin religión y sin culto religioso'? 
Jamás; afirma un filósofo historiador de la anti¬ 
güedad:— '■'■recórrase si se quiere todo el mundo, obsér¬ 
vese por doquiera todo él, y se hallarán mas fácilmente 
ciudades sin murallas, sin edificios, sin letras, sin leyes, 
sin haciendas, sin moneda, sin escuelas, sin teatros, mas 
una ciudad sin templos y sin Dios nadie la vio ni' la 
verá jamás." —Y en efecto, señores, si abrimos las 
páginas de la historia no se vé acaso que los pue¬ 
blos que descubren menos vestigios de religión, 
son al mismo tiempo los mas bárbaros y los mas 
próximos al estado de los irracionales para quienes 
no hay ni Dios, ni culto'? 

Pero existe además un hecho digno de especial 
memoria y es que ni una sola nación se ha limita- 


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100 


ENSAYOS BE UNA PLUMA 


do á las ideas vagas puramente abstractas y espe¬ 
culativas de esa religión que los puritanos incrédu¬ 
los de la época han dado en llamar moral ó religión 
absoluta , pura, independiente; guiados todos por uri 
instinto natural mas seguro y fecundo que el ra¬ 
ciocinio, todos han sentido que el puro deismo no 
es mas que-un ateismo disfrazado y todos han pro¬ 
fesado una religión con sus creencias, sus preceptos 
y su culto; y por eso vemos que la religión ha pre¬ 
sidido á la formación de las sociedades humanas, 
ha suavizado los génios feroces, purificado las cos¬ 
tumbres, estrechado los vínculos de la benevo¬ 
lencia y de la fraternidad social y cimentado en 
todas sus partes el edificio político. 

Pero hay mas: la razón nos dice que la : religión 
es la salvaguardia de la moral como ésta á su vez 
es la salvaguardia de las leyes, verdad reconocida 
por todos los buenos ingénios de todos los tiempos 
y aun por los talentos pervertidos. Así lo probó 
la última y decantada revolución francesa donde 
á la supresión del culto cristiano sucedió la bárba- 
rá institución de la guillotina, el culto impúdico de 
la diosa razón, la época del terror y una desmora¬ 
lización sin ejemplo. La historia, dijo Bossuet, 
nos hace observar que los pueblos sin religión son 
también pueblos sin política, y enteramente sal¬ 
vajes;—es indudable, decía Cicerón, que quitada la 
religión desaparecería del género humano la buena 
fé, la sociabilidad y la excelentísima virtud de la 
justicia. El gran Washington dejó escritas estas 
memorables palabras: la religión y la moral son las 
bases del bien público y en vano exigiría los elo¬ 
gios debidos al patriotismo quien intentase des- 


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m&xro» de m* pwma 


101 


qtúcior esoe dos grandes apoyos de la felicidad 
humana.... pero la razón y la esperienoia no 
permiten lisongearnos de que la moral pueda te¬ 
ner la fuerza que le es propia sin los principios 
religiosos. Y qué dijeron hasta los filósofos mo¬ 
dernos que adolecen de ateísmo? Oigaseles: Espi¬ 
nosa:—es mejor que el pueblo cumpla sus deberes 
por devoción que por temor. Bayle:—la sociedad 
no existe sin el vínculo de la religión. Hume:—no 
tengo por buenos ciudadanos, ni buenos políticos 
aquellos que desechan las relaciones religiosas con 
Dios. Diderot:—la religión ha de ser la primera 
lección y la lección de todos los dias. Rousseau:— 
No se fundó jamás Estado á que la religión no sir¬ 
viese de base; y para no abrumaros, Beñores, con 
demasiadas citas concluyo con las palabras del 
mismo Maquiavelo: “la religión es causa de la gran¬ 
deza de los Estados así como el desprecio del culto di¬ 
vino es origen de su ruina.” Magníficas confesiones 
hechas por la misma incredulidad! 

Y así debía de ser, porque ni el hombre ni la 
sociedad pueden dar un paso en el camino de la 
virtud y del bien sin la religión, ein ese faro divi¬ 
no que colocó el mismo Dios en el corazón y en lo 
alto de las sociedades como quiera que según la 
imágen mas brillante y mas sublime que produjera 
el ingénio del hombre: “la religión es la cadena 
de oro con que la tierra está ligada al trono del Eter¬ 
no” y el hombre sin Dios deja de ser su imágen 
hasta degradarse y hundirse en lo mas profundo 
de la inmoralidad y de la corrupción. 

Pero quiero dar un paso mas: os dije, Sres, que 
al erigir este templo habíais levantado un mo- 


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102 


ENSATOS DE UNA PLUMA 


numento á la civilización y dije bien , por¬ 
que habéis levantado un santuario á la re¬ 
ligión cristiana única y sábia civilizadora de 
los pueblos ; y ya que no hay mejor lógica que la 
de los hechos voy á recorrer á grandes rasgos los 
fastos de la historia; y qué encuentro, que he de 
leer 1 ? Encuentro escrito con caractéres dorados que 
la religión católica civilizó el mundo pagano des¬ 
pojándole de todos los crímenes nefandos del poli¬ 
teísmo: encuentro escrito que ella civilizó á todas 
las naciones bárbaras que vomitadas por el norte 
invadieron la Europa reduciendo á millones de in¬ 
dómitos vencedores del mundo pagano á humildes 
y adictos neófitos de la Iglesia elevándolos después 
al glorioso rango de fundadores de las naciones 
civilizadas que hoy reconoce el mundo: encuentro 
escrito que jamás se ha introducido en algún punto 
de la tierra sin que con el símbolo augusto de la 
redención haya también llevado consigo el de la 
civilización y progresos en todo sentido; encuentro 
escrito que ha llevado á todos los pueblos del 
mundo conocido las instituciones y virtudes que la 
antigüedad con todo el fasto de su civilización efí¬ 
mera y epicúrea no ofreció sino en sombra durante 
treinta siglos y que en los posteriores á datar des¬ 
de la nueva era jamás nación alguna ha sido civi¬ 
lizada en el sentido moral de la palabra sino es 
por el catolicismo, único que ha triunfado del hom¬ 
bre salvaje sea cual fuere su origen, idiomas, usos, 
costumbres y preocupaciones. Pero encuentro algo 
mas; encuentro que jamás se ha visto uno solo de 
los filósofos antiguos y modernos que se haya ocu¬ 
pado de ir á domar la bárbara ferocidad de los 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


103 


salvajes, mientras que ha escrito con letras de oro 
que los misioneros católicos, esos héroes los mas 
grandes y benéficos de la humanidad han recorri¬ 
do y recorren de un cabo á otro de la tierra los 
continentes, las islas, los mares, los desiertos, los 
bosques, las llanuras y las altas montañas con mi¬ 
seria y trabajos inauditos é inminente riesgo de 
sus vidas sacrificadas con frecuencia entre los mas 
terribles tormentos por la causa de la humanidad, 
en busca de bárbaros y antropófagos no para un¬ 
cirlos al carro de su triunfo ni aumentar con ellos 
la estadística de sus vasallos como hicieron esos 
que el mundo llama grandes hombres Alejandro, 
César y Napoleón, sino únicamente para ilustrar¬ 
los, suavizar sus costumbres y legarles las dulzuras 
de la religiony los beneficios de la civilización. 

Por eso, es Sres., que para la historia imparcial 
y entre los sábios eminentes no hay héroes mas 
beneméritos paca la santa causa de la humanidad 
como los misioneros católicos de todos los tiempos 
porque registra con eterna gloria y prez para el 
catolicismo que el aura primera de civilización que 
respiraron los pueblos antes bárbaros coincide con el 
dia feliz en que por vez primera contemplaron levanta¬ 
do en su seno un templo católico. 

No pretendo, Sres., que creáis sobre mi palabra, 
voy á señalaros la época en que los pueblos empe¬ 
zaron á dejar d,e ser bárbaros y vereis cómo un 
templo es el precursor de su civilización. Y qué? 
Irlanda y Escocia no empezaron á ser civilizadas 
cuando contemplaron en su seno templos levanta¬ 
dos por S. Paladio y S. Patricio? Los Sajones de la 
Bretaña no vieron el primer rayo de civilización 


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104 ENSAYOS DE OKA PLOMA 

cuando S. Agustín y sus cuarenta monjes los reu¬ 
nieron en templos cristianos? La Nortea cuando S. 
Severino; la Framonia cuando S. IUiam; los Fla¬ 
mencos, Corintios y los bárbaros de las márgenes 
del Danubio cuando S. Aman; la Sajonia cuando 
S. Eluff; la Frisia cuando S. Wilebrod, y la Alema¬ 
nia cuando S. Bonifacio desolando la idolatría eri¬ 
gió templos al Crucificado? y los Suecos, Vándalos y 
Esclavones no bendicen el dia en que S. Siffroi y 
Anchairo les enseñaron á rendir culto á Jesucristo 
en los templos; los Búlgaros, Moravos y Bohemios 
con la gran familia de los Esclavones no recordarán 
eternamente los nombres de Cirilo y Metodio á 
quienes deben sus primeros templos y la aurora de 
su civilización? Y en fin, señores, es notorio sobre¬ 
manera que un Dionisio en Francia y un Santiago 
en España, como los Pontífices en Italia y los mi¬ 
sioneros en América inauguraron la civilización, 
inaugurando templos católicos. —Sí; aquellas palabras 
divinas del Hombre-Dios á sus Apóstoles: “Id y 
enseñad á todas las naciones ,” se estarán verificando 
eternamente por el catolicismo que en ellas recibió 
la misión augusta y sublime de llevar á los pueblos jun¬ 
to con la religión , la civilización única aceptable á los 
ojos del Altísimo y digna del hombre. 

Sí, pueblo católico, enorgulleceos de haber eri¬ 
gido un templo á la única religión verdadera y 
civilizadora que lleva en sus instituciones y en su 
culto impreso el sello de la divinidad, porque no 
puede ménos de ser divina una religión que sin 
mas cuna que el sepulcro de su autor, sin mas ar¬ 
mas que la cruz, sin mas pompa que la penitencia, 
sin mas atavios qué tormentos, sin mas doctores 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 105 


que doce idiotas, proscripta en todas partes, que 
opone un Dios coronado de espinas al'ídolo corona* 
do de flores,el Dios del Calvario á las divinidades 
armadas del Capitolio y humilde resignación al 
furor de los Emperadores, señores del mundo que 
mandan incendiar en hogueras y despedazar en 
potros á sus prosélitos y sin embargo triunfa del 
imperio, de todas las preocupaciones, de todos los 
intereses, de todas las pasiones y vé á toda la tier¬ 
ra postrada á sus piés para pedirle sus dogmas, su 
moral y su civilización es obra en que Dios ha 
puesto su mano.—Quién vió cosa semejante'? 

La cruz odiada, pasar desde el lugar del supli¬ 
cio á la frente de los Césares y los dueños de la 
tierra bajar de un trono para adorarla y el mundo 
para acatar su civilización? Sea pues, señores, de 
hoy en adelante vuestro primer y mayor empeño 
adorar en este templo sagrado esa religión divina 
que para gloria y consuelo de la humanidad se 
dignó dictar el mismo Dios. 

Pero voy á terminar y terminaré obligándoos en 
nombre de la historia y de la civilización que gra¬ 
béis con caractéres indelebles entre las glorias de 
este pueblo y bendigáis con bendiciones sin cuento 
el dia dichoso en que habéis inaugurado este tem¬ 
plo; pero en nombre de esa religión divina os man¬ 
do solemnemente que deis grandes ejemplos de 
respeto al templo de Dios y hagais poner término 
á las profanaciones con que tanto se les deshonra, 
porque si no dejais imbuidos á vuestros hijos en 
esta piedad de que vuestros padres os dieron á 
vosotros tantos ejemplos, ¡ay! ellos se harán una 

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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


generación impía sobre la cual vendrán inmensos 
infortunios. 

¡Que este templo recien construido signifique la 
reforma de vuestras costumbres y la nueva vida 
del pueblo cristiano: que en nombre de Dios os 
prometo oirá á los pecadores y se mostrará con ellos 
propicio, que sanará la tierra aunque haya cerra¬ 
do el cielo, no caiga lluvia y reine la peste siempre 
que en este templo oréis y busquéis al Señor por¬ 
que le ha elegido como casa para sí y para tener pues¬ 
tos en él sus ojos y su corazón todos los dias ; y en fin, 
cristianos, os prometo su bendición para que le¬ 
vantándoos y creciendo en virtudes logréis habitar 
después el eterno templo de la gloria que el Altísi¬ 
mo construyó en los cielos para premio de los 
justos. —He dicho. 


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La página mas sublime de la historia 


Un becuebdo ▲ los creyentes 


¿Y no se conmoverán los pueblos al recuerdo 
santo de su redención! 

¿Habrá página mas augusta y sagrada en la his¬ 
toria de la humanidad que aquella en que está es¬ 
crita con sangre divina su rehabilitación y su civi¬ 
lización! 

Leedla, cristianos, que es la mas hermosa: yo 
la voy á transcribir á grandes rasgos, aunque mas 
no sea, del corazón de los pueblos, y meditadla en 
esta semana sublime y santa que el cristianismo 
consagra á la memoria del Redentor. 

Era el siglo de Augusto. Las puertas de bronce 
del templo de Jano lograron cerrarse en presencia 
del universo sorprendido cuando al recogerse vic¬ 
toriosas las águilas del imperio anunciaron desde 
el Capitolio lapas octaviaría. 

Las naciones abatidas y atropelladas por la vic¬ 
toria se levantaban después de la lluvia de sangre 


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.108 


, ENSAYOS DE UNA PLUMA 


que había anegado los pueblos, como la yerba de 
los bosques después de la tempestad. 

El mundo se admiró al encontrarse de súbito en 
el dichoso vagar y en una tranquilidad descono¬ 
cida largo tiempo hacia. Todo era prosperidad; 
las poblaciones bendecían á sus deidades, y en la 
ciudad eterna, bien saciado de pan y de fiestas, el 
prolectario publicaba la vuelta próxima del siglo 
de oro. 

Las musas hasta entónces espantadas con el 
fragor de las armas, acababan de bajar del Heli¬ 
cón y del Parnaso: la fama de lps literatos ocupa¬ 
ba el lugar de los intrépidos y sangrientos guerre¬ 
ros. En vez de proscripciones y puñales, solo se 
veian rivalidades ingeniosas, solo eran de gusto los 
torneos y lizas literarias. En las noches embalsa¬ 
madas, los jardines de Mecenas, resonaban con 
melodiosos acordes. Ovidio y Tíbulo acordaban sus 
plectros sonoros. Propercio pulsaba su deliciosa 
lira. Horacio modulaba sus versos plácidos, y el 
Cisne de Mántua exhalaba sus cantos inmortales. 

Sin embargo, en medio de horas tan afortunadas 
se apoderaba de los espíritus indecible inquietud: 
una desazón contagiosa se propagaba por los 
pueblos. 

Nunca reinó una paz tan bella, y 6¡n embargo 
este presente tan feliz no pedia cubrir las necesi¬ 
dades inesplicables que la generación experimen¬ 
taba. Salían de las ciudades rumores misteriosos 
y circulaban por las aldeas; los astrólogos veíanse 
consultados, fatigábase á los oráculos y se desen- 


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ENSAYOS DB ÜTNA PLÜMA 109 

terraban los ínasantiguos vaticinios sibílicos.Las . 
tradiciones carneas y hebreas eran sobre todo las. 
mas fámosais entre la multitud de respuestas pitó - 
ricas en medio de los ¡ oráculo! eritreos, samios, 
egipcios y sardiacos. Ellos hablaban de un rey que 
saldría del Oriente y de la Judea para regir el Uni¬ 
verso, rumores que habían cundido bajo la cabaña 
del dado, como en los jardines de Abaderno, bajo 
la tienda del árabe como-en las lagunas del báta- 
vo: cada uno en su propio idioma saludaba el nue¬ 
vo siglo. 

Desde las dos extremidades de la tierra venían 
á encontrarse las miradas del universo cerca de la 
cuna del género humano, el Oriente, lugar indica¬ 
do por todas las tradiciones para verificarse el 
advenimiento del reinado futuro. 

Estremecíanse las ciudades y las cabañas impa¬ 
cientes ya por ver el dia vaticinado, cuando es- 
tendiendo la paz sus álas por el universo y com¬ 
pletadas las semanas proféticas en que había de 
aparecer el Mesías, plugo al emperador romano 
saber cuántas eran las vidas que existían bajo la 
protección de su espada. Se dió un edicto de em¬ 
padronamiento. Cirino gobernador de la Judea, 
lo publicó y á pesar de lo crudo del invierno todos 
iban á empadronarse al pueblo de su origen. Dios 
se servia del orgullo del mas grande entre los em¬ 
peradores para el cumplimiento de sus designios. 

Salieron, pues de Galilea para ir á empadronar¬ 
se á la ciudad de sus padres sita en la Judea y 
llamada Belen, unos esposos humildes aunque de 
lá real prosapia de David, llamados José y María. 


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110 


ENSAYOS DE TOA PLUMA 


No encontrando posada en la ciudad, María dió á 
luz un hijo en un pobre pesebre; y este Niño, que 
no tuvo nunca cuna de mimbres como Moisés; es¬ 
te mismo Niño á quien los hombres negaron el 
techado era con todo, Aquél de quien se hablaba en 
los palacios, en las chozas y en los oásis del de¬ 
sierto: era el anunciado de los Profetas, el deseado 
de las naciones, el Mesías venido para redimir al 
mundo con su sangre. Era Jesucristo! 

Quedaba cumplida con esto la profecía de Isaias 
(V. 14) y de Miqueas (V. 2). “Una virgen pura 
de la raza de David debia concebir al Cristo en su 
casto seno y darle á luz en Belen de Judá.” 

Continuemos: la infancia del Mesias se pasó en 
viajes, molestias y oscuridad. Creció en años y 
empezó á enseñar una doctrina sublime, nunca 
vista y donde el amor de Dios y de la humanidad 
respiraban unidos un soplo inefable que transfor¬ 
mó las sociedades. 

Esparció su luz por espacio de tres años, obró 
prodigios en presencia del pueblo, curó innumera¬ 
bles enfermedades, forzó las leyes de la vida y 
llamó á la existencia á los que yacían en el seno 
de la muerte. Padeció todos los rigores de la con¬ 
dición humana desde el hambre, los pesares, las 
fatigas, las persecuciones, calumnias, la ingratitud 
hasta la traición, la condenación inicua, la muerte 
de cruz y terminó pidiendo por los que le crucifi¬ 
caban. 

Así se cumplieron las profecías que algunos si¬ 
glos ántes de su venida describen las circunstan- 


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ENSATOS DE UNA PLUMA 


111 


cías de su misión: su muerte afrentosa, sus vesti¬ 
duras sorteadas,el vinagre con que se le quiso mi¬ 
tigar la sed, la lanzada que le dió un romano, los 
guardas puestos en su sepulcro, y su cuerpo con¬ 
fiado á un personaje rico (José de Arimatea). Pro¬ 
fecías cuya autenticidad es innegable por hallarse 
depositadas muchos siglos ántes en poder de los 
enemigos del Salvador, en la Biblioteca de los To- 
lomeos de Alejandría. 

Pero hay más: el dia en que este hombre fué en¬ 
clavado en el patíbulo del esclavo, un fenómeno 
inaudito se manifestó en los cielos. 

La naturaleza se cubrió de luto, sin eclipsarse 
quedó cubierto el sol. Las tinieblas que se difun¬ 
dieron sobre la faz del globo asombraron á los 
pueblos. Los anales del Asia han conservado su 
recuerdo y anotado su fecha. Lo contempló el sá- 
bio areopagita Dionisio, y el historiador de las 
Olimpiades. Hegon refiere que en la Olimpiada 
202 (que corresponde al año 83 de la era actual) 
se verificó el eclipse de sol mas grande que jamás 
se vió: que á las doce del dia se veian las estrellas; 
y como la astronomía demuestra que no pudo ha¬ 
ber eclipse aquel año, nos es forzoso reconocer que 
la causa de esta oscuridad fué sobrenatural. 

La misma roca del Calvario donde se enclavó 
la cruz llegó á hendirse violentamente y aun hoy 
dia Mandrell, Flemming, Shaw y otros han admi¬ 
rado el aspecto de esta hendidura, y la geología se 
declara impotente para explicar lo extraordinario 
de semejante fractura. ¡Es que Jesucristo quiso 
dejar á los sábios rastros indelebles de su divinidad! 


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-ENSAYOS ©E UNA PLüMA 


112 

Cristo había dicho á los escribas que le-exigían 
una prueba de su divinidad: 

“A esta generación adúltera no le será concedi¬ 
do otro milagro que el de el profeta Jonás que es¬ 
tuvo tres dias en el vientre de la ballena: así el 
Hijo del Hombre estará tres dias en el seno de la 
tierra y resucitará.” 

T así sucedió: tres diaa dpspues dp su prucifica- 
oion los guardas puestos al rededor de la tumba 
por los sacerdotes judíos que la tenian sellada con 
su sello, no podian restituir el cadáver, porque la 
tierra extremeciéndose, testigos son mas de veinte 
ciudades destruidas sincrónicamente en el Asia, 
habia dado saltos; un ángel resplandeciente había 
revuelto la losa del sepulcro y los guardas, esta¬ 
ban tendidos medios muertos de pavor. ¿Qué fué 
esto? — Nada; Cristo habia resucitado según su 
promesa. 

Los discípulos del crucificado le habían abando¬ 
nado al verle morir en una oruz. 

Pero se les apareció durante cuarenta dias des¬ 
pués de su resurrección y sus discursos, sus actos 
corroboran la fé de sus trémulos discípulos. Reci¬ 
bieron el espíritu consolador y aquellos pescado¬ 
res idiotas hablan todas las lenguas según la pro¬ 
mesa del Redentor, quien á su vista se había ele¬ 
vado á los cielos. 

El Apostolado comenzó. 

Ya corre la sangre y esita sangre debe quintar 


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ENSAYOS DE UNAPEUMA 


el inmortal edificio. Jamás se contempló en la 
historia hecho mas sorprendente. Voy á dar la 
palabra á un filósofo que no será tenido por nadie 
como: fanático. J. J. Rousseau. “Después de la 
muerte de Jesucristo, doce pobres pescadores y 
artesanos emprendieron convertir é ilustrar ál 
mundo: su método era sencillo, predicaban sin arte, 
pero con un corazón penetrado; y de todos los mi¬ 
lagros con que Dios honraba su fé, el mas admira¬ 
ble era la santidad de su vida.... la historia de^ 
estos primeros tiempos era un milagro continua¬ 
do.» 

Mas aun: él incrédulo Bayle dice: “El Evange¬ 
lio predicado por gentes sin nombre, sin estudio: 
sin elocuencia, cruelmente perseguidos y destitui¬ 
dos de todos los apoyos humanos, no dejó de esta¬ 
blecerse en poco tiempo sobre la tierra, es, un 
hecho que nadie puede negar y que prueba ser la 
obra de Dios.» Nada mejor dicho que las palabras 
de este escéptico. 

La voz de los apóstoles ha dado sus frutos. La 
civilización empezó entónces á germinar y como 
exclamó Montesquieu: “Es cosa admirable! La re¬ 
ligión cristiana que no parece tener otro objeto que 
la felicidad de la otra vida, hace además en ésta 
nuestra felicidad.» Basta mostrar las obras de la 
fé para justificarla. 

Hallamos en lo mas alto á que puede remontar¬ 
se la historia, la servidumbre de las mujeres, la 
esclavitud de las razas, la opresión y desprecio de 
los pobres; la humillación de los clientes, una des. 

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114 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


igualdad de condiciones que parece establecer en 
las castas naturalezas diferentes y creaciones dis¬ 
tintas; el mundo parecía un caos: el despotismo y 
la degradación tenían sus divinidades. El Aposto¬ 
lado se presenta y reforma la sociedad. Los mismos 
Césares aunque señores del mundo cayeron de su 
altísimo sólio y el Príncipe de los Apóstoles ocupa 
su lugar, no para imponer á la humanidad un yu¬ 
go ominoso, sino la civilización. Entónces la mu¬ 
jer es emancipada, el esclavo manumitido, el indi¬ 
gente queda libre del peso con que le agobia la 
riqueza, la ignorancia salva del yugo que le imponía 
la ciencia esclusiva y orgullosa; no hay distinción 
entre los hombres, el proletario llega á la dignidad 
de persona: ya no se atreve nadie á comparar con 
los animales á los que el Redentor había rescatado 
con su sangre: todos son hermanos: la autoridad 
solo viene de Dios, y el lema divino, hasta entón¬ 
ces desconocido,de libertad,igualdad y fraternidad, 
pone por vez primera los cimientos de esa civiliza¬ 
ción gloriosa que es la honra del género humano. 

Otro beneficio inmenso á la causa de la civiliza¬ 
ción de los pueblos se reveló entónces: la benefi¬ 
cencia y la caridad cristiana honraron la humani¬ 
dad. Al correr de algunas centurias se pobló la 
tierra de hospitales, asilos y orfanatrofios, el mas 
bello floron de una sociedad humanitaria, bálsamo 
santo de las miserias humanas. 

¡Solo un Dios podía trasformar de este modo el 
Universo! 

Qué hay que oponer después de todos estos he¬ 
chos á la fé? No se vé cualquiera obligado á con- 


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ENSAYOS DE DNA PLUMA 


115 


cluir como se expresa el citado Rousseau que: 
cuando todos estos signos se hallan reunidos hay 
bastante causa para persuadir á todos los hombres, 
á los sábios, al pueblo, esceptuando los incapaces 
de razón y los malvados que de nada qúieren conven¬ 
cerse? 

El filosofismo responde á todo esto que no es 
mas que un efecto de la ley del progreso indefini¬ 
do. Pero de dónde viene que los filósofos de Atenas 
y Alejandría apoyados por doctos y poderosos 
discípulos, por los monarcas, las dotaciones, los 
honores públicos no han podido hacer germinar 
una doctrina útil, y que Jesús Nazareno nacido en 
un establo, perseguido y al fin muerto en el supli¬ 
cio mas infame tuvo adoradores y cambió la faz 
del mundo? ¿Cómo es que todas las verdades pro¬ 
mulgadas por Zoroastro, Buddha, Confucio, Pitá- 
goras, Sócrates, Aristóteles y Platón se mostraron 
infecundas y estériles para la humanidad? ¿Cómo 
es que la civilización solo se ostenta gloriosa donde 
tremola el lábaro de la Cruz? 

Es que Jesucristo era Dios. 

Concluyamos: si esta religión es la verdad á 
nuestro corazón la mas grata, la mas consoladora 
para el alma, es también la que mas satisface á la 
razón, la mas demostrable, la mas demostrada, la 
mas evidente. 

Con respecto á esos jóvenes empeñados con leal¬ 
tad en la investigación de la verdad y á quienes 
amamos en nombre de J. C., esperamos que la 
uerza de los hechos que á grandes rasgos hemos 


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ENSAYOS D® UNAPMJMA 


apuntado les persuadirá y atraeráde nuevoalseno 
de la religión augusta que los amamantó en sus 
dias mas felices. 

Aun les repetiré lo que el eminente publicista y 
orador Benjamín Constant decía con nobleza efe 
la religión: “Ella es el centro común donde se reú¬ 
nen libres de la acción del tiempo y del alcance 
del vicio, todas las ideas de justicia, de amor, de 
libertad, de compasión que en este mundo dé un 
día forman la dignidad de la especie humana: 
ella es la tradición permanente de lo bello, grande 
y bueno, por en medio del envilecimiento y la im¬ 
piedad de los siglos; la voz eterna que responde á 
la virtud en su lengua y llama desde lo presente al 
porvenir de la tierra al cielo; ella es el recurso so¬ 
lemne de todos los oprimidos en todas las situacio¬ 
nes; la última esperanza de la inocencia que se 
sacrifica y de la debilidad que se atropella.” 

Creyentes, meditad esta página y después decid: 
si vuestra religión puede no ser divina y la única 
que dignifique al hombre, la familia, la sociedad, 
la civilización y él progreso. 

Todo esto debe la humanidad á ese Crucificado „ 
cuya memoria hacemos en dias solemnísimos. 

Honrémosle como á Dios, como la luz que vino 
á iluminar al mundo, y tributémosle homenaje de 
eterna gratitud, como al mejor bienhechor del gé¬ 
nero humano. 


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El progreso humanitario 


DISCURSO INAUGURAL EN LA APERTURA DE LOS EXÁMENES 
PÚBLICOS DEL SEGUNDO CURSO ACADÉMICO DEL 
LICEO UNIVERSITARIO 


Señores: 

Un sentimiento íntimo, profundo y halagüeño 
ha dominado siempre mi espíritu. 

Casi he llegado á hacerme la ilusión de que la 
manó de la naturaleza ha escrito en mi pecho y 
grabado en mi alma esta palabra augusta: “El pro¬ 
greso de mi pátria.” 

Porque, señores, me es tan simpática que sueño 
con ella cual si fuese el ídolo de mis encantos. Mi 
mayor suplicio fuera encadenar mis manos y com¬ 
primir mi pensamiento reduciéndome á la inacción; 
y aun cuando así sucediese, creo que continnaria 
palpitando mi pecho por esa enseña adorada. Pa¬ 
rece un espectro que me persigue incansable: si 
medito, pienso en él; si quiero hablar, es el primer 


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1Í8 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


nombre que pronuncio; si con algo simpatizo, él 
ocupa el primer lugar; y si gozo, solo gozo dulce¬ 
mente cuando llego á creer que he podido hacer 
algo por el progreso de mi patria amada. Quizás 
será ilusión, señores; pero me es tan grata que la 
acaricio dulcemente. 

Mas si este es mi pensamiento predilecto, mi 
aspiración mas dulce y la pauta de mi vida, [cómo 
no habia de procurar comprender su objeto pri¬ 
mordial, la norma de su desarrollo, la base de sus 
preciosísimas tendencias y la condición de su be¬ 
néfica influencia en los destinos de la sociedad? 

Y medité,[señores; y al través de la historia y 
en el campo augusto de la filosofía encontré lo que 
buscaba con una convicción profunda que no me 
abandonará jamás y que realizaré cuanto me lo 
permitan mis débiles fuerzas, porque así creo me¬ 
recer bien de la pátria. 

Voy á proponérosla á vosotros sobre todo, hijos 
de esta pátria querida, compañeros y discípulos 
que acudisteis á este templo que levantamos á la 
ciencia en áras del patriotismo y de la religión. 
Os lo digo en el momento para vosotros mas so¬ 
lemne, para que no lo olvidéis jamás. Lo propongo 
también á vosotros, señores, que habéis querido 
honrar este acto con vuestra presencia: imploro 
para ello vuestra atención y vuestro juicio impar¬ 
cial. 

Indagando cuál seria la base y la condición del 
progreso Verdaderamente humano, digno del hom¬ 
bre y de la pátria, la historia y la filosofía me res- 


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I 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 1X9 

pondiefon á esta cuestión vital y soberana con una 
sola palabra: El perfeccionamiento moral. De manera 
que sin él el progreso científico queda herido de 
muerte y se vuelve contra la sociedad para acele* 
rar su decadencia. No es ilusión, señores; es un 
postulado á la vez histérico y filosófico. 

Lo vais á ver. 

Uno de los progresos á que aspira nuestro siglo 
con bríos colosales es el progreso intelectual; y ha¬ 
ce bien, muy bien. La inteligencia es la luz de la 
humanidad que debe marchar delante para ilumi- 
ñor con la antorcha de la verdad el camino de to¬ 
do progreso: la ciencia es un progreso digno del 
hombre: la ignorancia es oscurantismo. Pero es su¬ 
mamente notable, jóvenes, que teneis hambre y 
sed de saber, que sin el progreso moral, no hay 
verdadero progreso en la ciencia, al ménos estable 
y benéfico. 

El progreso intelectual es la marcha hácia la 
verdad; el progreso moral es la marcha en el bien. 
El bien y la verdad están unidos con eterna laza¬ 
da en cadena dorada y misteriosa que no es per¬ 
mitido quebrantar impunemente sin menoscabo 
de la humanidad. 

Esto, señores, está fundado en la naturaleza 
misma del hombre que fué dotado de inteligencia 
para la verdad y de volunt&d para el bien. Por 
eso nos dió la naturaleza el instinto sublime de la 
admiración y el amor innato á lo bueno y á la 
virtud. 

Un hombre 6 un pueblo que permanece en las 


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120 


ENSAYOS DE UNA PtüílA 


tinieblas de la ignorancia no es modelo de perfec¬ 
ción, como no lo es tampoco el que permanece vic¬ 
tima de la corrupción é inmoralidad; ambos distan 
mucho de la perfección humana. 

Pero aun hay mas: el que no es completamente 
hombre de bien jamás será completamente hom¬ 
bre de verdad. Y no pretendo decir, señores, que 
sin la virtud no pueda el hombre saber nada. Sin 
virtud y con talento se puede comprender y des¬ 
cubrir verdades; pero se ignora la mas grande de 
las verdades; la que es de interés trascendental y 
dignifica los pueblos, el cumplimiento de nuestro 
deber, de nuestro destino sublime y de nuestra dig¬ 
nidad moral. 

Y sino, ¿quién pudiera hoy ignorar por poco 
que fije su atención en el desarrollo de la inteli¬ 
gencia lo que puede un gran pueblo sin el progreso 
moral en el dominio de la ciencia? Acrecentar ma¬ 
teriales para el desórden social. Qué es lo que 
hace el progreso en las ciencias sin el progreso en 
la virtud? Produce lo que debe producir el génio 
del mal: las tinieblas y la desolación. 

Qué son en la perversión de las costumbres, las 
ciencias, esas antorchas que el Dios Omnipotente 
enciende para guiar la marcha de la humanidad? 
No son iluminación sino incendio, ruina, desola¬ 
ción y la muerte. 

Ahí está lo que fué Grecia con su sábio Atenas 
y Poma con su siglo de Augusto: llegaron al apo¬ 
geo de la ciencia y cultura en su tiempo; y como 
la corrupción gangrenaba la sociedad cayeron am 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


121 


bas con espantosa caída para terrible lección d e 
los pueblos: después de Augusto vino la decaden¬ 
cia como había venido después de Pericles. El 
pueblo-rey lo mismo que los pueblos helenos su¬ 
cumbieron abrumados por el sibaritismo como' l su- 
cedió mas tarde á los brillantes Califatos de Bag¬ 
dad, de Córdoba y del Cairo. Porque, señores, los 
pueblos corrompidos marchan mas aceleradamen¬ 
te á su ruina y caen con mayor estrépito cuanto 
mas subidos esplendores emanan de sus adelantos 
científicos; y no les vale entónces ni sábias leyes 
como á Atenas, ni astuta política y génio guerrero 
como á Boma, ni ejércitos permanentes como á 
los pueblos del Asia. 

Libre Dios á las naciones de eruditos y sábios 
sin virtud y de filósofos sin conciencia!.... Ün 
malvado ignorante, no es mas que un malvado: 
pero un malvado que sabe es un azote de la huma¬ 
nidad armado contra ella con el poder colosal de 
propagar la corrupción. 

Por eso, señores, cuando Dios quiere castigar á 
las naciones civilizadas ¿sabéis lo que hace? Entre¬ 
gar las inteligencias a la tiranía y dictadura de 
los sábios sin conciencia y permite que se celebren 
entre el talento y la perversidad esas alianzas de¬ 
sastrosas que en el orgullo de un falso saber pre¬ 
paran la decadencia del pensamiento hasta la 
abyección; y de todas las nubes acumuladas por 
los malos filósofos, literatos inmortales y políticos 
de espíritu falso una oscuridad tristísima donde el 
génio del,saber prostituido no despide mas que 

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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


\ 


resplandores siniestros semejantes á aquellos cela¬ 
jes torvos que cruzan el crepúsculo al acercarse 
horrible tempestad. 

Así ha sucedido siempre: horrorosas catástrofes 
han sufrido los pueblos cuando el progreso solo 
consistía en las luces y cultura, cuando solo era 
científico y literario y no moral. 

Y así debia suceder porque la humanidad no es 
mas que un gigante que ostenta la libertad en el 
asta de su progreso, siendo bueno, honroso, si es¬ 
coge el bien y pernicioso, degradante, si escoge el 
mal. 

Y cuando la sociedad está corrompida; cuando 
ultraja las leyes sacrosantas de la moral y despre¬ 
cia la virtud ¿creeis que las luces de la inteligen¬ 
cia la apartarán del precipicio! 

De ninguna manera: ántes bien le servirán para 
abusar en mayor escala de su libertad y precipitar 
la ruina con pasos agigantados. 

Cuanto mas luces sin moralidad, mas invencible 
és el mal, mas dorado su aspecto y mas hipócrita 
su marcha destructora. 

¿Quién tendrá entónces fuerzas soberanas para 
oponerse al empuje de un pueblo que empleando 
todos los medios que le proporcionan las ciencias 
quiere el mal y adora el vicio! 

Nadie: es un coloso invencible: su decadencia y 
su ruina es inevitable como en páginas dolorosas 
y enlutadas lo lamenta la historia. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


123 


Por eso, señores, los filósofos y legisladores que 
han honrado la humanidad con sus lecciones su¬ 
blimes y sabias leyes, desde Minos hasta Descar¬ 
tes han proclamado que la base de la sociedad 
como elemento político, social y doméstico, es la 
moral. 

Las sociedades sin moral son el oprobio de la 
humanidad. 

Y los pueblos, señores, hermoseados por la de 
mocracia son los que mas necesidad tienen de ese 
elemento regenerador; porque el reinado del dere¬ 
cho y de la libertad es imposible sin el de la mo¬ 
ralidad y á nadie mas que á nuestras instituciones 
democráticas sienta aquel bello aforismo de Só¬ 
crates: 


“Pueblos sed virtuosos y sereis libres.” 


Y como amo la libertad para mi pátria, amo 
también la virtud, y la moral del deber: es la au¬ 
reola mas. bella y la gloria mas pura de los pue¬ 
blos adultos, libres y civilizados'. 

Estas son, señores, mis convicciones de educa¬ 
cionista: bajo este lema augusto: “ciencia y pro¬ 
greso moral” he consagrado á mi pátria mi exis¬ 
tencia, mis facultades y mis débiles esfuerzos; 
porque creo firmemente que con esta condición y 
no de otra manera acoge la pátria agradecida el 
contingente y los esfuerzos de los hijos que le 


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124 


BNSAY03 DI TOA FLOTA 


consagran en holocausto su actividad y sos facul¬ 
tades. 

¡Que la pátria aoepte mis votoe sinceros! 

\ 

Señores, he terminado. Mi última palabra es 
renovar públicamente la dedicación que tuve el 
honor de ofrecer del presente ensayo escolar á, la 
Sociedad “Ciencias y Artes.” 

Y creo, señores, haber sido justo. Los promoto¬ 
res del desarrollo científico en nuestra pátria do¬ 
tándola de una institución del rango de la academia 
de ciencias de París que comenzara mas humilde¬ 
mente, merecen demostraciones públicas y solem¬ 
nes de simpatíafy agradecimiento. 

No he hecho, pues, mas que rendir homenajes 
al adelanto y civilización de la pátria; y tengo á 
altísima honra amar de todas veras y sinceramen¬ 
te su mayor bien, su mayor esplendor y su mas 
purísima gloria cual es su progreso y civilización 
bajo el triple aspecto físico, intelectual y moral. 

Réstame ahora, señores, agradecer al señor pre¬ 
sidente y señor secretario de la benemérita socie¬ 
dad “Ciencias y Artes” la honra de solemnizar 
con su presencia la apertura del primer ensayo 
completo de Bachillerato en ciencias y letras que 
presentan los alumnos estudiantes del Liceo Uni¬ 
versitario. Es para la juventud estudiosa una 
subida honra en el acto mas solemne de sus esfuer¬ 
zos. Este año contempla acrecida su gloria. 

Vamos, pues, á dar comienzo al ensayo escolar 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


125 


y declaro inaugurados los exámenes públicos del 
Liceo Universitario. ¡Que sea para gloria de la 
pátria y honor de la juventud estudiosa! 

He dicho. 


20 de diciembre de 1877. 


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Porvenir de la Patria 


DISCURSO DE APERTURA EN EL CERTÁMEN LITERARIO 
MUSICAL DEL LICEO UNIVERSITARIO. 


Señores: 

Suele experimentar el corazón humano presen¬ 
timientos de venturoso porvenir para el objeto 
que idolatra. 

Un dia allá en lejanas tierras dó fui á mendigar 
la ciencia, meditando sobre mi pátria querida ver¬ 
tí lágrimas de dolor. 

Era la época de una de esas luchas fratricidas 
que dolorosamente han asolado nuestra jóven Re¬ 
pública: y mi alma suspiró y al suspirar se pregun¬ 
tó llorosa: 

“Será eterna la desolación de esa pátria adora- 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 127 

da? do se cansarán sus hijos de ultrajar su nombre 
y rasgar su manto maternal?” 

Y apenas dijo, me pareció ver que evocados de 
su tumba los padres de la patria me respondían 
“que nó, una generación grata al recuerdo de 
nuestro nombre se alzará entusiasta para honrar 
nuestra memoria; colgará la espada en el templo 
de la ciencia; buscará la solución de los destinos 
de la pátria en las lucientes y hermosas vías del 
progreso; tendrán horror á la propaganda del 
cañón y la pátria entónces entrará airosa en el 
concierto de las naciones adultas, libres y civili- 
zádas.” 

Entónces mi espíritu extasiado exclamó: “pátria 
querida, yo juro morir por ti, no en lucha fratrici¬ 
da, sino ofreciéndome en holocausto á tu regene¬ 
ración social.” 

Y por felicísima ventura no era aquel barrunto 
una triste ilusión; ya empezaba á vislumbrar aun¬ 
que envueltos aun en negras sombras los albores 
primeros de la reorganización y del espíritu pátrio. 
Supe existían esfuerzos nobles y generosos en pro 
de la fusión de los partidos, que abandonarían las 
armas en la lucha para hacerla por principios, por 
la idea, y que la ciencia empezaba con sus encan¬ 
tos á llamar la atención de la juventud uruguaya: 
contemplé al génio de la pátria que volvia de su 
ostracismo con augurios de felicísimo porvenir. 

Señores: La pátria de unos años á esta parte 
está de felicitaciones. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


El crepúsculo es precursor de la llegada de la 
aurora, y cuando ésta asoma en los balcones del 
Oriente es para anunciar la venida del sol hermoso. 

Esta aurora ya asoma en el horizonte del Uru¬ 
guay: el sol ya envía sus primeros resplandores y 
ese sol es la ilustración del pueblo uruguayo. 

No veis la majestad con que asoma, iluminando 
radiante el suelo oriental! Echad una mirada al 
pasado y ¿qué era aun ayer la educación; nuestras 
luces que fueron! Nada mas que rudimentales, sin 
emulación, sin creces, sin porvenir, privados de 
simpatías entre la juventud, abandonada y muchas 
veces maldecidas. 

Hoy, señores, ya no es asi: no hemos llegado 
aun al apogeo pero ¡qué síntomas brillantes de 
regeneración! Un deseo general, hambre de saber, 
todos clamando por la ilustración y la ciencia. Lús 
espíritus se agitan; vuela de una parte á otra la 
sociedad tras la ciencia y lo que es mas, se procla¬ 
ma la educación como la gloria mas bella de un 
pueblo, la palanca mas digna del progreso y la 
base mas sólida de la civilización. Todo parece 
haber cambiado. 

La juventud se muestra inquieta por saber: cree 
deshonra la ignorancia, y la ciencia es su pasión. 

¿Y esto no es bello, no es consolador! 

¿No veis como pululan por doquiera los centros 
científicos y literarios! 

¿No veis á la juventud dorada organizando por 
sí misma templos de la ciencia! 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


129 


No veis como se aúna para fomentar la ilustra¬ 
ción? Los establecimientos de enseñanza ¿no son 
hoy ya comunes, con la noble emulación del ma¬ 
yor adelanto y brillantez? no vemos que la cien¬ 
cia es el objeto general que preocupa tanto á los 
pueblos como á los individuos? ¡qué lucha gigan¬ 
tesca se levanta entre la ciencia y la ignorancia, 
entre el oscurantismo anárquico y las luces!.... 

Y no ha de electrizar, señores, tan sublime es¬ 
pectáculo, tan noble movimiento de los espíritus á 
los hijos verdaderamente amantes de la civiliza¬ 
ción de la patria? 

Si tan gigantesco movimiento no es precursor 
de un porvenir brillante, la inducción histórica no 
será mas que un vano sofisma; las causas sociales 
dejarán de producir sus efectos. 

Señores: cuando una sociedad se conmueve; 
cuando la juventud toma la iniciativa en el movi¬ 
miento de un pueblo, es síntoma histórico de una 
gran trasformacion social: leedla historia en sus 
doradas páginas y vereis que la iniciativa de la 
juventud ha decidido siempre de la suerte de los 
pueblos para el bien ó para el mal según su direc¬ 
ción, pero siempre invencible. 

Juventud hermosa que os levantáis arrullada 
por la ciencia para formar la futura generación! 
Yo os idolatro y os aplaudo: mi alma se extasía 
de patriótico entusiasmo cuando contempla vues¬ 
tra misión sublime. Sois las mas bellas esperan¬ 
zas de la pátria: no desmayéis que ella os acaricia 
dulcemente, porque mucho es lo que de vosotros 
espera: su porvenir glorioso. Levantaos como gi¬ 
gantes abroquelados con el escudo de la ciencia; 

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130 


ENSATOS DE UNA PLUMA 


jurad guerra á la ignorancia y sobre todo 4 ese 
espíritu fratricida de partidos: todos sois herma** 
nos, hijos de la misma madre pátria; por su bien 
y su gloria es que debeis inmolaros, no por una 
divisa; que su manto hermoso acoge á todos igual¬ 
mente y todos igualmente tenemos el deber y el 
derecho de adorarla, de tributarle homenage, de 
trabajar por su gloria. 

Jóvenes de la presente generación! Sois vosotros 
los dichosamente deparados por la Providencia 
para la regeneración de la pátria! No abrigará, 
vuestro pecho sobrado patriotismo, entusiasmo y 
abnegación para jurar ódio eterno á las contien¬ 
das fratricidas y adorar solamente á esa hermosa 
deidad que tiene el dulce y bello nombre de 
pátria 1 ? 

Ah! señores! si me fuera dado hacer oir mi dé¬ 
bil voz á esa querida juventud oriental que se le¬ 
vanta lozana para regir un din los destinos de la 
nación, postrado de hinojos en nombre de la pátria 
le pidiera un solemne juramento sublime como la 
democracia de los Gracos, sagrado como la reli¬ 
gión: “Jurad hijos de Mayo, ser dignos de la li¬ 
bertad olvidando negros ódios y viles rencores; 
jurad morir, no por un caudillo ni por un partido, 
sinó por el adelanto y civilización de la pátria; ju¬ 
rad amar su gloria y honor; jurad no hacer otra 
propaganda que la de las luces, la idea es la ver¬ 
dadera palanca de trasformacion social, irresisti¬ 
ble, invencible; jurad honrar la democracia y la 
libertad con la ilustración y el perfeccionamiento 
moral de las masas; jurad virtud, ciencia y:frater- 
nidad. Este debe ser el lema augusto y sagrado 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


131 


de vuestros esfuerzos, el ídolo de vuestros ensue¬ 
ños dorados. Levantad por doquiera templos á la 
pátria que tengan por inscripción “ciencia y vir¬ 
tud.” Así mereceréis bien de la pátria y ella os 
colmará de vítores y hosanas y colocareis á la na¬ 
ción oriental en el rango de los pueblos dignos de 
la humanidad por su civilización y progreso. 
Mientras esto no hagais, la pátria seguirá gimien¬ 
do, mústia y desconsolada, sin hijos que la amen, 
sin luces que la ilustren, sin civilización que la 
dignifique, sin patriotismo que vele por su digni¬ 
dad y su gloria. 

Jóvenes compatriotas: esta esperanza tengo pro¬ 
fundamente grabada en mi pecho: “Vosotros sois 
los deparados para labrar el porvenir brillante de 
nuestra pátria querida, de este suelo hermoso y 
privilegiado.” Sabéis que ella pide civilización, y 
vosotros sabéis que civilización es sinónimo de 
perfección material,científica y moral. 

Todo esto, pues, debeis proponeros con los bríos 
de una juventud lozana; y la historia os contem¬ 
plará un dia coronados de gloria inmarcesible, si 
ese lema augusto os proponéis por norma de vues¬ 
tra vida y de vuestra invencible actividad. 

Señores: ni una palabra mas para vosotros. Hoy 
lo merece todo la juventud estudiosa: lo que va¬ 
mos á celebrar es un modesto torneo literario-mu- 
sical, corona digna de jóvenes estudiantes que al 
término de sus exámenes os quiere devolver con 
esta tertulia escolar, la honra que le habéis dispen¬ 
sado con vuestra asistencia. Solo reclamo en su 
nombre vuestra reconocida indulgencia, son afi¬ 
cionados noveles en la palestra literaria; mas que 


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132 


ENSAYOS DE ÜNA PLUMA 


lucir su destreza, han tenido por objetivo obse¬ 
quiar vuestra amabilidad. 

La gratitud, señores, en el jóven es tan bella 
como subida la honra que vosotros le supisteis 
dispensar. 

He dicho. 


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EN HONOR 


DE 


lia ti drantot 


PRONUNCIADA 

EL 13 DE MARZO DE 1878 


Con ocasión de los solemnísimos funerales 


CELEB I^A DOS 


S3SJ LA IGLESIA MATRIZ 

DE MONTEVIDEO. 


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Á LA VÍCTIMA AUGUSTA DE LA LIBERTAD DE LA IGLESIA 
AL BESTAUBADOB DEL SENTIMIENTO RELIGIOSO 
AL HOMBRE DE LA CIVILIZACION 
Á LA GLOBIA MAS ESPLÉNDIDA DEL CATOLICISMO 
AL MAS GRANDE ENTBE LOS HOMBRES 
AL MAS AUGUSTO DE LOS PRÍNCIPES 
AL NOMBRE MAS VENERADO 
AL ARCÁNGEL DE LA TIERRA 
AL APÓSTOL DEL AMOR 

AL MAGNÍFICO DEFENSOR DE TODOS LOS INGENIOS 
AL MEJOR AMIGO DE TODOS LOS HOMBRES 
AL PONTÍFICE MARAVILLOSO 
AL SACERDOTE SANTO 

AL ÚNICO QUE SUPERÓ LOS AÑOS DE PEDRO EN ROMA 
AL PONTÍFICE DE LA INMACULADA 
AL DOCTOR INFALIBLE 

AL SAPIENTÍSIMO PROMULGADOB DEL SYLLABUS 
AL GLORIOSO TRIUNFADOR DEL DERECHO 
AL HÉROE DE LA FORTALEZA MORAL 
AL CONVOCADOR AUGUSTO DEL CONCILIO VATICANO 
AL MODELO ALTÍSIMO DE SUBLIMES VIRTUDES 

EN NOMBRE de los CATOLICOS ORIENTALES 

DEDICO 

Este humilde tributo de amor y veneración 

Mariano Soler • 


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cc jE cce Sacerdos Mag- 
nus quiin diebus suis pla- 
cuit Deo, et inventus est sine 
macula” —Hé aquí al Gran 
Sacerdote que con el esplen¬ 
dor de su vida agradó al Se¬ 
ñor y se ostentó sin mengua 
ante Dios y los hombres. 

La Iglesia en el Divino Oficio. 


Exmo. Señor; Illmo. Señor; Señores: (1) 

Cómo están contristados los pueblos! Lágrimas 
de dolor vierte la humanidad; el Catolicismo está 
de duelo; cubierta de negras colgaduras y pompas 
funerarias la casa del Señor! 

¿Y qué será 1 ? ¿Qué sucede? ¿Acaso sufre, desma¬ 
yos la civilización y quebrantos la cristiandad? 

¡Ah! señores, un éco prolongado cuanto es el 
orbe entero resuena doloroso desde la ciudad eter¬ 
na: ¡Pió IX ya no existe! El grande, el glorioso 
nombre del mas grande de los siglos está ya enlu¬ 
tado con el crespón de la muerte. 


(1) Pronuncióse esta Oración ante ©1 Exmo. Gobierno de la Repú¬ 
blica y el Cuerpo diplomático. 

18 

^ * 


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138 


ENSATOS DE UNA PLUMA 


¡Ah parca inexorable! y es posible que una tum¬ 
ba contenga la grandeza del mas grande entre 
todos los hombres, entre todos los reyes y entre 
todos los sacerdotes del siglo XIX? ¡Ay dolor! Su 
sombra augusta que se encarama altísima hasta el 
pináculo del templo de la gloria yace reclinada so¬ 
bre laureles funerarios. 

El Gran Pío ya no existe! ¡Pió murió! descon¬ 
solado repite el orbe católico.... Ese padre que¬ 
rido enmudeció para siempre: su voz augusta no 
consuela ya á los mortales: ya no bendice su mano 
á la querida Grey. Aquel Anciano Venerando que 
caminaba y vivia rodeado de príncipes de la Igle¬ 
sia y altos dignatarios como de humilde pueblo, 
bajó ya á la tumba; y la pálida muerte afeó aquel 
semblante hermosísimo do resplandecía plácida 
serenidad junto con marcial franqueza é infinita 
humildad apostólica: se apagaron aquellos ojos 
que siempre reflejaban pacífica bondad; enmudeció 
aquella boca que no dejaba de sonreír jamás y em¬ 
palideció con eterna palidez aquella frente sobera¬ 
na do brillaba siempre por entre nevadas canas un 
destello augusto de lozana juventud. ¡Todo se apa¬ 
gó! y al espirar el postrer aliento aquel sacerdote 
santo se sobrecogió la tierra, arranco su muerte 
un gemido de dolor á los pueblos y enlutó los co¬ 
razones que palpitan noblemente; porque lloró en 
él la civilización su mas hermosa lumbrera y la 
Iglesia santa uno de sus mas grandes y augustos 
Pontífices. 

Porque, señores, hay una religión sublime que 
sublimemente conmueve á los reyes y á los pue- 


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ENSAYOS 0E UNA PLUMA 


1S9 


blos; á los s&bios como á los ignorantes, á las na¬ 
ciones cultas como á las tribus salvajes. Esa reli¬ 
gión sublime es el Catolicismo. Cuando ella tiene 
desmayos sufre convulsiones la tierra; cuando ella 
llora, las sociedades se contristan, y se enlutan 
cuando ella padece quebrantos. Por eso cuando su 
Pontífice muere luego al punto se pone en zozobra 
y en ansiedad la tierra. 

Los enemigos del Catolicismo repitieron hasta 
el fastidio que la influencia moral del Pontificado 
habia sufrido ya el último golpe de gracia; y sin 
.embargo, señores, el infausto y tristísimo anuncio 
del fallecimiento de Pío IX ha conmovido profun¬ 
damente el corazón de todos. 

Yo no sé que será. Pero en estos dias de dolor á 
cuántos hombres de algún valer han hablado de 
Pío IX les ha sobrado la admiración y el respeto: 
su tumba puso el cariño en sus corazones y sor¬ 
prendió con la admiración sus inteligencias. 

Pío IX, señores, bajó al sepulcro con la imágen 
del justo oprimido, pero vencedor glorioso: habia 
luchado heróicamente cual ningún otro héroe con¬ 
tra la fuerza y la prepotencia física; y cuando ya 
era inerme en la tierra emplazó á sus opreso¬ 
res para ante aquel tribunal donde sin acepta¬ 
ción de personas juzga Dios las testas coronadas y 
las mismas justicias de la tierra. Ellos le habían 
precedido y allí fué á reunírseles el gran Pío bus¬ 
cando el fallo de su Dios. 

Pero cuando esto sucedió, como era tan augusta 
su memoria, el Oriente y el Occidente corrieron á 


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140 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


asistir á sus funerales; y las preces de los fíeles 
formando un coro inmenso eleváronse desde la 
soberbia cúpula de Miguel Angel sobre la tumba 
de los Apóstoles hasta resonar en el último antro 
de la tierra. 

Nosotros también venimos á adunarnos á ese 
coro inmenso; y en nombre de la Iglesia Oriental 
cábeme la altísima honra, superior á mis débiles 
fuerzas, de rendir el supremo tributo á la memoria 
del Yaron mas ilustre cuya muerte llora el orbe y 
cuya apoteósis hará la Historia. 

En medio de la revolución cosmopolita y per¬ 
manente porque viene atravesando el siglo XIX, 
se han encontrado mas de una vez en lucha los in¬ 
tereses de la religión y los intereses de la política 
revolucionaria y heterodoxa; y en medio de esa 
lucha colosal se ha elevado siempre magestuosa, 
firme y serena la figura de Pío el Grande. 

Las voluntades mas enérgicas, los planes mas 
audaces, los trastornos sociales que hicieron rodar 
los cetros y coronas mas robustas de la tierra no 
alteraron jamás la heróica impavidez del gran 
Pontífice; y entonces de una manera extraordina¬ 
ria, cuando mas se calumniaba la Tiara pontificia, 
dióle Dios el Pontificado mas largo que registra la 
historia, llenándole de tales acontecimientos que 
Pió reveló al mundo atónito vastísima inteligencia, 
extraordinaria grandeza, sublime magnanimidad, 
energía sin par, fé robustísima y todas las virtu¬ 
des cristianas en el mas alto grado. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


141 


Por eso, señores, Pió IX es tan Grande que la 
sombra de su figura postrada hoy por la muerte 
se estiende desde el Vaticano hasta los últimos 
confines del mundo, que acompaña condolido el 
luto regado por las rhas puras y sentidas lágrimas 
de la Cristiandad. 

Y yo, señores, con ese luto en el corazón vengo 
á leer sobre la tumba do yace Pío el Grande los 
grandes hechos con que la ha cubierto de inmar¬ 
cesible gloria. Mas ¿quién podrá narrar las gran¬ 
deza^ de ese Pontífice que llenó las páginas del 
gran siglo con la narración espléndida de su vida, 
de sus virtudes, de su carácter sin par en la histo¬ 
ria, de su heroicidad sin ejemplo, y cuyo nombre 
será puesto tan alto y registrado con caractéres 
que no hay tiempos que deslustren ni habrá revo¬ 
luciones que le hagan olvidar? 

Augusto Pontífice! Yo te pido perdón si en vez 
de ilustrar llego á ajar tu memoria; que son muy 
menguadas mis fuerzas y tu gloria inaccesible. 

Y vosotros, señores, no pongáis la 7 atención en 
mí sinó en la grandeza del Varón ilustre, objeto 
de esta humilde oración fúnebre, que ofrezco cual 
rendida ovación en vuestro nombre á sus grandes 
virtudes y su excelsa memoria. 

Mas Tú, divino Jesús, que quisiste coronar de 
altísima y fulgente gloria á tu Augusto Vicario é 
hiciste que cual gigante magestuoso eclipsara las 
mas grandes grandezas de la tierra, dame la gra¬ 
cia de hablar lo ménos indignamente posible de 
este inmortal Pontífice que ha subido contigo á la 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


cumbre del Gólgota para por tí ser coronado en la 
mansión de los justos que cae al otro lado de ese 
sepulcro que no es parte para eclipsar la inmorta¬ 
lidad de los héroes ni la grandeza de los grandes 
que en el mundo han sido. 


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PRIMERA PARTE 


Exmo. Señor; Illmo. Señor; Señores : 


Hubo una secta político-religiosa con manto fi¬ 
losófico que, al encontrar un dique poderoso á sus 
nefandos principios en el sublime credo que profe¬ 
sa el catolicismo, dijo un dia por boca de su mas 
digno representante: “ Destruyamos al Infame.” 

Esa secta, señores, es el filosofismo, padre de la 
revolución permanente que está convulsionando la 
moderna civilización: su digno representante es 
Voltaire: el Infame era Jesucristo. 

Y esa trama inmensa cundió por Europa y se 
paseó por ella transformada bajo el brillante epí¬ 
teto de Liberalismo. Mas comprendiendo que no 
podría destruirse la civilización católica, ni la Igle¬ 
sia del Crucificado, sin abatir ántes la augusta au¬ 
toridad del Vaticano, exclamaron los adeptos : 
“ Destruyamos el Papado.” Y dijo Diderot para 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


fascinar á los pueblos con el nombre mas augusto 
y mágico que existe, la adorada libertad: a La líber - 
tad no puede vivir con el Papa en Roma.” 

Un célebre demagogo, (1) que ya bajó á la tum¬ 
ba, recogió esa palabra. Para realizar la diida del 
Pontificado, ideó un pretesto: “la unidad nacional;” 
y una ilustre dinastía, que reinaba al Pié de los 
Montes (2) sirvióle de instrumento. La conjuración 
entónces estendió sus redes dirigidas secretamente 
por la Revolución y el Liberalismo: aduló primero 
á Pió IX, le calumnió después; llegó á exigirle la 
cesión del patrimonio temporal de la Iglesia; y 
negándose á ello el Pontífice, la traición y la fuerza 
obtuvieron la suspensión del poder temporal, por 
medio de la conquista. Esto, señores, dice la His¬ 
toria. 

Y esa lucha de mas de un cuarto de siglo, omi¬ 
nosa para irnos, inmortal para otros; por lo que 
tenia de nacional produjo la suspensión de la sobe¬ 
ranía temporal del Pontífice ; por lo que tenia de 
cosmopolita y social enseñó á los pueblos á conocer 
lo que pretendía la Revolución y lo que es el Li¬ 
beralismo bajo el aspecto político, religioso y social. 
Pió IX fué la gran figura, pero cual víctima de la 
fuerza y cual invicto triunfador del derecho y de 
la justicia. Bajo este aspecto ha desempeñado Pió 
IX el papel mas glorioso y heróico que recuenta la 
historia y bajo este aspecto voy á considerarle. 


(1) Mazzini. 

(2) La de Saboya. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


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Yo amo la verdad y amo la imparcialidad: y re¬ 
cordando, señores, que todos los actores de esa lu¬ 
cha han muerto, y que Dios los ha juzgado, no ven¬ 
go á insultar á ninguno, sinó á colocar sobre la 
tumba de todos el fallo de la justicia, abroquelado 
con el escudo de la libertad. Bien comprendo el cú¬ 
mulo de preocupaciones con que se recibirá mi 
acento por lós enemigos de la ilustre víctima; pero 
me da valor para decir la verdad tan alto como 
pueda así el lugar augusto desde el cual os hablo, 
que es cátedra de la verdad, como mis convicciones 
de católico, el carácter de ministro del altar y so¬ 
bre todo el recuerdo honroso de que soy hijo de 
libres instituciones y hablo á un público que ama 
la libertad y habita una República donde las preo¬ 
cupaciones no tienen fuerza para comprimir la voz 
de la verdad ni la imparcialidad de la historia. 

No hay víctima,señores,mas simpática, ni héroes 
mas encumbrados en los anales de la humanidad, 
que aquellos que contemplamos sufriendo persecu¬ 
ciones porque amaron la justicia, fueron mártires 
de la civilización y escudo de la libertad. Y Pió IX 
sufrió persecuciones, calumnias, destierro y cárcel 
porque protestó contra la usurpación y único en el 
orbe civilizado se ostentó indomable defensor de la 
libertad é independencia de la religión y civiliza¬ 
ción católicas Se nos presenta ante la historia bajo 
el aspecto de víctima despojada por quien tuvo 
mas fuerza física. Pero ¿de quién fué la gloria'? Del 
augusto Pontífice. Si; Señores: Iba en esa heróica 
resistencia en no hacer la cesión del poder tempo¬ 
ral nada ménos que el interés sagrado de la liber- 

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14G 


ENSAYOS m UNA, PLUMA 


tad de la conciencia religiosa, y la independencia 
del poder espiritual. Y Pió IX ántes prefiere morir 
que traicionar la libertad é independencia de su 
Grey querida. Por eso Pió IX al contemplarse 
oprimido pop la fuerza, protesta ante la historia 
para que no cayera sobre su nombre la mengua de 
no haber comprendido su misión sublime, y procla¬ 
ma su credo de esta manera solemne: “El Papa, 
dijo, debe estar en las Catacumbas ó reinar en 
Roma.. Sostengo el poder temporal y lo defen¬ 

deré á costa de la vida, porque el poder temporal e» 
útil para la plena libertad de la Iglesia y ésta es 
necesaria á la sociedad católica...... Si el Vicario de 

Jesucristo baja á las Catacumbas, será por la impie¬ 
dad de la fuerza y para desgracia de los hombres»...” 

Católicos! Hé aquí juzgado el poder temporal 
por la ilustre víctima; y hecha toda la apología de 
su heróica resistencia. 

Si: combatir el poder temporal es pretender la 
ruina del poder espiritual. Así, señores, lo ha dicho 
¿sabéis quién? Mazzini: “ Para los que conocen la 
autoridad de la Iglesia , la ruina del poder temporal no 
puede menos de envolver la total perturbación del espi¬ 
ritual^ 

Y el apóstata y revolucionario Gavazzi dió una 
preciosa lección á los católicos liberales diciéndo- 
les: “ No es posible ser católico y combatir el po¬ 
der temporal del Papa.” 

Y mas esplícitamente aún ha afirmado un adver¬ 
sario de la Santa Sede, Bonjean: “ Necesario es 
dar al Pontificado dignidad, seguridad, é indepen- 


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ENSAYOS DE UNA PLOMA 


147 


déñcia. El Papa no puede ser subditode ningún prin¬ 
cipe italiano , ni estranjero .” Y así piensa Herder, así 
opina Ranke y así los publicistas más célebres aún, 
Gruizot y Thiers. 

¿Cómo, pues, ha dé pretender el Liberalismo y 
la Revolución, que los católicos no , adoremos la 
augusta víctima de la libertad de nuestras Concien¬ 
cias y de la independencia de nuestra sublime re¬ 
ligión que es lo mas querido que tiene el orbe ca¬ 
tólico? 

No tenemos pecho tan ingrato, ni corazón tan 
menguado, para no admirar esa figura gigantesca y 
no rendir homenage al hombre que peleó tremen¬ 
dos combates por legamos lo mas precioso que aca¬ 
ricia la humanidad y la civilización. 

Y si nadie ignora que propaló la incredulidad 
para justificar su alevosía, no poder vivir el catoli¬ 
cismo con la civilización, también es muy cierto, 
como ha dicho el mencionado Bonjean: “ Seria una 
blasfemia afirmar que el catolicismo habiendo civiliza¬ 
do la Europa no puede vivir con la civilización moder¬ 
na. ” 

Yo no lo quisiera mencionar, señores, pero se ha 
dicho que justifica la supresión de la soberanía tem¬ 
poral el interés de la unidad de una Nación: por¬ 
que vergüenza dá en pleno siglo xix proclamar co¬ 
mo postulado político la moral utilitaria. 

I Es acaso el interés la norma de las relaciones 
sociales y mucho ménos la fuerza representada por 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


la conquista que, al decir del revolucionario Galleti: 
“es el desacato mayor contra el derecho de gentes!)" 

Ahí están Portugal y España, cuya unión pro¬ 
claman la historia y la geografía. Pero se procura 
realizar por medios morales que son los únicos disgnos 
de la civilización; y los que tomaron posesión de 
Boma hasta *de esto se creyeron dispensados. 

Mas, para el poder temporal del Pontificado ni 
vale el interés de una Nación, siquiera fuese procu¬ 
rado por medios morales. 

El poder temporal es legítimo patrimonio de la 
Iglesia, del Catolicismo; y sobre el interés mate¬ 
rial de una Nación por digna que sea, está el inte¬ 
rés moral de las Naciones, el interés sagrado de la 
civilización , el interés del orle católico , á quien la 
Providencia concedió para augusta garantía de su 
preciosa libertad é independencia el poder tempo¬ 
ral con los títulos mas legítimos que ostentar pudo 
ninguna otra dinastía de la tierra y que ademas 
son inviolables é imprescriptibles, como la libertad 
de la conciencia católica, como el derecho augusto 
de la independencia religiosa que garanten y tu¬ 
telan. 

Al defender, pues, el gran Pontífice la soberanía 
temporalea merecido bien de la humanidad, porque 
luchó por defender lo mas augusto y hermoso, que 
enorgullece á todo pecho noble y digno, la libertad 
é independencia de la conciencia religiosa ; interés 
superior á todos los intereses de la tierra, porque 
hace que el hombre camine sobre ella solo guiado 
por la mano de su Dios. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


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Si; Pió amado, el himno de la libertad es el 
himno de tu gloria ! Por eso la humanidad te ido¬ 
latra y escribirá tu nombre en la página mas bri¬ 
llante de el mas grande de los siglos. 

Y cuánta no fué la magnanimidad del Pontífice 
Rey cuando se le exigió por la fuerza física abando¬ 
nar su diadema temporal 7 

Después de oponer un simulacro de resistencia á 
mano armada para salvar su responsabilidad ante 
la historia, como sabia que su escudo es la fuerza 
moral, solo exclama con grandeza sin ejemplo: 
Yo no quiero sangre: á mí me basta una protesta; 
mis ejércitos permanentes son la conciencia del 
orbe católico y la inmortalidad del derecho impres¬ 
criptible; yo soy el único rey de la tierra que im¬ 
pera en los espíritus sin que á su lado tenga la ba¬ 
yoneta ó el cañón para imponer la ley y el deber, 
para restablecer el órden. Hay un Rey Supremo 
que quita y pone la corona á los reyes y el cetro á 
los soberanos. Solo él es grande y solo él gobierna 
la humanidad. 

Decidme, señores, si este lenguaje sublime se ha 
oido jamás en boca de ninguno de los hijos de los 
hombres!. 

Y cuando inerme ya contempló conculcada la 
justicia y el derecho, protestaba también desde los 
balcones del Vaticano sin capitular jamás, no mi¬ 
rando nunca para protestar sino si la justicia era 
violada. Ejemplo semejante de eroismo y forta¬ 
leza moral no ha contemplado el gran siglo. Por eso 
sus protestas son el monumento de su gloria, que 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


finge el Liberalismo acoger con burlas irónicas, 
pero que en verdad las lleva enclavadas en su co¬ 
razón como el criminal lleva grabado en su con¬ 
ciencia el remordimiento de su crimen. Pió IX 
para eterna gloria de su nombre murió prisionero 
de la revolución y más aún prisionero de la liber¬ 
tad y prisionero de la dignidad del catolicismo. 
Toda esta gloria cubre su tumba. Y acaso fué ven¬ 
cido! 

Murió Pió IX como aquel otro Pió, que á pesar 
de estar encarcelado por el terrible Corso, hacia 
esclamar á su injusto forzador: “ Soy señor de los 
cetros y de los imperios que ruedan á mis piés, pe¬ 
ro hay un anciano sacerdote que inerme puede 
más que yo; él tiene el cetro de las almas.” Pió 
IX murió como el gran Gregorio VII, que al legar 
la libertad á la Iglesia, moría en su reclusión de 
Salerno exclamando divinamente: “Porque he ama¬ 
do la justicia y odiado la iniquidad, muero en el 
ostracismo.” Y Pió IX muere después de librar los 
combates de la libertad, que dejó escrita y á salvo 
en la invencible bandera del eterno Non Possumus: 
trofeo sublime del derecho contra la fuerza, de la 
víctima sobre el opresor. 

Por eso no ha habido Rey que lo fuese más que 
Pió IX y aun despojado de su soberanía temporal 
pareció engrandecerse más; entonces escribió la 
historia su nombre: Pió el Grande: y tanto, que el 
monarca que ocupó su lugar pareció como aplasta¬ 
do por la vecindad de su augusto prisionero; y 
mientras estaban desiertas las antesalas del que 


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ENSAYOS DE UNA PLOMA 


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moraba en el QuMnal (1), él era adorado mas que 
nunca, pues al decir de un protestante, en el interior 
de su casa veia á toda el mundo postrado á sus pies. 

Católicos! me aterra la sospecha de parcialidad 
y por eso voy á repetiros el juicio del protestantis¬ 
mo inglés sobre la grandeza de Pió IX en la defen¬ 
sa de su patrimonio temporal. Voy á pedir al “Stan¬ 
dard” el éco mas sincero de los hijos de la orgullosa 
Albion. Héloaquí. 

“ Fíjase hoy la atención del público en los vale¬ 
rosos turcos y su ilustre gefe que ha inmortalizado 
áPlewna con una defensa tan heróica como su 
rendición; pero no podemos ménos de observar que 
hay alguna analogía entre la heróica obstinación 
de Osman Bajá y la permanente negativa de Pió 
IX á tratar con sus agresores. Pió IX lleva pelean¬ 
do tremendas batallas por mas de un cuarto de siglo sin 
que hubiese ni sombra de probabilidad de que sus ene¬ 
migos llegasen á obligarle á ceder; mas feliz que Os¬ 
man Bajá, Pió IX murió sin capitular y dejó flotan¬ 
do la retadora bandei’adel Non Possumus en el Va¬ 
ticano. La resistencia moral tiene esta ventaja sobre la 
resistencia física, que no se la puede obligar á sucumbir 
porque en su fortaleza no se descubre la debilidad..... El 
sentimiento de que' ha sido maltratado, vendido, 
añade en Pió IX gran amargura á los golpes que le 
han hecho sufrir y además á su convicción de que 
la Iglesia confiada á su cuidado ha sido también 
injuriada y ultrajada por la Europa moderna y Pió 


(1) Víctor Manuel II. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


IX se vé mas y mas impulsado por su conciencia, 
con harto fundamento, á protestar contra la obra 
combinada de la violencia y de la perfidia ” 

“ Cierto que algunas veces de malos medios han 
surgido ventajas; pero seria poco razonable esperar 
que Pió'IX se conformara como eso que suele lla¬ 
marse la filosofía de la história y puede perdonár¬ 
sele el que solo ve que la Tiara pontificia no tiene 
hoy mas posesiones que el palacio mas noble del 
mundo y que la reducción del esplendor de la Igle¬ 
sia se ha debido únicamente á la traición y Ala 
fuerza. Pió IX ha cedido á esos poderosos agentes 
en lo que no podía ménos, pero sin descender ni aun 
á tratar con ellos ; no ha entregado nada y siguió 
clamando por todo. Las 132,000 libras esterlinas 
votadas como subsidio por el gobierno italiano,per¬ 
manecen íntegras; y los cien millones de que pudo 
disponer fueron considerados por el noble anciano 
con el mismo desden y horror cual si esa suma fue¬ 
ra el producto de los intereses acumulados de los 
treinta dineros de Judas. 

“ Triste pueblo el que no considere con respeto tan 
alto espectáculo, porque sin duda ha perdido todo senti¬ 
miento en cuanto al honor , toda nocion en cuanto á la 
dignidad y toda simpatía en cuanto al deber.” 

Y yo lo repito muy alto,católicos;Pio IX como vícti¬ 
ma fué coronado de gloria inmarcesible y ha sido el 
triunfador mas excelso del siglo xix; y lo repito 
ante la culta nación oriental, porque creo que mi 
pátria querida no ha perdido todavía, ni el senti¬ 
miento del honor, ni la nocion de su propia digni- 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


153 


dad, ni las sublimes simpatías por el deber para no 
rendir elhomenage debido de .aplauso y admira¬ 
ción, de amor y respeto á la figura mas augusta de 
los tiempos mudemos. 

No es por cierto nuestra República hermosa ese 
triste pueblo gue no considera con respeto tan alto es¬ 
pectáculo. La brillante manifestación pública que 
contempláis prueba sus simpatías hácia la gloria 
mas brillante del siglo XIX. 


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SEGUNDA PARTE 


La gloria, señores, que dejo descrita cupo á Pió 
IX por lo que tuvo de política su conducta. Pero 
crece de punto su grandeza al considerarle en sus 
relaciones con la civilización y el catolicismo. Voy 
á hablar del Syll'/bus y voy á hablar del Concilio 
Vaticano, hechos ambos que por sí solos son el mas 
sublime timbre de gloria para todo un Pontificado. 

Un adversario de la Santa Sede, Máximo d’Aze- 
glio ha dicho : “ Pió IX es el restaurador del senti¬ 
miento religioso y el hombre de la civilización .” Y esto, 
señores, lo ha sido por los dos acontecimientos que 
acabó de apuntar. Ya presiento que abuso de vues¬ 
tra paciencia, pero es tal la grandeza de Pió IX, 
que tengo derecho á reclamar de vosotros una dósis 
mayor de benevolencia. 

El liberalismo justo y santo como la libertad de 
quién tomó su augusto nombre cuando solo odiaba 
el cesarismo y la tiranía dejó de serlo cuando empe- 


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ENBAYt>¿ DE UNA'PLUMA 


155 


zóáodiartóda tfaba' todo, limité y todo freno por 
sánto ymórál quesera, y se convirtió en licencia 
político-religiosa; no quiso atacar de frente al cato¬ 
licismo que condenaba' esa licencia, porque iba á 
séPla türnbadé la hermosa civilización cristiana, 
y'sé dedicó á las formas políticas. Fué propalando 
ideas, y fué propalando principios, protestando 
siempre hipócritamente respetar la religión ; pero 
cuando hubo 'fóririado el sistema, al tropezar con la 
moral : católica que reclamaba sus sagrados derechos 
lastimados en ; las leyes políticas del liberalismo, se 
süblevó contra la Iglesia que calumniaron los libé¬ 
rales dé enemiga de la libertad, cuando ella habia 
traído á ! la tierra esa igualdad, libertad y fraterni¬ 
dad 'sagradas que tienen sus inconmovibles bases en 
la moral y en la religión del Crucificado. Dijeron 
que' la civilización necesitaba otros principios y que 
el catolicismo 1 habia caducado. Esta era la situa¬ 
ción. Hasta allí habia sido llevado el liberalismo, 
en su origen santo, pero que dejeneró en el socialis¬ 
mo revolucionario: de partido político se convirtió 
en secta anti-religiosa. 

El catolicismo iba á ser su víctima y con él la 
civilización, y el mundo contempló admirado qué 
Pió IX. anciano inerme, con su sola influencia mo¬ 
ral salvó ambas cosas con gloria incomparable. 

Y empezó Pió IX, con ese tacto admirable que 
reveló siémpre, por tomar al liberalismo tal como 
se presentaba en el caso de realizar sus pomposas 
promesas de hacer la felicidad de los Estados. Pero 
sábidó y doloroso es lo que entónces sucedió; des¬ 
terraron al Pontífice y luego al punto reprodujéron- 


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156 


ENSATOS DE UNA PLUMA 


se en Boma las sangrientas y horrorosas escenas 
del 89 y 93, poniéndose de manifiesto lo que era 
el liberalismo (1). 

Repatriado el Pontífice, empezó entónces su gran 
misión, mas gigantesca que la de Gregorio VII. 
Emprendióla cuerpo á cuerpo con la revolución que 
tenia contristado el mundo, se empeñó en aplastar¬ 
la y la denunció públicamente en toda su fealdad y 
en todos sus horrores. Arrancóle uno á uno todos 
los velos con que se ocultaba y al verse ella desen¬ 
mascarada montó en ira y juró la ruina del Pontífi¬ 
ce. Entónces el mundo contempló otra vez aquella 
lucha gigantesca entre el Pontificado y el paganis¬ 
mo y estático admiró al valeroso anciano que con¬ 
finado en la cumbre del Vaticano iba á salvar la 
civilización. 

Todo, señores, se conjuró contra Pió. La políti¬ 
ca, la literatura y la prensa, sin perdonar calum¬ 
nia ni sarcasmo; y la revolución fué á establecerse 
junto al trono del gran Pió, quien sin embargo si¬ 
guió combatiendo heroico sin tregua ni descanso; 
jamás retrocedió y jamás calló la verdad por mas 
que se la esperase con la punta de las bayonetas; y 
á la vez que anatematizaba los principios revolu¬ 
cionarios, procuraba restablecer los sólidos cimien¬ 
tos de la civilización cristiana. Tuvo la magnani¬ 
midad de formularlos con grande escándalo del 
mundo liberal; pero el mundo empezó también á 
escandalizarse de oir de boca de los libre-pensado¬ 
res proclamar doctrinas contrarias á las de Jesu¬ 
cristo, que aun como mero hombre fué la luz mas 
brillante que jamás ha iluminado la civilización. 

(1) Recuérdese el destierro de Gaeta y los escándalos del 48. 


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ENSAYOS DE ÜNA PLUMA 157 

Hoy está terminada la obra. Pió IX ha señalado 
con sus propios nombres todos los perniciosos prin¬ 
cipios de la revolución y del liberalismo. Si no está 
absolutamente restablecido el orden, á nadie enga¬ 
ña ya el liberalismo. Pió IX no ha visto la restau¬ 
ración del órden, pero ha visto al mundo encami¬ 
nándose hácia él en esas magestuosas peregrinacio¬ 
nes, que al ser tan silbadas é incomodadas por la 
incredulidad, manifiestan cuánta es su significación 
social; y ha tenido el gran consuelo y la gloria 
incomparable de oir implorar perdón de los mismos 
augustos coronados que le habían ultrajado (1). 

La revolución y el liberalismo se esforzaron por 
implantar en la civilización cristiana los princi¬ 
pios paganos: y todos los grandes principios que 
librarán la civilización del paganismo que la ame¬ 
naza, están contenidos en un precioso libro que Pió 
IX escribió y que se llama el Syllabus, libro su¬ 
blime, áncora de la sociedad, honra' de la humani¬ 
dad y gloria del catolicismo, porque solo en él están 
sublime y divinamente resueltas todas las cuestio¬ 
nes que interesan á la humanidad, á la civilización 
y al progreso. 

Nadie ignora, señores, que el liberalismo y la 
revolución anatematizan el Syllabus como la nega¬ 
ción del progreso. Tienen razón, y no debía ser de 
otro modo ; porque el Syllabus es la negación del 
progreso revolucionario y anti - cristiano, que no 
tiene á mengua proclamar ante los pueblos civili¬ 
zados, la negación de Jesucristo y de su doctrina su¬ 
blime, la soberanía de la razón humana sobre la 

(1) Víctor Manuel II y Napoleón III. 


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EfrSÁ'fÓef DE OTA PtUKÁ 


m 

razótt divina, el ateísmo del Estado, la atioücióri 
dé la enseñanza religiosa y la libertad de própagar 
publicaciones y principios corruptores de la moral 
pública; que tiene en honor la prostitución y ódiá 
la virginidad dé los claustros. Y si este es el pro¬ 
greso liberal-tnoderno-heterodoxo ¿quién no bende¬ 
cirá á Pió IX que al condenarlo ha salvado la civi¬ 
lización y merecido bien de la humanidad'? : 

Si,señores,la doctrina católica,lá enseñanza evan* 
gélica ha sido sembrada de nuevo en las almas por 
Pió IX. Y á pesar del huracán y la tormenta, ger¬ 
minará sin que ningún poder humano pueda aho¬ 
garla. La persecución es el patrimonio de la Iglesia, 
como lo es del justo, y solo servirá para purificar 
los corazones como en otro tiempo la sangre de los 
mártires para fecundizar el suelo de la Iglesia. 

Pió IX hizo mas. Después de á Dios, el catoli¬ 
cismo le debe la unión maravillosa,la perfecta con¬ 
cordia que liga á todos los fieles y á todas las 
iglesias del orbe católico. Pió IX quiso ostentar al 
mundo incrédulo la hermosa unidad de la Iglesia 
que se creía próxima á su fin, toda su fuerza moral 
inexpugnable, su grandeza gerárquica, su influen¬ 
cia trascendental, su imperio incomparable en los 
espíritus, reuniendo en torno de la Tiara - el Episco¬ 
pado católico, asamblea envidiable y la mas ilustre 
de los dominadores mas sublimes del mundo, En 
Concilio Vaticano. 

Habló Pió IX;y cuando se proclamaba caduca la 
influencia del Pontificado, su voz augusta dió al 
mundo un espectáculo que contemplaban admira- 


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EpSAyOS I)E ,TOfA PLüpy. 


m 


das cuarenta generaciones y qamprendieron los 
grandes de la tierra que eran pigmeos ante, el 
venerable del Vaticano; pues al .reunir á se lado 
los augustos príncipes de la Iglesia de todo el orbe, 
ostentaba jnas poder que todos los reyes de la 
fierra, ncljpsaba sin ejércitos ni qañones, las coro¬ 
nas y cetros mas arrogantes y demostraba ante el 
.mundo admirado que el dominio y poder moral es 
infinitamente superior al dominio de las armas, que 
Dios confunde en un solo dia, conioelgran Imperio 
de ías Aguilas en Spdap. 

Al cruzar la tierra esos augustos Padres Cons¬ 
criptos del catolicismo hácia la Ciudad eterna, ru¬ 
gió, airada la revolución y confesó vencida, que son 
impotentes los ejércitos para ¿1 dominio de los pue¬ 
blos y el imperio de las conciencias; y contempló 
el mundo un Príncipe inerme adorado no por una 
nación, sino por el concierto de los pueblos. Qué 
ovaciones, señores, para el augusto Pontífice; qué 
derrota para la revolución y el liberalismo! 

Bien pueden reirse y protestar contra esa mano 
intrépida que les arrancó su máscara: la humanidad 
se le escapa á la revolución y al liberalismo y ya 
comienzan á presentir con sorpresa mezclada de 
terror, que nuestra época se distinguirá en lo futu¬ 
ro con el nombre de “ el siglo de Pío IX ” como 
hubo un siglo de León X y que será antídoto de 
siglo de Voltaire, aurora de un nuevo período de con¬ 
quistas para la verdad y clausura definitiva de las 
revoluciones que contristan la humanidad. 

Pió IX es el mayor revindicador de las grandes 
ideas: Un diplfimatainglés deqia: “Nuestros penó- 


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160 


ENSAYOS DE UNA PLUMA 


dicos han acogido frecuentemente con el sarcasmo 
la palabra del Vaticano; pero interiormente se sabe 
muy bien así en Inglaterra como en Rusia que esa 
palabra de Moral divina , de eterna justicia, es la única 
que despierta en la conciencia de los pueblos y de los re¬ 
yes el sentimiento délos deberes recíprocos; y ambas 
naciones saben que el dia en que dejase de oirse esa 
palabra reinaría el silencio de la mu,erte social. Vióse 
un espectáculo extraordinario, despojado Pió IX 
de sus Estados, es vencedor de los vencedores. Pre¬ 
guntádselo sinó al príncipe de Bismark.” 

Dos cosas necesitaba aun el siglo xix, y Pió IX 
definió dos dogmas que fueron la satisfacción de 
esa necesidad. El dogma de la Inmaculada Concep¬ 
ción, que es el mas sublime y verdadero cántico de 
amor cristiano que jamás de lábios humanos se 
elevó á los cielos: al siglo de la corrupción indicóle 
como antídoto y modelo la pureza original..... Y el dog¬ 
ma de la infalibilidad, que fue el grito de salvación 
de la Iglesia amenazada en medio de las ondas de¬ 
pravadas y revueltas de la corrupción y del des¬ 
creimiento de los pueblos, y clausura de dolorosas 
excisiones como las que desgarran al protestantis¬ 
mo moribundo en la conciencia de los pueblos. La 
incredulidad y el liberalismo han combatido atroz¬ 
mente este dogma salvador calumniándole hasta 
de ignominioso á la divinidad, pero no se compren¬ 
de, señores, que pueda ser ignominioso á Dios co¬ 
municar á la criatura credenciales infalibles para 
la doctrina que en su nombre debe enseñar: si así 
no fuera el catolicismo no seria divino, ni Dios hu¬ 
biera cumplido la promesa hecha al primer pontí- 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


161 


fice: “ Yo he rogado por tí para que no desfallezca 
tu fé y confirmes á tus hermanos.” Si este dogma 
fuese ignominioso, la ignominia seria de Jesucristo. 

Aquí teneis, señores, la colosal empresa de Pió 
IX. Para llevarla á felice cima hánse necesitado 
además de las gracias sobrenaturales sus dotes es- 
traordinarias y su incomparable grandeza de espí¬ 
ritu. Nunca ha habido Pontífice que lo fiiese mas 
que él; tuvo la firmeza de un Gregorio VII el Gran¬ 
de, la magnanimidad de Bonifacio VIII, la inteli¬ 
gencia de Benedicto XIV, la actividad de Sixto V, 
la constancia de Pió VII, el amor á las luces de 
León X, la bondad y amabilidad suya propia. 

Cómo, pues, no había de adorarle la humanidad 
y verter lágrimas de dolor en la tumba de aquel 
para cuya popularidad, al decir de un protestante, 
no hay términos posibles de comparación en el 
mundo? Y cuán ignominioso es que en esta culta 
ciudad haya habido quien ultrajase la tumba del 
gran Pontífice cuando la prensa inglesa momentos 
ántes de la muerte de Pió IX por veneración á esa 
incomparable figura del siglo xix había dicho: “El 
pueblo inglés oirá la noticia de su muerte con pro¬ 
funda pena y ni una sola palabra, ha de levantarse 
contra el difunto Pontífice.” 

Mas, señores, cabalmente porque Pío IX, según el 
antipapista Ignacio Cantú, es el mas grande entre 
los hombres; debió ser y fué el mas querido y el 
mas odiado entre los mortales como Jesucristo fué 
blasfemado por unos y adorado por otros. Y así co¬ 
sí 


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I 


162 ENSAYOS DE UNA PLUMA 

mo al divino Redentor oprimió el mundo sus hom¬ 
bros con la cruz hasta arrancarle el último aliento 
de su vida mortal, viendo después á esa cruz deco¬ 
rando la diadema de los reyes y la cúpula de los 
monumentos llenando todo en el mundo; así Pió 
IX todo lo atrajo á sí en su siglo, que será el Siglo 
de Pío IX. 

Porque, Sres., hay una institución que no es de 
interés nacional sino de interés social: el Papado, 
faro luminoso que domina al mundo, manantial de 
luz para unos, de espesas tinieblas para otros; pero 
que atrae y arrebata las miradas de todos y nunca 
se apaga porque le alimenta la lucha por la verdad 
y la virtud. Si está prisionero, es vencedor serení¬ 
simo aun encadenado en el Vaticano, aun en las 
catacumbas; porque nunca se logrará corromper la 
conciencia humana que dá testimonio de justicia á 
la víctima de la fuerza física y se enamora de su 
grandeza. Roma se toma por asalto, pero nó el ca¬ 
tolicismo. Pió IX pudo ser oprimido pero no ven¬ 
cido; y se eleva tan encumbrada su gloria que pasa¬ 
rá á las generaciones como la figura de aquellos 
génios que son mas grandes que su siglo; y dirá un 
dia la historia que Pió IX inerme, sin mas influjo 
que el moral se opuso solo contra el torrente de 
las ideas y la opresión de las armas al desquicia¬ 
miento social,fué la lumbrera de su siglo y el augus¬ 
to salvador de la humanidad y de su mas digna ci¬ 
vilización. 

Voy á concluir, Sres., depositando sobre la tum¬ 
ba de Pió cual trofeo inmarcesible el bellísimo elogio 


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ENSAYOS DE UNA PLUUA 


168 


que en su Historia de las Revoluciones Italianas 
hace el liberal Massara: “Pió IX, son sus palabras, 
es el arcángel de la tierra, el apóstol del amor, la 
milagrosa vara de Moisés, la estrella de salvación, 
el disipador del ódio y las antiguas pasiones. Es un 
hombre maravilloso, el mejor amigo de todos los 
hombres, el espléndido defensor de todos los ingé- 
nios. Un dia solo de su gobierno bastaría para col¬ 
mar de gloria un largo reinado de otro Príncipe. 

lleva por excelencia la imágen de Dios en su alma; 
es digno de adoración por la bondad de su talento 
y su amor á los desgraciados. Es mas amado por el 
pueblo que ningún otro Príncipe. Los romanos le 
hubieran tenido por Dios, si J. C. no les enseñase 
que solo hay un Dios verdadero. Ningún principe 
del mundo ha conquistado el afecto de sus súbditos 
con tanta verdad ni tan unánimemente como Pió 
IX. Si hubiera vivido ántes del cristianismo, los do¬ 
minadores de la tierra le hubieran consagrado al¬ 
tares en el Capitolio.... Su nombre es venerado 
por los romanos en sus alegrías, invocado en sus 
desgracias y pronunciado con dulce confianza en 
las tempestades de la vida. Pió IX es la fortuna de 
Roma y el mundo tiene en él continuamente fijas 
sus miradas como los Magos en la Estrella de Orien¬ 
te.” 


Mas, señores, no se podría decir por un enemigo 
de la Iglesia. Pero es tan excelsa su memoria que 
arranca celajes de admiración de los mismos que 
se niegan á admirarle. Por eso le han adorado los 
pueblos en su misma prisión del Vaticano y por eso 
al descender á la tumba el mundo quedó como sin 


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ENSAYOS DE OKA PLUMA 


m 

consuelo y se postró de hinojos la humanidad para 
elevar plegarias al Eterno por el hombre mas queri¬ 
do que han idolatrado los pueblos. Porque, señores, 
perdió en él el mundo al mas grande de sus reyes, 
al padre amantísimo el pueblo cristiano, la Iglesia 
un santo- y un héroe de sus dogmas, la verdad un 
invencible atleta, la justicia y la libertad un már¬ 
tir: y la historia al recibirle en su tumba escribió 
encima con letras doradas: “aquí yace el hombre 
mas grande de su siglo y mas digno de mi apo¬ 
teosis.” 

Pero Pió IX, señores, no necesita de nuestras ple¬ 
garias: debe ocupar un lugar distinguido en la man¬ 
sión de los justos y nuestros sufragios son mas bien 
un tributo de amor. En cambio implorémos desde 
los cielos una bendición para la humanidad que 
tanto amó; una bendición para la Iglesia cuyo ho¬ 
nor tan alto tuteló; una bendición para esta Repú¬ 
blica amada que, único en el Pontificado, honró con 
su presencia; una bendición para las Exmas. Auto¬ 
ridades del Estado, para nuestro dignísimo Prelado, 
y para todos los que en este momento asisten á sus 
honras funerarias en testimonio de amor y vene¬ 
ración. 

, Gloria eterna en la tumba del Gran Pío? Y 
su recuerdo santo, ejemplo altísimo de sublimes vir¬ 
tudes, quede escrito en nuestra mente y grabado 
en nuestro corazón con aquel lema augusto que 
solo llevan por epitafio de su sepulcro los génios 
inmortales : 

“Á TÍ LA HUMANIDAD AMOR Y ADMIRACION.” 


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ENSAYOS DE ÜNA PLUMA 


165 


Por esto, Pió amado, á nombre del pueblo orien¬ 
tal dolido ánte tu tumba, deposito á los piés de la 
gigantesca sombra de tu gloria este humilde tributo 
de amor y admiración. 

Sí, Pontífice Grande! Siempre te admiraré y mi 
voz se apagará repitiendo cual última nota del 
himno de tu gloria aquel mote sagrado: 

IN MEMORIA /ETERNA ERIT JUSTUS 

El justo?!.... Gloria es su nombre y su memo¬ 
ria eterna. 

Hé dicho. 


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OBSERVACION . 

Como era natural los enemigos del Papado aco¬ 
gieron la Oración Fúnebre con el disgusto que 
causa á los victimarios la apoteosis de la víctima: 
y como en ella no había hecho mas que proclamar 
la verdad histórica con toda la sinceridad que re¬ 
quería el caso, siendo esto un baldón para los ene¬ 
migos de Pió IX como una brillante gloria para el 
inmortal Pontífice, renovó la herida en los que te¬ 
nían la conciencia del crimen. Se conmovierqp en 
presencia de la grandeza del ilustre Anciano y la 
triste figura de sus opresores, y no pudiendo afir¬ 
mar que había falsificado la historia me hicieron 
víctima de la mas desleal calumnia: no atacaron el 
fondo de la Oración; atacaron la imprudencia y 
falta de cultura con que aseveraron había insultado 
álos enemigos del Gran Pontífice. Entonces en 
vindicación de mi honor me vi en la obligación de 
elevar ante el público la siguiente 

PROTESTA 

Cuando el sentimiento del honor y la conciencia 
de la propia dignidad se ven ajadas por la calumnia 
no hay pecho generoso que lo sufra, por mas que 
impávido tolere se discutan sus convicciones. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


La Oración Fúnebre que tuve el honor de pro¬ 
nunciar en las honras funerarias de Pió IX, ha sido 
objeto de aplausos para unos, de reprobación para 
otros; agradezco el aplauso y respeto la reproba¬ 
ción; pero no agradezco ni respeto la calumnia y 
por eso levanto ante el público, que se dignó escu¬ 
charme ó leerme, la mas enérgica protesta, porque 
la calumnia no puede ser tutelada ni respetada por 
libertad de ninguna especie. 

Mi silencio á este respecto podria interpretarse 
como aceptación de haberme complacido en el in¬ 
sulto y en el sarcasmo; y como es lo que mas ódia 
mi alma, no puedo menos de protestar y reconve¬ 
nir públicamente á los injustos calumniadores. 

Se ha dicho malignamente, diré más, cínica¬ 
mente, por diarios que hacen profesión de seriedad 
y cuyos nombres no quiero mencionar, que en la 
Oración Fúnebre pronunciada he insultado la nación 
italiana , la casa de Saboya y hasta á Víctor Manuel , 
que murió como el mejor católico. 

Desde luego estoy en el deber de manifestar á 
esos diarios, que ignoro con qué derecho se me ca¬ 
lumnia sin citar los insultos que se dicen proferidos 
por mí. 

Es muy 'fácil aseverarlo: pero no tanto el pro¬ 
barlo. No he extrañado, pues ya lo sabia, que los 
enemigos de la ilustre víctima anatematizasen lo 
que formaba el timbre mas espléndido de su gloria; 
pero nunca creí extrañasen verme usar del derecho 
de aplaudirle lo mas sinceramente que fué posible 
en los solemnes momentos en que iba á tejer un 
humilde elogio de su colosal grandeza. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


169 


A los que no agradó este derecho, esta sinceridad 
y esa libertad con que escudé mi palabra, apelaron 
á la calumnia tratándome de imprudente y denun¬ 
ciándome ante el público, como injuriador é infa¬ 
mante desde la cátedra sagrada. 

Mas por fortuna todo el mundo ha podido leer la 
aludida Oración y por cierto, que no habrá encon¬ 
trado un solo insulto, ni una sola infamia proferida 
por mí; porque tengo á altísima honra amar tanto 
la vprdad como el respeto á los demás y las formas 
cultas. 

He dicho la verdad y he tenido el valor de mis 
convicciones; pero para decir la verdad, y manifes¬ 
tar mis convicciones no necesito injuriar á nadie, 
porque también estoy íntimamente convencido que 
el insulto y el sarcasmo dañan y no pueden tener 
cabida én quien tiene la mas mínima nocion del 
propio honor. Jamás la verdad necesita de tan in¬ 
fames atavíos, como el error y la calumnia. 

Creo sí, que no á todos habrá agradado la franca 
manifestación de los títulos mas sublimes de la 
grandeza del Augusto Pontífice; mas no por eso el 
que ama la verdad deja de .decirla, mucho ménos si 
habla desde la cátedra de la verdad. 

Por eso, comprendiendo que las verdades y los 
hechos que iba á proclamar desde ese lugar sagrado 
no habian de ser njuy gratos para todos, tuve la 
precaución de protestar al mismo tiempo que no 
iba á injuriar á nadie, sino á colocar sóbrenla me- 

22 


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ENSAYOS DE ÜNA PLOMA 


moria de todos el fallo de la justicia abroquelado 
con el escudo de la libertad. He creido decir la 
verdad y hacer justicia sin ajar á nadie con el in¬ 
sulto; que si por acaso he injuriado á álguien, señᬠ
lese la injuria que la retiraré gustoso, porque no 
fué mi ánimo el hacerlo, ni mi alma es tan men¬ 
guada, ni necesito injuriar para proclamar la ver¬ 
dad tan alto como me sea posible. 

Tengo la conciencia de haber expuesto los he¬ 
chos tal cual caen bajo el dominio de la historia, 
sin ninguna clase de ambages, porque tengo el or¬ 
gullo de ser hijo de una República donde las preo¬ 
cupaciones no son parte para ahogar la voz de la 
verdad ni la imparcialidad de la historia: y creo 
haber rendido culto á esa imparcialidad histórica, 
porque cuanto he afirmado no ha sido bajo mi sola 
palabra, como los que me han calumniado, sino 
con testimonios no sospechosos, Gavazzi, Galletti, 
Mazzini, Bonjean y varios otros que he consignado 
en la Oración. 

Se dice también que la Colonia Italiana se cree 
ofendida por mi Oración Fúnebre; yo creo que 
no es exacto; porque pienso que también aman la 
verdad sobre todas las cosas; y no ha podido ofen¬ 
derse porque ni la Colonia Italiana, ni su Represen¬ 
tante, que asistió personalmente, podrá probarme 
que he insultado á su Nación, ni á ninguno de sus 
personajes. Solo he dicho la verdad histórica, y 
tengo derecho como cualquier italiano y como 
cualquier hombre para decir la verdad y manifestar 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


171 


mis convicciones, aunque siempre despreciando el 
insulto y la injuria. 

Que puedan algunos de los que forman la Colo¬ 
nia Italiana, no pensar como yo pienso y piensan 
los Católicos, no lo dudo; pero no por eso pierdo yo 
ni los Católicos el derecho de manifestar las pro- 
piás convicciones, ni los hechos dejarán de ser ta¬ 
les como los refiere la historia, ni la justicia dejará 
de dar su fallo imparcial relativamente á la sus¬ 
pensión del Poder Temporal, que creo fué lo que 
pudo ocasionar disgustos inevitables. Por lo que á 
mí toca no podia menos de considerar la grandeza 
de Pió IX en su heróica resistencia y permanente 
negativa durante mas de un cuarto de siglo en no 
descender á tratar con los que le exigían la cesión 
del Patrimonio temporal de la Iglesia, que él y el 
orbe católico consideran como la mas augusta ga¬ 
rantía de la preciosa libertad de Conciencia é in¬ 
dependencia de nuestra sublime religión; y mucho 
ménos podia yo dejar de tener presente que es im¬ 
posible ser católico y combatir el poder temporal del 
Papa como dice el revolucionario y apóstata Ga- 
vazzi. 

Pero que yo haya injuriado la Nación Ita¬ 
liana, es una negra calumnia. Yo amo la Italia, y 
no solo la amo sino que la admiro en su verdadera 
grandeza. 

Yo amo la verdad donde quiera que se encuentre, 
y admiro la grandeza á quien quiera que corone 
con sus esplendores. 


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172 


ENSATOS DE UNA PLUMA 


Yo, injuriar la Italia, ouando he hecho el elogio 
del mas grande entre sus hombres, de Pió IX, cuya 
cuna, vida y tumba son Italianas; y cuya gloria la 
mas espléndida del siglo XIX honra á Sinigaglia? 
Yo, que amo la Italia porque tuve la dicha de 
contemplar sus grandezas; que amo la Italia porque 
allí reside el augusto jefe de esa religión sublime 
que civilizó los pueblos de la tierra; que amo la 
Italia porque de allí parten eternamente heróicos 
mártires que van á llevar la luz y la civilización 
por todo el mundo; yo que amo la Italia porque en 
sus playas hospitalarias fui á mendigar la ciencia? 
Yo injuriarla? 

Yo insultar la Italia, cuando no solo la amo sino 
que la admiro porque es ella el jardin de la Europa 
y la tierra clásica de los monumentos; que la ad¬ 
miro porque allí está aquella ciudad eterna que es 
el monumento mas grande de la historia; porque 
fue la pátria de los dominadores del mundo; porque 
es la pátria de los Césares, de Cicerón, Horacio y 
Virgilio, como lo ha sido de Dante, Petrarca, Arios- 
to, Miguel Angel, Rafael, Colon, Volta y muchos 
otros génios; y mas aun porque es la patria de la 
gloria mas grande del siglo XIX,de Pió el Grande! 

¿Cómo, pues, podia yo insultar una nación que 
por tantos títulos amo y admiro, por mas que no 
deba amar ni admirar todo lo que allí hay ó á ella 
pertenece? Porque, como la historia refiere, allí 
como en todas partes ha habido ejemplos que no 
son dignos y hechos que no son para alabados; y 
bien sabido es que ninguna nación es responsable de 
todo lo que por sus hijos se haga, como sucede en 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


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la nación que mas amo, nuestra pátria querida; y 
dicta la sana razón que la imparcialidad está sobre 
todas las cosas; y que no se compadece con la adu¬ 
lación ni el amor ni la admiración. No he insultado, 
pues, ni la Nación italiana, ni á ninguno de sus 
personajes. 

Queda levantada la calumnia. 

M. Soler. 


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UNA RETRACTACION INTERESANTE 



Sr. Director de La Nación. 

\ 

Estimado señor: Habiéndose publicado en las 
columnas de un ilustrado diario de esta capital el 
pretendido discurso del obispo Strosmayer, donde de 
la manera mas cínica y calumniosa se ultraja el 
Pontificado y su infalibilidad, sin comentarios de 
ninguna clase de parte de la redacción; y como no 
han faltado quiénes le creyesen auténtico, creo 
cumplir con un deber de ilustración y un homenaje 
á la verdad reiterar la pública retractación del fal¬ 
sificador y autor de la impostura. He observado 
que entre nosotros el protestantismo y el raciona¬ 
lismo hacen uso de esa arma desleal contra el cato¬ 
licismo y espero de la lealtad que á Yd distingue 
se sirva publicarla en obsequio de la verdad. 

Además de asegurar á usted haber visto en Ro¬ 
ma, en 1870 , la protesta del Sr. obispo Strosmayer, 
que solo publicaron los diarios católicos, porque 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


los calumniadores no tuvieron la lealtad suficiente 
para desdecirse, me es grato transcribir la retracta¬ 
ción que el falsificador del mencionado discurso hi¬ 
zo públicamente en varios diarios del Plata. 

Hé aquí la retractación escrita por la mano de 
su propio autor: 

“LA VERDAD EN EL VATICANO.” 

“ Profunda sensación debe haber causado en la 
“ Metrópoli del Plata, como en la capital de la ve- 
“ ciña orilla y de algunos estados de la República, 
“ la circulación de un folleto protestante en forma 
“ de periódico semanal que se viene repartiendo 
“ con profusión con el inocente objeto de ilustrar al 
“ pueblo y abrirle los ojos.... 

“ En los dos primeros números trae con este tí- 
“ tulo La Verdad en el Vaticano un notabilísimo dis- 
“ curso pronunciado por Monseñor Strosmayer ante 
“ la Asamblea del Episcopado Católico en Roma 
“ durante el memorable Concilio Vaticano en 1870. 

“ Este discurso pretende probar por medio de ar- 
“ guméntos, que no se puede llamar el Pontífice 
“ Romano infalible, porque esta prerogativa no 
“ reside en él ni en la Iglesia Católica. 

“ Avanza mas, pretende probar que el Pontífice 
“ Romano no es Jefe de la Iglesia, desconoce la au- 
“ toridad del Papa que, dice, no existió jamás en 
“ elcristianismo. 

“ Y este discurso que contiene una série de erro- 
“ res, de heregias y aun de sofismas se atribñye á un 
“ Venerable Obispo Católico?.... 


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ENSAYOS DE DNA PLUMA 


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“ Se necesita muy poco estudio sobre este dis- 
“ curso notabilísimo , como le han llamado los pro- 
“ testantes, para reconocer la impostura de que está 
“ revestido y la astucia con que fué escrito para 
“ causar una revolución en los espíritus. 

“ Pero lo que mas llama la atención, es que fué 
“ publicado por la vez primera en España en los 
“ dias de la proclamación del dogma de la infalibi- 
“ lidad, en un folleto y después en el periódico “La 
“ Luz” y fuese reproducido en todos los diarios li- 
“ berales, no solamente de la villa de Madrid, sino 
“ de provincias, siendo creido como un hecho posi- 
“ tivo por una inmensa multitud de personas lo 
“ que solo fué una invención haciendo el efecto 
“ que su autor se propuso al escribirle en la misma 
“ capital del mundo cristiano en junio de 1870, 
“ deshonrar la institución del Pontificado Romano 
“ y sembrar la duda aun en los mismos fieles cató- 
“ licos poco instruidos , á fin de que tomasen un pre- 
“ testo para separarse de la comunión de la Iglesia 
“ Católica Romana. 

“ El notabilísimo discurso del Obispo Strosmayer 
“ fué llevado en alas de la fama por todas partes y 
“ reproducido en todos los periódicos y en todas 
“ las lenguas, haciéndosele recorrer todo el mundo, 
“ causando siempre un gran escándalo, sirviendo 
“ de red para aprisionar á los incautos y á los poco 
“ versados en las creencias religiosas del catolicismo. 

“ La propagación de este discurso les proporcio- 
“ nó á los sectarios del protestantismo engrosar sus 

■i‘d 


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178 ENSAYOS DE ÜNÁ PLÜMA 

“ filas notablemente en la Nación Española donde 
“ los misioneros presbiterianos y anabaptistas pro- 
“ moviendo gravísimos escándalos con discusiones 
“ en los parages públicos sorprendían al pueblo, 
“ aprovechando las ideas de adversión á la Iglesia 
“ Católica por los modernos revolucionarios repu- 
“ blicanos. 

“ Así el protestantismo y el racionalismo fueron 
“ los propagandistas de este discurso y ¡cosa mara- 
“ villosa! hasta en algunas ciudades vecinas á Roma 
“ se reprodujo el discurso de Monseñor Strbs- 
“ mayer. 

“ Llegada la noticia á oidos del obispo de este 
“ nombre, protestó solemnemente contra tal impostu- 
“ ra. Su protesta ha pasado en silencio, el discurso 
“ ha seguido haciendo sus efectos de gravísimas, 
(í incalculables é infinitas trascendencias. 

“ Hé ahí la historia del notabilísimo discurso que 
“ se conoce en todas partes haciéndose universal. 

“ Este es el mismo que se reproduce hoy en las 
“ Repúblicas del Plata tomándola el protestantismo 
“ como una arma poderosa para sorprender a los 
“ sencillos y principiar su propaganda contra él ca- 
“ tolicismo en estos paises, halagando á las clases 
“ obreras. 

“ Lo admirable es que los mismos reproductores 
“ del discurso hayan grabado al principio una con- 
“ fesion sublime que les condena: este confesión 
“ dice : 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


“ LA VERDAD EN EL VATICANO. 


“ No pensaron sin duda lo precioso de estas fra- 
“ ses que equivalen á corroborar que teniendo allí 
*• su asiento la verdad, es claro que el Pontífice, 
“ sucesor de Pedro, no puede engañar al mundo, y 
“ por consiguiente es infalible cuando habla ex-cáte- 
“ dra como maestro y doctor universal. 

“ ¿Se podrá prestar fé á las verdades del protes- 
“ tantismo si son como esta? 

“ Que Monseñor Strosmayer no “pronunció tal dis- 
“ curso , es evidente , pues que él mismo lo ha declarado 
“ y lo saben todos los Reverendísimos Arzobispos y 
“ Obispos que asistieron á las sesiones del Concilio 
“ Ecuménico del Vaticano. 

“ Nada ménos que seis años se ba guardado el 
“ nombre del autor de este pernicioso discurso como 
“ el de muchas otras producciones que tanto daño 
“ han hecho al catolicismo. 

“ La verdad, el deber y lá conciencia obligan 
“ hoy que el mismo que lo escribió en 1870 le con- 
“ dene solemnemente en 1876, porque este nuevo 
“ sacrificio redundará en un nuevo triunfo de la 
“ Iglesia católica, llenando de confusión á los que 


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\ 

ENSAYOS DE UNA PLUMA 

“ se han valido de él como arma para entrar en 
“ combate. 

“ Esa arma no es leal, porque es falsa y absurda. 

“ La prensa católica que ha llevado en sus co- 
“ lumnas la retractación de pasados errores, llevará 
“ ahora á todo el mundo el nombre verdadero del 
“ autor de ese discurso injustamente atribuido á Mon- 
“ señor Strosmayer. 

“ ¿Queréis saber quién fué el autor 1 ? Quien escri- 
“ be estas líneas 


“ Doctor José Agustín de Escudero. ” 


Queda, pues, desmentida la calumnia y lleno de 
altísimo orgullo el pecho de todo católico sincero 
al contemplar cómo tan impunemente se hace uso 
de la calumnia en grande escala para combatir 
nuestra sacrosanta y sublime religión. 

¿Y después de todo esto no acabará la impostu¬ 
ra? ¿No morirá la calumnia? Creo que nó, porque 
en ella están interesados los que odian el Catoli¬ 
cismo, el Pontificado y la Iglesia. 

Por el honor de nuestra pátria, que no se repitan 
con cínica imprudencia semejantes ultrajes á la 
ilustración del pueblo oriental_! 


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Creo, por tanto, Sr. Director, que el público 
agradecerá á vd. la publicación de la desmentida 
solemne de tan infame calumnia y lo mismo su 
afíino. 

S. S. 


M. Soler. 


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Sr. Director de La Nación. 


Estimado señor : 

Parece que estamos en tiempo de' las fábulas 
con respecto al catolicismo y cuanto le atañe: con 
sorpresa he oido repetir todavía la vieja fábula de 
Pío IX Masón y me he encontrado con quién me 
aseguró poseer la fórmula del juramento prestado 
ppr Pió IX en la Lógia de Filadelfia: figúrese Yd. 
la compasión que ese tal me causó; pero como es 
caridad compadecerse de los infelices, ruego á Vd. 
haga pública la respuesta que di á ese sujeto para 
lección de otros ilusos como él: 





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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


PIO IX MASON? 


Es tan grande la figura de Pió IX, que sus 
mismos enemigos se lo quieren apropiar. La Ma¬ 
sonería quiere hacerle masón y con tenacidad y á 
costa de repetidas calumnias; y aun hoy dia no 
faltan cándidos que crean en la fábula inventada 
por los enemigos del catolicismo, según la cual se 
afirma haber sido el inmortal Pió IX afiliado á la 
masonería de Filadelfia. 

Parece imposible que en' pleno siglo XIX, se 
calumnie é infame tan soezmente á los grandes 
hombres. 

Para que terminen los escrúpulos de ciertas 
gentes sencillas de corazón y depongan su impu¬ 
dencia los calumniadores, trascribiremos del “Uni- 
vers.” la historia y la desmentida de esa insípida 
fábula; pues nos causa dolor que aun existan entre 
nosotros quienes tengan sus dudas á este respecto. 

“ Veinte veces, dice, ha sido desmentida la afi- 
“ liacion de Pió IX á la Masonería, y sin embargo 
“ esto no ha impedido que se reproduzca la calum- 
“ nia. Con ocasión de la muerte del ( Papa, no 
“ podia faltar y ha sido la “France” de Emilio 
“ Girardin que se ha encargado de esta infamia 
“ bien digna de ella y de su director. 


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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


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La logia masónica de Messina, dice ese diario, reci¬ 
bió en 1866 la nota siguiente que fue publicada en 
aquella época en la “Chaine d’ Union,” diario de la 
Masonería universal: u Nuestro ex-hermano el Papa 
actual, conde Juan Mastai Ferretti, fue uno de los 
nuestros. Ha sido iniciado en Filadelfia (Pensylva- 
nia) cuando era Nuncio Apostólico de Gregorio X VI. 
Hombre de inteligencia, ascendió de grado con rapidez 
y prometía mucho. A vosotros toca ver si ha cumplido 
su palabra. En todo caso, hé aquí el juramentó que pres¬ 
tó: “ Juro ser un defensor entusiasta de esta orden 
masónica, la mas noble que conozco, y cuya misión su¬ 
blime es moralizar el mundo entero, realzar la humani¬ 
dad y defenderla en todas partes y siempre.” 

“¡Qué desvergüenza! Ignora la France que el Ve¬ 
nerable de la logia de Filadelfia ha desmentido 
“por sí mismo una fabula evidentemente falsa! Si 
“la ignora debería saber: 

“1 f Que el mismo Pontífice en una alocución 
“ consistorial ha declarado ser calumniosa su 
“ afiliación masónica. 

“2 ® Que jamás el sacerdote Juan Mastai ha 
“ sido Nuncio Apostólico de Gregorio XVI. D¡u- 
“ rante el Pontificado de Gregorio XVI fué ar- 
“ zobispo de Spoleto y después arzobispo-obispo 
“ de Imola. 

“3 ® Que si el sacerdote Mastai fué auditor de 
“ Monseñor Muzi, delegado en Chile, jamás estu - 
“ vo en la América del Norte. Cómo, pues, pudo 
“ prestar juramento en Filadelfia donde jamás 
“ pisó!” 

Por tanto existe una doble desmentida y la im- 

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ENSAYOS DE UNA PLUMA 


posibilidad del hecho; y nada mas se necesita para 
cubrir de vergüenza la calumnia. 

Sin embargo, los calumniadores seguirán calum¬ 
niando, obedeciendo á su patriarca Voltaire, que 
les ha recomendado mentir desfachatadamente (men¬ 
tir hardiment.)” 

El diario “Petit Parisién” fué condenado al re¬ 
petir esa calumniador haber publicado de mala fé 
un hecho falso , como no puede suceder por ménos 
con la rancia calumnia de la afiliación de Pió IX 
á la Masonería. 

Que no se repita, pues, entre nosotros tan des¬ 
leal calumnia inventada por la Masonería para 
vencer los escrúpulos de ciertos católicos que se 
quería hacer entrar en la Masonería y que lo rehu¬ 
saban alegando la prohibición eclesiástica. ¿Cuán¬ 
tas veces no se ha oido decir “cómo no se ha de 
poder ser masón, si Pió IX lo es?”. 

Como quiera que sea, el hecho está desmentido 
por el Venerable de la lógia de Filadelfia, por el 
Sumo Pontífice en alocución consistorial y hasta 
condenado el hecho por los tribunales como falso 
en sí, y la reproducción como de mala fé, porque 
no se puede suponer otra cosa después de tantas 
desmentidas. 

¿Podrá aun repetirse que Pió IX, era masón? 

De ninguna manera: á no ser por los que hacen 
profesión de mentir desfachatadamente según el .con¬ 
sejo Volteriano. 


M. Soler. 


FIN. 


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INDICE 


DE LOS ARTÍCULOS Y DISCURSOS QUE CONTIENE 
ESTE FOLLETO. 


PÁG. 

Advertencia_ 3 

Discurso inaugural en la solemne apertura 
del “Club Católico.”— La libertad de con¬ 
ciencia _ 5 

La enseñanza católica _i_ 16 

El movimiento católico _ 24 

El Pontificado y la civilización _ 38 

Un llamado á los católicos __ _ 43 

Influencia del Catolicismo en la ilustración y pro¬ 
greso científico. —Discurso pronunciado en la 
reapertura del “Club Católico.” (5 de Mar¬ 
zo de 1876.)_i._ 53 

Alocución inaugural en la apertura del 2 ® 

curso del Liceo Universitario (1877)_ 71 

Importancia de la educación.— Discurso inaugu¬ 
ral en la apertura de los exámenes del Li¬ 
ceo Universitario (1877)-.___ 78 

Necesidad del Culto Religioso y Sus relaciones 
con la civilización de los pueblos. —Discurso 

inaugural del templo del Reducto__ 87 

La página mas sublime de la historia. —Un re¬ 
cuerdo á los creyentes_ 107 


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II 


INDICE 


PÁG. 

El progreso humanitario .—Discurso inaugural 
en la apertura de los exámenes del 2 f 
curso académico del Liceo Universitario 


(1877)- 117 

Porvenir de la Pátria .—Discurso de apertura 
en el certámen literario musical del Li$eo 

Universitario_ 126 

Oración fúnebre en honor de PIO IX_133 

Observación y Protesta_ 167 

Una retractación interesante_ 175 

Una vieja calumnia. __ 183 











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